Bueno, esto fué por propuesta de keko5 y me gustaría que aportara algunos de los perjuicios de la práctica de la natación, especialmente tras lesiones lumbares, yo ya he visto bastante en internet, con médicos y, lo más importante, lo he pasado físicamente, pero daba el beneficio de la duda ya que no todos somos iguales, tras conversar con un par de médicos al respecto y una buena búsqueda de información en la red no tengo dudad para repetir lo dicho en el foro anterior: RECOMIENDO SIN DUDAS LA PRÁCTICA DE LA NATACIÓN LUEGO DE LA REHABILITACIÓN DE LESIONES LUMBARES.
Y para mayor contundencia (de
http://www.cuidelaespalda.com/ESCUELA_E ... ESITE.html )
La Natación
Exactamente, la natación, no el simple baño en la playa o en una piscina, sino su práctica sistemática, constituye una terapéutica excelente a condición de que se lleve a cabo en agua a temperatura adecuada (de 24º a 26º). Constituye una auténtica kinebalnetoterapia siempre que se elija la modalidad conveniente. Como regla general se evitará la braza ordinaria: con el cuerpo oblicuo en el agua, el paciente nada enderezando el cuerpo y manteniendo el cuello en flexión hacia atrás para que la cabeza permanezca fuera del agua. Por ello se preferirá el tipo de natación de tipo deslizante como el crawl o las modalidades que se realizan de lado, aunque de todas, la mejor forma es la de tipo dorsal. El tronco abandona la oblicuidad, la cabeza adopta una posición normal, y los movimientos amplios de los brazos favorecen la elasticidad escapular además del desarrollo torácico y funcional de la respiración, acompañado de la elasticidad de la región dorsal.
En resumen, considerada desde el punto de vista kinesiterápico, el agua ofrece una gama amplísima. de posibilidades cuyas ventajas y utilidad pueden resumiese corno sigue:
La kinebaincoterapia (para algunos hidrokinesiterapia), las elongaciones subacuáticas son en especial interesantes en los casos particularmente dolorosos y que arrastran una gran carga de angustia, obesos con musculatura de sostén insuficiente y en las complicaciones de tipo neurálgico con tendencia a la paresia: lumbociáticas, cervicobraquialgias. Se utilizan, por tanto, en las fases dolorosas, al principio del tratamiento.
La natación es la mejor de todas las actividades complementarias del tratamiento reeducativo. Se utiliza plenamente en la fase de musculación y, sobre todo, en la de rehabilitación. A continuación se aconseja su práctica como deporte habitual.
El alivio que aporta el agua tiene interés especialmente en las algias de origen estático y más aún en las de etiología reumáticas En el curso del tratamiento, el ejercicio añade su valor movilizador, de recuperación y euforizante a las diferentes acciones bioquímicas de las aguas termales o marinas.
A pesar de todo, la terapéutica en el agua no puede por sí sola representar el tratamiento en su totalidad. Es indispensable situar siempre al paciente en su medio normal y sólo las posiciones efectuadas en «el aire» le permiten realizar una reeducación postural local y general y hallar de nuevo los movimientos habituales por medio de cinesias reeducadas. La fase de rehabilitación implica la totalidad de los movimientos específicos que es preciso tener en cuenta en condiciones normales de ejecución.
Las contraindicaciones al empleo de agua son poco numerosas. Algunas son concluyentes; otras, momentáneas. No se prescribirá la reeducación en piscina en los casos siguientes:
Cáncer;
Enfermedades febriles agudas
Tuberculosis evolutiva, asma, enfisema, dilataciones bronquiales;
Cardiopatías descompensadas, flebitis recientes, varices importantes, úlceras varicosas;
Diarreas, hepatitis y cólicos hepáticos;
Formas graves de diabetes;
Nefritis, cólicos nefríticos, incontinencia de orina;
Corea, epilepsia, vértigos;
Conjuntivitis, sinusitis, otitis;
Micosis, lesiones cutáneas, exudación.
Por tanto, el reeducador dejará siempre al cuidado del médico establecer la indicación oportuna.
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Está clarísimo. Saludos.
