Con Desaparecido en combate (Missing in Action, 1984), Chuck Norris iniciaría su carrera como actor más militarista de los EE.UU., en una época donde productoras de segunda fila, como The Cannon Group Inc. apostaría por el antiguo campeón de Kárate para protagonizar cintas de presupuesto extremadamente ajustados, que generaban pingües beneficios en las taquillas de todo el mundo. Menahem Golan y Yoram Globus, propietarios de la compañía, después de comprobar la aceptación de Norris en el mercado cinematográfico no dudaron en convertirlo en el niño mimado de su empresa.

Desaparecido en combate fue la primera entrega de una trilogía con notorias lagunas entre títulos, que ligaría a su director, Joseph Zito (Red Scorpion, 1989), con Norris para rodar otra película igualmente bélica: Invasion U.S.A. (1985).
La historia, harto conocida por los aficionados al cine de acción, nos relata las vicisitudes del coronel James Braddock (Chuck Norris) para rescatar a prisioneros de guerra de Vietnam, que permanecen recluidos en un campo de concentración tutelado por el tiránico general Trau (James Hong, Golpe en la Pequeña China, Big Trouble in Little China, 1986).
Es obvio que Braddock eliminará, a tiro de M-16 o lanzagranadas, cuantos enemigos se interpongan en su misión...
Saludos,
Loup
