Información útil para mujeres

En este foro se habla de defensa policial y militar (métodos, armamento, etc.), así como de los aspectos jurídicos implicados (legislación sobre agresiones, etc). Se evitará entrar en debates políticos, y se potenciará el debate técnico. Este NO es un foro de sucesos ni de política.

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Snake
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Información útil para mujeres

Mensaje por Snake »

Un grupo de violadores fué entrevistado para saber lo que buscan en una víctima potencial. Estos son algunos hechos:
1º.) Lo primero que observan en una mujer es el peinado. Es más probbable que ataquen a una mujer con pelo en cola de caballo, trenzado o con cualquier otro tipo de peinado, que sea posible tironear más fácilmente. O simplemente con cabellos largos. No son blancos comunes las mujeres con cabellos cortos.
2º.) La segunda cosa que observan es la ropa. Prefieren las mujeres que usan ropa fácil de arrancar rápidamente. También se fijan en las mujeres que hablan por el móvil o hacen otras cosas mientras caminan, porque ésto indica a los violadores que están desatentas y es más fácil atacarlas.
3º.) Las horas del día en que se producen más ataques de violadores son al comienzo de la mañana (entre 5 y 8,30 horas) y a partir de las 22,30 horas.
4º.) Estos hombres buscan atacar en lugares que puedan tener rápidamente a la mujer en otro punto donde no tengan por qué preocuparse de ser atrapados. Si la mujer esboza cualquier reacción de lucha, acostumbran a desistir en unos minutos: creen que no vale la pena, que es una pérdida de tiempo.
5º.) Los violadores entrevistados manifestaron que no atacan a una mujer que cargue con paraguas u otro objeto que pueda utilizarse como arma defensiva a una cierta distancia (en cambio las llaves no les intimidan porque para usarlas como arma la víctima tiene que dejarles llegar muy cerca).
6º.) Si alguien estuviera siguiendo a la mujer en una calle, anden o garaje, o si el sospechoso coincide con la mujer en un ascensor o en una escalera, hay que mirarle directamente a la cara y preguntarle algo, por ejemplo. qué hora tiene?.
Si fuera un violador tendrá miedo de ser posteriormente reconocido y buscará otra víctima. La cuestión para la mujer es convencer al presunto violador de que no vale elegirla.
7º.) Si se presenta de forma imprevista y aferra a la mujer, hay que gritar. La mayoría de los violadores manifestó que soltaría a una mujer que gritase o que no tuviese miedo de pelear con él. Es decir, los violadores buscan blancos fáciles. Si la mujer grita, podrá mantenerlo a distancia y es probable que huya.
8º.) La mujer debe de estar atenta a lo que pase detrás de ella. Si percibe algún comportamiento extraño, no debe ignorarlo sino seguir su instinto. Es preferible equivocarse y dar lugar a una situación incómoda que ser blanco de un ataque.
9º.) En cualquier situación de peligro, y en el caso que tenga que gritar, debe gritar fuego,fuego y así muchas más personas acudiran (curiosos). Si grita socorro, la mayoría de las personas se abstienen de acudir, por miedo.
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Iron Fist
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Mensaje por Iron Fist »

Hola. Muchas gracias <<Snake>> por el documento. Es muy interesante.

Me gustaría, si es posible y para tener "documentado" el informe, que citases las fuentes de donde lo has extraido.
Gracias de nuevo y un saludo.



http://academiacombat.tk
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Snake
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Mensaje por Snake »

Gracias.
Siento no poder darte la fuente exacta de donde ha salido el texto. A mi me lo dio un amigo de la G.C. y en mas de una comisaria del CNP y cuartel de la GC esta colgado, ademas de que much@s abogad@s lo tienen y se lo dan a sus clientas.
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Snake
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Mensaje por Snake »

Si estas muy interesado en estos temas quizas esta información pueda servirte de algo, los PDF's son de la carrera de criminologia de la Universidad de Malaga.

