Hoy me he examinado y he conseguido mi cinturon naranja de karate. Si, lo se, se que es muy poca cosa para todo lo que tendrá la gran mayoria de este foro, pero lo más importante no es la categoria obtenida, sino el haber sido capaz de superar una durísima prueba psicológica.
Cuando llegué a karate me daba miedo hasta pasar por la puerta, me encogía de hombros asustada cada vez que alguno de mis compañeros soltaba un kiai y me bloqueaba simplemente sintiéndolos cerca de mi, por supuesto no era capaz de recordar dos golpes seguidos incluso mal dados y hasta el cinturon blanco era demasiado premio para alguien que de no ser por la inmensa paciencia de mis compañeros y de mi sensei quizás no debería estar en un dojo.
El día que me examiné de mi cinturón amarillo sufrí un ataque que hizo que realizara todo sin tener conocimiento de lo que hacía, fue mi subconsciente el que consiguió hilar los movimientos correctamente, pero luego no recordaba nada y siempre me quedó la sensación de que me habían regalado el cinturón por pena y que no me lo merecía a pesar de que todos me decían que si, y mis kiai parecían Laura Ingalls pisando una hormiga en la casa de la pradera.
Hoy por fin he sido capaz de enfrentarme a mis demonios internos y hacer un examen sin yuyazos raros, siendo consciente de lo que hacía, muy nerviosa, eso si, pero enfrentándome a una prueba que dado mi estado de salud era hace tan solo algunas semanas casi un imposible. Por cierto, al menos ya tengo fuerza para decir kiai al nivel de espinete cuando le pisan un callo.
Quiero pensar que el espíritu del karate no está en la obtención de cinturones o premios de competición, sino en ser capaz de superarse cada día y encontrar tu camino, enfrentándose a las barreras que la vida nos pone, por eso quería dedicar a mi sensei, a mis compañeros y a vosotros, que también sois mis compañeros de alguna forma en la distancia del espacio y la cercanía de un teclado y una pantalla que veo casi a diario, ese cinturon naranja símbolo de quien empieza a tomar consciencia de todo lo que el karate puede aportarle tanto fisica como espiritualmente y de lo mucho que le queda por aprender y perfeccionarse aún.
Como veis no solo de cinturones negros vive el hombre
Por cierto, siguiendo los consejos de este sabio foro esta vez me compraré el cinturón más corto.


