Acabo de visionar The House Of The Dead (2003), y he de reconocer que Uwe Boll (Postal, 2007), el nuevo rey del cine de serie B en EE.UU., que disfruta adaptando videojuegos de éxito a la pantalla grande sin ningún tipo de escrúpulos.
Resulta curioso encontrar una cara de prestigio, Jürgen Prochnow (El código da Vinci, The Da Vinci Code, 2006), en una película que se limita, simple y llanamente, a escenas sangrientas repletas de mordiscos, amputaciones y tiroteos.

En conclusión, una película para divertirse... siempre y cuando no seamos demasiado sensibles... ¡al mal gusto!
Saludos,
Loup