http://www.uma.es/estudios/propias/crim ... nes/57.pdf
http://www.uma.es/estudios/propias/crim ... ORTADA.htm
http://www.uma.es/estudios/propias/crim ... nes/15.pdf
http://www.violacion.org/quienes/default.html

en esta ultima pagina podreis encontrar esto que rerproduzco:

CONSEJOS PRACTICOS

Reunimos aquí una serie de consejos cautelares sobre la Violencia Sexual:

Aprende a decir NO
Prevenir las agresiones sexuales
Resistencia al Agresor
Medidas Cautelares



A las mujeres nos cuesta decir NO a los demás, porque a menudo desde pequeñas, nos han enseñado que no está bien frustrar las intenciones de los otros, negándonos a sus peticiones.

Sin embargo, tenemos derecho a decir NO cuando:

Nos fuerzan a cambiar de opinión
Pretenden que participemos en algo que no queremos
Nos piden una relación sexual que no deseamos




Aprende a decir NO

Si alguien te solicita una relación sexual que no deseas, o te pide que le acompañes a un lugar que no quieres ir, o se empeña en llevarte a su casa y prefieres volver sola limítate a decir NO.

No justifiques tu respuesta ni expongas tus motivos. Simplemente di NO.
Si por decir NO te critican o desvalorizan, acéptalo como posible.
Si se quejan o te hablan de sus sentimientos, compréndelos, pero no cedas.
Si te hacen preguntas, responde que no quieres hablar del tema.
En cualquier caso, vuelve siempre a decir NO.


- Tocamientos de desconocidos

Ofrece siempre una respuesta inmediata ante los tocamientos de desconocidos en transportes públicos o aglomeraciones.

Reacciona siempre a la primera sensación de incomodidad
Si puedes, cambia inmediatamente de lugar, poniendo la distancia suficiente.
Si no puedes cambiar de sitio, no des explicaciones. Hazle saber rotundamente que te esta molestando.


- Conocidos y compañeros de trabajo

Reacciona igual cuando un conocido o compañero haga un comentario inadecuado o se acerque a ti de una forma desagradable.

Dile claramente que te molesta
No des explicaciones y actúa así desde el primer momento
Si al principio te resulta violento, ensaya hasta que te salga con facilidad.



Prevenir las agresiones sexuales

No desconfíes de todo aquel que se acerque a ti para conocerte. Pero no olvides que los agresores sexuales no tienen una característica especial. Cuando los conoces suelen ser agradables, encantadores y divertidos.



- Conocidos Recientemente

No renuncies a relacionarte con los demás, pero toma algunas precauciones:

No abandones el lugar donde os habéis conocido
Permanece en compañía de las amigas con las que ibas
Evita las situaciones de soledad en los primeros encuentros
Di NO a cualquier sugerencia de quedaros solos si te resulta extraño o sospechoso


- Familiares y amigos

En ocasiones son los amigos, compañeros o vecinos los que atentan contra libertad sexual. Incluso pueden ser familiares cercanos.

En estos casos es difícil protegerse de la primera agresión Desconfiar constantemente de aquellos que comparten nuestro entorno cotidiano sería absurdo.

Lo que sí podemos evitar es que la agresión se repita. La única forma de impedirlo es denunciando al agresor.

Si nos callamos por miedo a no ser creídas, por vergüenza, o por que hemos sido amenazadas, continuará la agresión.

"La denuncia inmediata ante el primer intento de violencia sexual
es la mejor medida de protección".


Resistencia al Agresor

La resistencia física al agresor sólo está indicada cuando se cumplen cuatro condiciones:

a) El agresor es uno solo
b) No va armado ni os amenaza con utilizar un arma que no veis
c) No es fuerte ni especialmente corpulento
d) Y, sobre todo, si tienes una sólida preparación física y alguna experiencia en defensa personal


- Otras Formas de Defensa

Si donde te agreden no es un lugar solitario y es fácil que alguien te oiga, tu defensa puede ser gritar.

