Frías rachas de viento arremolinaban los copos para luego amontonarlos en los rincones del parque.
En un banco la uniformidad de la blanca capa se veía alterada por un bulto, no muy grande, cubierto también por la nieve.
En la Sala de 091 sonó el teléfono...
El Operador manipuló unos botones y contestó a la llamada:
- ¿Dígame?
Al fin se escucho una vocecilla infantil, apenas audible.
- ¡Hola!, soy Clara.
- ¡Hola Clara! Dime, ¿qué quieres?
- Mamá dice que vosotros no me podéis ayudar, porque estáis para otras cosas, pero yo creo que sí...sois la policía...
- A ver. ¿Cuál es el problema? – contestó el operador.
- Verás. Te llamo sin que lo sepa mamá, pero es que estoy muy triste por Ana. Se ha quedado en el parque y estará pasando mucho frío.
- ¿Quién es Ana? – Preguntó el operador, un tanto preocupado.
- ¡Es mi mejor amiga!- respondió la vocecilla al otro lado de la línea.
El operador ya empezaba a alarmarse, cuando tras una pausa, la niña continuó:
- Ana es mi muñeca, pero ella no lo sabe.
- ¿Cómo que no lo sabe? – preguntó ya más relajado el Policía.
- Pues eso; que ella no sabe que es una muñeca y se cree que es una niña como yo...
- ¡Ah, ya! – contestó el operador francamente divertido, pero guardando el tono de voz de seriedad que la ocasión requería.
- Mamá – siguió diciendo la voz infantil- dice que mañana por la mañana, papá irá a buscarla. Pero ¡fíjate el miedo y el frío que estará pasando la pobre!, vosotros sois la policía y buscais gente perdida no?...
Mientras escuchaba, el operador comenzó a repasar mentalmente la lista de servicio de aquella noche. ¡Aquél no era un caso para encomendar a cualquiera! De pronto sonrió acordándose del jefe de dotación del radio-patrulla que, precisamente, tenía aquella noche el distrito del parque.
- Bien. ¿Cuál es tu dirección? – preguntó finalmente, donde está el parque?...
Tras tomar nota de la dirección e intentar tranquilizar a la pequeña, el Policía se inclinó sobre el micrófono y radió un mensaje a cierto “zeta”.
...."Zeta 10"... le llamo por el canal interno para comunicarle un servicio.....
Al cabo de media hora llamaron a la puerta del domicilio de Clara. Cuando la madre abrió, se sobresaltó un poco al ver el uniforme.
- ¿Qué ocurre? – preguntó al Policía.
- Buenas noches señora. ¿Está Clara despierta? – preguntó a su vez el sonriente Policía
- Si – contestó la mujer muy extrañada,- hoy está disgustada y no se quiere dormir. Dice que espera a alguien, pero…
Un torbellino despeinado y envuelto en una bata, saliendo por detrás de la mujer, entró en escena.
- ¡Hola!, soy Clara. ¿La has encontrado?
- Creo que sí, - dijo el agente, sacando de su anorak una horrible, fea y mojada muñeca de trapo. ¿Es ésta?
- ¡Hombre, claro! – contestó la niña con toda naturalidad. – Ana es Ana!!!- Y tras dar las buenas noches se fue a la habitación corriendo...
- Buenas noches señora!! – dijo el agente, mientras comenzaba a bajar las escaleras.
La madre, perpleja, fue a la habitación de su hija, quien, ya medio dormida y abrazada a su muñeca, le contó la historia.
Al enterarse de lo ocurrido la mujer salió precipitadamente al balcón, con intención de dar las gracias. Sólo pudo ver, al fondo de la calle, las luces azules del radio-patrulla que se perdía en la noche.
Aquél servicio no figuró jamás en la estadística oficial.



