Recuerdo un sábado por la tarde, de esos en los cuales no tienes nada planificado, que mis amigos y yo, consejero de películas de serie B -después de leer un artículo de Pedro Conde en Dojo- alquilamos Bloodfist. El golpe definitivo (Bloodfist, 1989), seducidos por la carátula...
¡Menudo pestiño, Dios mío! Ni la presencia de campeones de AA.MM. -Billy Blanks (Talons of the Eagle, 1992), campeón de Kárate- ni de Deportes de Contacto -Don Wilson (Sci-Fighter, 2004), campeón mundial de Full Contact y Kickboxing; Rob Kaman (Double Team, 1997), campeón mundial de Kickboxing y Boxeo tailandés; Kris Aguilar (Robo Warriors, 1996), campeón de Filipinas de Kickboxing- logran captar la atención del espectador. Las coreografías son patéticas...
La historia es un pastiche de ínfima categoría de Contacto sangriento (Bloodsport, 1988), donde los actores brillan por su ausencia... En definitiva, una joya producida por Roger Corman (La tienda de los horrores, The Little Shop of Horrors, 1960).
Saludos,
Loup