Pero no pidas socorro. Grita ¡Fuego, fuego! El vecindario reaccionará con mayor rapidez.
En cualquier caso procura concentrarte y observar los posibles detalles significativos de tu agresor: color del cabello, lunares, marcas en la piel, vestimenta, o vehículo que utiliza.
Así podrás describirlo mejor a la policía y facilitar su detención.

Y recuerda:

"Si sufres una agresión sexual sólo hay un culpable:
El agresor"





Medidas Cautelares

No penséis que las mujeres tenemos la obligación de defender nuestra integridad sexual a toda costa.

Sólo hay que adoptar medidas iguales a las que utilizamos para prevenir atracos, robos y cualquier tipo de accidente.

No condiciones tu vida por el riesgo de sufrir una agresión sexual
No renuncies a divertirte
No limites tus actividades


- Adopta algunas medidas de protección:

Elige las zonas más transitadas para tu desplazamiento
Evita los descampados y lugares solitarios
Cuando vuelvas a casa tarde llama al telefonillo y avisa en voz alta que ya subes. Hazlo aunque no haya nadie en tu casa, si te siguen pensarán que no estás sola
No entres en tu portal con ningún desconocido
No abras el portal a nadie que no conozcas
Si alguien te sigue por la calle no corras hacia tu casa, hazlo hacia un lugar público en el que haya gente
Avisa siempre a las fuerzas de seguridad, no temas molestarlas por una falsa alarma


Muchos delitos ,no podran ser evitados, pero cuanta mas informacion y mas prevencion apliquemos ; estaremos trabajando para evitar muchos de ellos. Un saludo

Fuente: Psicología Jurídica. org
Francesc Xavier Moreno Oliver
Doctor en psicología
Profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona
http://www.telefonica.net/web/fxmoreno


Presentes en todos los seres humanos, la agresividad y el instinto sexual están en las bases de su personalidad y correctamente utilizados potencian comportamientos que aseguran la supervivencia individual y colectiva (defensa y reproducción). La dirección y el control de estos factores, mostrados con intensidad variable a lo largo del desarrollo personal y de un modo variado entre los distintos individuos, puede estar en la base de comportamientos asociales concretados en actos conceptuados como "agresión sexual", por estar dirigidos contra víctimas que los padecen.
Analizar las bases biológicas, los factores sexuales, los factores sociales, las distorsiones cognitivas y la personalidad de los agresores sexuales y encontrar aspectos distintivos permitirá concluir si debemos hacer caso de los tópicos o de las ideas apriorísticas que al respecto existen y cómo las investigaciones confirman si algunos de estos aspectos pueden o no ser señalados como integrantes del perfil de este tipo de "agresores-delincuentes" y, en consecuencia, qué tipo de acciones preventivas o reeducadoras se pueden establecer teniendo en cuenta los mencionados aspectos.

1.- Análisis de las bases biológicas:

El impulso sexual y el interés por el sexo, en cada persona cambiantes y diferenciados por épocas y etapas y distintos, tienen una base genética y están modelados o modificados por procesos de aprendizaje y por la socialización específica de cada individuo, MARSHALL (2001:87). Está comprobada la importancia que en el impulso sexual tiene la testosterona, hormona sexual fundamental en la sexualidad masculina. Podríamos suponer que un exceso o un funcionamiento anormal de esta hormona estaría en la base de un comportamiento sexual cuya intensificación llevase a la agresividad. Sobre la relación de los niveles de testosterona con la agresividad sexual, los resultados de los estudios son dispares. Berlin y Meinecke (1981), Meyer-Bahlburg, Nat Boon, Sharma y Edwards (1974) señalan, en efecto, altos niveles de la hormona en delincuentes sexuales masculinos. Money (1995), por su parte, considera que el sadismo sexual es una "enfermedad cerebral" influida por un funcionamiento hormonal deficiente. Pero "cuando los hombres son adultos, la relación entre los niveles hormonales y el impulso sexual carece de importancia", (MARSHALL, 2001:8, como afirman Hucker y Bain, 1990). Así, "sólo se dan niveles anómalos de esteroides en algunos delincuentes sexuales diagnosticados como sádicos" (MARSHALL, 2001:8, que son minoría dentro de los individuos de los que estamos tratando.

