Una película que rescato del recuerdo, Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 1977) -mucho mejor que sus dos secuelas y posterior remake-, por la participación en ella de un rostro harto conocido de las películas de terror, Michael Berryman (Los bárbaros, The Barbarians, 1987). Este curioso personaje, a diferencia del resto del reparto de compañeros de rodaje, no utilizó maquillaje alguno para encarnar a la familia afectada por las pruebas nucleares en el desierto, a causa de una serie de malformaciones congénitas, lo cual ha aprovechado para interpretar papeles secundarios como malvado carente de emociones, fue objeto de un libro en Gran Bretaña, titulado Michael Berryman: the man and his movies (Midnight Media, 1998), escrito por un fanático de cine, Paul J. Brown. Quizá Wes Craven (Scream, 1996) fue el trampolín que necesitó para darse a conocer en el mercado cinematográfico. El resto vino por sí solo...
Eso, sí, ¡menudo careto! ¿Os imagináis encontrarlo de noche en un callejón oscuro?
Saludos,
Loup

