Escribo estas breves lineas para dejar constancia pública de cierto arrepentimiento en algunas acciones que realizé en el pasado. Hace ya más de dos años (creo) que escribo en este foro y todos habéis sido testigos de mi evolución. Practico artes marciales desde que era un mocoso y he pasado por diferentes etapas, no diferentes a las de cualquier otro colega de "profesión".
En los últimos años, mi evolución marcial ha marcado enormemente mi evolución personal. Las consecuencias del entrenamiento, las relaciones humanas con mis profesores, la experiencia (la buena y la mala) me hicieron ver "la luz" (a base de estrellarme) y comprender que ciertas posturas, pensamientos y palabras no eran correctas.
Este post va dedicado, sobretodo, a unas personas a las que mis palabras, hace unos años, hicieron daño, palabras por otro lado enjuagadas en la ira y la rabia contagiadas por otras experiencias, sin duda ajenas a ellos y que nublaron mi pensamiento. Mi descarga de barbaridades contra Editorial Alas y sus directores fue desmesurada, injustificada y poco apropiada de un seguidor incondicional del Budo, en el que habían confiado durante años. Así mismo, las afirmaciones acerca de su forma, estilo y maneras de sus publicaciones, son del todo inciertas y fueron provocadas, de nuevo, por mi nube interior.
Durante 4 años colaboré para con su revista y sus proyectos, años en los cuales su confianza en mi fue máxima, y que por otro lado agradezco. Seguramente, mi falta de experiencia personal no supo sacar provecho de lo que se me estaba ofreciendo.
Es mi deseo pues, rectificar y corregir mis errores, sin buscar ninguna recompensa ni premio a cambio, ni perseguir ningún interés oscuro. Simplemente la mera satisfacción de saber que me equivoqué y ser consciente de mi deber como Budoka, ser valiente y aceptar mi ignorancia.
Este post es extrapolable a cualquier otra persona ofendida en este foro, por mi fuego interior, en mis inicios. Hoy en día, sigo siendo el mismo, sigo teniendo ese instinto "asesino", pero he aprendido a apreciar a las personas, por encima de su forma de pensar o hacer. He aprendido a valorar los sentimientos por encima de todo, he mejorado mi interior y he aprendido a contar hasta 3. Y todo eso, se lo agradezco a una persona, mi padrino
Gracias,
Tengu