En cuanto a la posibilidad de que un comportamiento sexual delictivo sea motivado por algún tipo de anomalía cerebral, como apunta Langevin (1990), hay que concluir, por el momento, que las pruebas realizadas no aportan resultados concluyentes y que debemos continuar teniendo en cuenta, necesariamente, la relación entre procesos orgánicos y aprendizaje social (MARSHALL, 2001:89), que se condicionan mutuamente.

Comportamientos sexuales "desviados" o "delictivos", como la preferencia sexual por los niños o el incesto, quedan al margen de las tendencias sexuales comunes establecidas por la evolución humana, que tiene como objetivo principal el asegurar la perpetuación de la especie. En el caso específico del interés por víctimas prepúberes, parece que los ejecutores padecen un fallo en los "detectores de la juventud", que así "actúan sin restricciones y, en consecuencia, el niño prepúber se convierte en el objetivo sexual más atractivo" (MARSHALL, 2001:90-91). En cuanto al incesto -tabú en la mayoría de culturas, ordenamientos morales y jurídicos-, atendiendo a lo señalado por Quinsey y Lalumiere (1995), que fundan el tabú al incesto en la aversión por mantener relaciones sexuales con personas a las que se ha atendido intensamente durante su infancia (MARSHALL, 2001:91), podemos deducir que "los padres que han tenido poco contacto con sus hijas probablemente no han adquirido esta aversión", (MARSHALL, 2001:91).

2.- Importancia de los factores sexuales:

Los estudios muestran que, en general, los delincuentes sexuales dan la sensación de utilizar el sexo como manera de afrontar las dificultades más que otros hombres (Cortón y Marshall, 2000); piensan mucho en el sexo, no necesariamente desviado o delictivo; en un buen número han sido víctimas de abusos sexuales en su infancia y juventud (MARSHALL, 2001:96); y su interés por el sexo desviado sólo es un factor que tener en cuenta, no el factor fundamental generador de su delincuencia. "Es posible que las agresiones sexuales sean tan solo una respuesta al estrés, respuesta que posteriormente se lleva a la práctica, no porque satisfaga impulsos desviados, sino porque reduce temporalmente su malestar", (MARSHALL, 2001:95). No existe, así, de modo general, relación entre la excitación sexual y los estímulos desviados, como aplicando simplemente inferencias lógicas (quien presenta una conducta sexual desviada es que es permeable a estímulos sexuales desviados, los cuales influyen y mediatizan su comportamiento) se pensaba en los primeros tratamientos conductuales (McGuire, Carlisle y Young, 1965). Aunque las primeras investigaciones con un número reducido de violadores pusieron de manifiesto en ellos gran excitación ante las escenas de violación, los resultados de estudios con muestras mayores confirman que los violadores tienen "respuestas esencialmente normales" ante el aludido estímulo, (MARSHALL: 2001:93), y que lo mismo ocurre en el caso de los delincuentes actores de incesto.

3.- Influencia de los factores sociales:

