Partiendo de un generoso presupuesto de 140 millones de dólares estadounidenses, la tercera entrega de las periperias los policías Lee (Jackie Chan, La leyenda del luchador borracho, Drunken Master, 1994) y James Carter (Jackie Brown, 1997), Hora punta 3 (Rush Hour 3, 2007) está desmereciendo el trabajo de su director Brett Ratner (El dragón rojo, Red Dragon, 2002), un artesano de olfato de sabueso cuando se trata de aplacar los intereses del público en cuestiones de películas de línea comercial, que, para su disgusto, está comprobando in situ que su criatura de celuloide no está recaudando los pingües beneficios en taquilla previstos en la tierra del Tío Sam.
Pese a los nuevos gags de humor amable -no os perdáis el cacheo del detective Revi (Roman Polanski, Oliver Twist, 2005) a los protagonistas-, Jackie y Chris no logran la lucidez interpretativa (¿alguna vez lo han hecho?) de las partes anteriores, perdiéndose en discusiones banales que giran en torno a problemas raciales. Por lo que respecta a las coreografías de los combates... mejor no opinar, pues el propio Chan, en una rueda de prensa admitió que estaba disgustado con el resultado final de las peleas, rodadas con demasiada premura para los cánones del cine hongkonés. ¿Cuándo se percatará nuestro admirado Jackie que el star system hollywoodiense no es el mejor vehículo de lucimiento para sus habilidades marciales? Una lástima, porque su némesis en Hora punta 3 es Hiroyuki Sanada (El último samurái, The Last Samurai, 2003), con quien mantiene un duelo de espadas más bien insípido.

En fin, confío en que no dejéis de ir a visionar Hora Punta 3 por todo lo que he apuntado en mi mensaje. Pero, desde luego, no esperéis grandes sorpresas.
Un saludo,
Loup