Está claro que una buena parte de delincuentes sexuales sufren un bajo nivel de autoestima (Finklehor, 1984; Groth, 1979; Tanay, 1969, entre otros). Esta baja autoestima, que les lleva a manifestar y ejecutar una violencia compensatoria sobre objetivos, como los niños y las mujeres, percibidos por estos delincuentes como más débiles e indefensos y por tanto de fácil acceso (BAUMEISTER, SMART y BODEN, 1996; y MARSHALL, 2001:97), es sumamente importante en temas de relación social como la empatía, muy baja en estos individuos; la aparición en ellos de dificultades para una relación de pareja equilibrada; la existencia de interpretaciones egoístas del entorno; una sensación profunda de soledad y, en general en una incompetencia social que genera escasas habilidades para entablar las relaciones sociales que todo ser humano intenta propiciar. Además, debemos tener en cuenta que lo anteriormente señalado impide que los agresores sexuales puedan ponerse en el lugar del otro y ser conscientes del daño o angustia emocional que causan. El fracaso relacional provocado por estos factores alimenta conductas sexuales agresivas compensatorias que no logran sino entorpecer y deteriorar la situación. "Estas dificultades suelen acabar causándoles problemas en sus relaciones sentimentales" (MARSHALL, 2001:99). Así apreciamos problemas de socialización en el sentido de que son difíciles las relaciones normales con los demás, en un proceso que va encadenando progresivos deterioros de las habilidades necesarias para la mejora de la sociabilidad y alimenta la incompetencia social de los delincuentes sexuales. El conocimiento de la historia individual de estas personas, con análisis de sus comportamientos de sociabilidad, "nos hace pensar que los delincuentes sexuales debieron tener unas débiles relaciones de apego con sus padres, una falta de relaciones íntimas con los demás, pocas habilidades interpersonales y un profundo sentimiento de soledad" (MARSHALL, 2001:99), y ello puede animarles a satisfacer su necesidad de relaciones normales mediante las agresiones sexuales.

4.- La importancia de las distorsiones cognitivas:

Los delincuentes sexuales tienen una percepción distorsionada de sus acciones y de la repercusión de las mismas en los demás. Para ellos es importante, dada su baja autoestima, mantener su propia visión de las cosas, por lo que interpretan subjetiva y erróneamente las reacciones de sus víctimas posibles y reales. Se advierte en la mayor parte de ellos que esta interpretación es interesada en su propio favor (Murphy, 1990; Segal y Stermac, 1990), lo que les faculta para sus acciones (Hudson y otros, 1993), pues actúan convencidos de que, en realidad, gran parte de sus víctimas no sólo aceptan las acciones de que son objeto, sino que, en mayor o menor grado, las desean. Esto les impide percibir el daño que causan, les lleva a minimizar la importancia de sus acciones y sus efectos, a negar total o parcialmente los hechos o a no responsabilizarse de ellos argumentando con cualquier excusa que sirva de justificación. Pero hay que tener en cuenta que "la inmensa mayoría de los delincuentes sexuales saben que sus acciones no son correctas" (MARSHALL, 2001:104). La distorsión cognitiva, menor en los delincuentes con mayor autoestima, es el mecanismo básico de justificación que les permite admitir su conducta errónea y reincidir o persistir en ella. Por lo tanto, una posible acción preventiva o terapéutica con estos delincuentes puede ser intentar aumentar su autoestima, pues así disminuirá la distorsión cognitiva de sus actos, con lo que, al mejorar su percepción real, podremos conseguir una mayor empatía hacia las víctimas (Anderson y otros, 1997).

5.- La personalidad:

Pudiera establecerse la hipótesis, en un principio, de que la comisión de delitos sexuales vendría motivada por una personalidad trastornada o con algún tipo de problema o alteración. Sin embargo, los estudios y pruebas realizadas al respecto no parecen, por el momento, avalar esta hipótesis. Tal vez los motivos de los resultados encontrados radican en la distinta concepción de la "alteración de la personalidad" utilizada por los distintos investigadores, y en la dificultad para que los delincuentes sexuales encuestados al respecto hablen libre y abiertamente de sus actos y pensamientos. Ello provoca que sea "poco probable que nos podamos formar una idea clara de la naturaleza parafílica de los delincuentes sexuales en el futuro" (MARSHALL, 2001:106). También hay que descartar "la posibilidad de que los delincuentes sexuales se caractericen por trastornos psiquiátricos que les impidan controlar su comportamiento sexual" (MARSHALL, 2001:105). Advertimos que hay discrepancias entre los distintos estudios acerca de la existencia de parafilias en estos delincuentes. Algunos autores señalan numerosos casos de su presencia (Abel, Becker, Cunningham-Rathner, Mittleman y Rouleau, 1988), lo que contrasta con los resultados de Marshall, Barbaree y Eccles, 1991, que sólo las encuentran en un 12 % de los estudiados. Tampoco hay resultados que avalen la hipótesis de las personalidades problemáticas o inusuales en los delincuentes sexuales, aunque aparece en ellos, con cierta frecuencia, la psicopatía (MARSHALL, 2001:107). Para concluir, podemos afirmar que, aunque pudiera parecer lo contrario en un principio, las personalidades de los agresores sexuales son en general y a grandes rasgos muy semejantes a las de las demás personas.


DINÁMICA DE LA VIOLACIÓN

La violación sexual siempre constituye una forma de agresión física y/o mental contra la esfera sexual del niño que se produce en contra de la voluntad del mismo, afecta a su bienestar, viola sus derechos y, en primer término sirve para satisfacer las necesidades del adulto, por la cual el adulto se aprovecha tanto de la confianza del niño como de su superioridad. Los niños no pueden comprender la gravedad del hecho a causa de su ignorancia, es decir, no está en disposición de dar su consentimiento o de negarse libremente.

Los límites entre la ternura y el abuso sexual no siempre son fáciles de distinguir. Mientras el abuso sexual se manifiesta en forma clara en algunos casos, en otros pueden identificarse con posterioridad y a la vista de otros factores.

En la mayor parte de los casos, el autor proviene del entorno social del menor y no es un extraño, en contra de lo que se suele creer.

Generalmente no se produce de forma aislada, sino que muchas veces se prolonga durante años.

El lugar de los hechos suele ser aquel en el cual los niños deberían encontrar cariño, protección y consuelo, es decir, el entorno social del pequeño, sobre toda la familia.

Cuanto mejor conozca el autor del abuso a la víctima, el grado de violencia psíquica o física para someterla también será menor. Esto se debe a la obediencia de los niños y a los sentimientos favorables que sus agresores les inspiran.

La experiencia de un abuso sexual está indisolublemente ligada a la incapacidad para poder hablar de ello. Aunque no se formule una amenaza clara, las víctimas perciben claramente la presión y guardan el secreto. Callan por miedo, vergüenza y culpa.

Si las víctimas se atreven a romper el silencio, se enfrentan con la incredulidad, el rechazo, los reproches e incluso con los insultos de todos. En estas situaciones los niños se convierten en víctimas por segunda vez.

La violación siempre tiene como consecuencia un retraso en el desarrollo de los menores. Las secuelas pueden ser de tipo físico, lo cual permite descubrir claramente la existencia de un abuso sexual, aunque el autor lo niegue. Sin embargo, las agresiones también pueden ser de tipo psíquico (por ejemplo, trastornos en la alimentación, miedos, neurosis, cambios de personalidad). Dichas secuelas pueden manifestarse directamente después del acto, aunque muchas veces se hacen evidentes mucho tiempo después, en parte porque la víctima reprime lo ocurrido. No hay que olvidar tampoco el daño que provocan las reacciones negativas del entorno (dudas acerca de la credibilidad de la víctima, reproches y acusaciones). También estas circunstancias deben incluirse entre las consecuencias de los abusos aunque no sean responsabilidad del autor de los mismos.

Cualquier Abuso Sexual tiene consecuencias negativas para las víctimas. Si bien éstas siempre dependen del grado de sometimiento, la edad, la gravedad del abuso, su duración el grado de violencia y lo íntima que sea la relación entre el autor y la víctima.

Es difícil establecer cuándo las caricias cariñosas se convierten en un abuso sexual, sin embargo, los niños perciben de manera instintiva dónde empieza la explotación de su cuerpo. Aunque los contactos puedan resultar en un principio positivos para el niño, si el agresor tiene suficiente habilidad. Sin embargo, el pequeño advertirá muy pronto en qué momento cambia la situación y se vuelve desagradable. Aún que no sepan exactamente lo que está ocurriendo, perciben de forma intuitiva que algo va mal.

El Abuso sexual se produce cuando el adulto se sirve de su autoridad para aprovecharse de la relación de dependencia del niño. El abuso busca, ante todo, satisfacer de forma conciente o inconsciente las necesidades del adulto.

Aunque los niños sean muy pequeños saben perfectamente que de su silencio depende que la familia siga como siempre, por lo cual desarrollan una fuerza increíble para cargar con esta responsabilidad. Necesitan tener muchísimo valor para soportar esta presión y sacar a la luz el abuso del que fueron víctimas.

Las siguientes pautas de conducta que se citan a continuación, sobre todo si comienzan repentinamente, pueden indicar la existencia de un abuso sexual:

• Agresiones
Las agresiones del niño contra sí mismo (por ejemplo, morderse las uñas, arrancarse el pelo o hacerse cortes) pueden manifestar el deseo del niño de provocarse un dolor externo que dé salida a su dolor interno. Las agresiones contra otros podrían reflejar la idea de que “el ataque es la mejor defensa”.

• Depresiones que pueden llegar hasta el suicidio (o intento de suicidio)

• Trastornos del sueño
Las dificultades para conciliar el sueño, y también las pesadillas, pueden indicar que al niño le falta la suficiente confianza para abandonarse al sueño. A la pérdida de seguridad en sí mismo que produce el abuso, se suma el hecho de que muchos abusos se desarrollan en su mundo onírico, por lo que siempre tienen miedo a ser sorprendidos mientras duermen.

• Trastornos del habla
La actitud por la cual un niño comienza a tartamudear de repente, habla como un bebé o incluso deja de hablar, puede denotar que ha sido objeto de abuso. Estas experiencias ocupan la mente el niño. Igualmente, el silencio que le impone su agresor y las amenazas conducen al niño al mutismo: calla por miedo a delatarse y tener que cargar con las consecuencias.

• Dificultades de concentración, disminución del rendimiento escolar.

• Aislamiento.
Ausencia de contacto con la gente o problemas para relacionarse. La circunstancia de que los niños se aparten de amigos y familiares puede obedecer al miedo de que los demás se den cuento de lo sucedido.

• Aparición o reaparición de síntomas neuróticos, como eneuresis, incapacidad para retener heces, tartamudeo, manías.

• Huídas, dispersión.

• Comportamiento sexualizado prematuro, o bien retroceso a etapas de desarrollo anteriores.
Cuando los niños vuelven a orinarse, o se aferran de repente a la madre y no quieren quedarse nunca solos, puede ser indicio del deseo de ser objeto de cuidados y control constante, como si fueran nuevamente un bebé. El comportamiento sexualizado se refiere a los conocimientos sobre sexualidad que no se corresponden con la edad del niño o las actitudes y formas de expresión impropias de su edad, pueden indicar que el menor ya ha tenido experiencias fuera de lo normal en el campo de la sexualidad.

• Comportamiento auto erótico extremo (por ejemplo, mastur*** frecuentes, también frente a los demás).

• Trastornos alimenticios (anorexia, bulimia).
Detrás de la bulimia o una anorexia puede esconderse el deseo de la víctima de hacer que su cuerpo le resulte poco atractivo al autor de los abusos. Asimismo una frecuente “falta de apetito” puede significar que algo le pesa en el estómago.

• Dolores sin causas físicas aparentes.

• Otros trastornos psicosomáticos como asma, enfermedades cutáneas, alergias, molestias epigástricas.

• Refugio en dependencias (drogas)

• Manifestaciones de desamparo (por ejemplo, problemas educativos, comportamiento criminal, promiscuidad sexual, prostitución), así como el abandono de la propia persona con desinterés total por la higiene, la ropa, el aspecto.

• Miedo, repulsa hacia la sexualidad.
El miedo del niño a un lugar determinado o cierta persona, así como la negativa a acercarse a un lugar o una persona, con frecuencia es un indicio claro de que se trata del lugar o del autor de los hechos. Además de manifestar extrañas pautas del comportamiento, en determinadas circunstancias, el niño hace alusiones claras mediante distintas vías de comunicación.

• Trastornos sexuales (pérdida de la libido, estados de fijación sobre determinados tipos de pareja o prácticas sexuales (necesidad de repetir los mismos esquemas de comportamiento)

• Neurosis graves (fobias, manías, etc.)

• Cambios en la personalidad

• Psicosis



ENTREVISTA DE JUEGO FORENSE

Dentro de esta modalidad, el juego se utiliza como un medio para disminuir la ansiedad de los niños y desarrollar una relación. Con la utilización de esta técnica, el material de juego puede no necesitar tener un significado simbólico o metafórico y la evaluación se basa, por lo general, en la entrevista verbal antes de que en el análisis del significado simbólico del juego del niño.

Por lo general, los profesionales respectivos identifican la siguiente información como factores importantes para extraerlos de los niños durante una entrevista (Sgroi, 1982):

Una descripción de la conducta ultrajante: con la consideración de que los niños pequeños pueden tener una memoria borrosa acerca de los detalles periféricos del acto respectivo (Goodman & Reed, 1986) Sin embargo, los niños informan con precisión el conflicto esencial y central de la victimización. Las niñas muy pequeñas pueden distorsionar los detalles de una victimización y dar información al respecto de manera distinta a personas diferentes, pero los conflictos principales del acto de la victimización permanecen completamente estables dentro de los informes de las niñas...





VICTIMIZACIÓN PRIMARIA Y SECUNDARIA
La victimización primaria, refleja la experiencia individual de la víctima y las diversas consecuencias perjudiciales primarias producidas por el delito, de índole físico, económico, psicológico o social. En efecto, con frecuencia los daños experimentados por la víctima no se limitan a la lesión o puesta en peligro del bien jurídico del que es titular, la víctima sufre a menudo un severo impacto psicológico, que incrementa el daño material o físico del delito; la impotencia ante agresión, o al miedo a que se repita, producen ansiedad, angustia y abatimiento, cuando no complejos de culpabilidad con relación a los hechos acaecido, lo que con frecuencia repercute en los hábitos del sujeto y altera su capacidad de relación. Por otro lado, la respuesta social a los padecimientos de la víctima no es siempre solidaria, en el mejor de los casos se cristaliza en actitudes compasivas, lo que a su vez genera también aislamiento. En definitiva, al hablar de victimización primaria se está aludiendo a las principales consecuencias del delito; a la victimización producida por el mismo.

Victimización secundaria
La victimización secundaria, se deriva de las relaciones de la víctima con el sistema jurídico -penal, con el aparato regulador de conductas, el Estado. Segunda experiencia víctimal que con cierta frecuencia resulta incluso más negativa que la primaria, antes aludida, al incrementar el daño causado por el delito con otros de dimensión psicológica o patrimonial. algunos casos y con relación a determinados delitos, las víctimas pueden llegar a ser tratadas de alguna manera como acusados y sufrir la falta de tacto o la incredulidad de determinados profesionales. A veces, los interrogatorios de la defensa se orientan a tergiversar su intervención en los hechos que se juzgan. Consecuentemente no puede extrañar que esta victimización secundaria se considere aún más negativa que la primaria; por que es el propio sistema el que victimiza, a quien se dirige al mismo solicitando justicia y protección, por que su nocividad se añade a la derivada del delito, porque la víctima se siente especialmente frustrada en sus expectativas y sobre todo, porque tal proceso afecta al prestigio del propio sistema y condiciona negativamente la actitud de la víctima y del colectivo social respecto del mismo.



http://www.cfnavarra.es/ASISTENCIAVICTI ... lserie.pdf
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