El niño que quiso ser etarra

En este foro se habla de defensa policial y militar (métodos, armamento, etc.), así como de los aspectos jurídicos implicados (legislación sobre agresiones, etc). Se evitará entrar en debates políticos, y se potenciará el debate técnico. Este NO es un foro de sucesos ni de política.

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Snake
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El niño que quiso ser etarra

Mensaje por Snake »

Hace 21 años, miembros de la Guardia Civil encontraron en su casa a los etarras que sus padres ocultaban. Miner era un niño asustado, atrapado por las balas de «los suyos». Los agentes de los GAR le salvaron la vida.
Manuel Miner Villanueva, hoy cuenta con 29 años.
En la madrugada del 15 de junio de 1984, a eso de las tres y media, la normalidad reinaba en el piso de la familia Miner Villanueva, en el casco viejo de Hernani. Se trataba, eso sí, de una normalidad un tanto peculiar. Manuel Miner Villanueva, que entonces contaba ocho años, dormía en la misma habitación que sus dos hermanos, un chaval un poco mayor que él y una niña también pequeña. En la habitación contigua, a mano derecha mirando al pasillo, dormían sus padres, Pedro Miner y Fermina Villanueva. En la otra habitación, situada a la izquierda, descansaban Jesús María Zabarte Arregui, Juan Luis Lecuona Elorriaga y Agustín Arregui Perurena, tres curtidos etarras con más de una veintena de asesinatos a sus espaldas. Los tres componían, a la sazón, el más temible talde del comando Donosti.
El domicilio de los Miner Villanueva era una de las casas del grupo de Zabarte. Sus tres integrantes se alojaban allí regularmente, aunque no durante todo el tiempo. Que estuvieran los tres a la vez, por otra parte, no era la regla general: sólo sucedía justo antes o justo después de realizar una acción. Aquellos hombres eran gente dura, y llevaban ya muchos años en la clandestinidad, lo que provocaba que no siempre se mostraran amables con sus anfitriones. Pero los habitantes de aquel piso se habían hecho a convivir con sus singulares huéspedes.
De pronto, en el silencio de la noche, sonaron unos golpes en la puerta. Una voz gritó: «¡Guardia Civil!». El matrimonio, el hijo mayor y los etarras se despertaron rápidamente. Los dos niños pequeños continuaron sumidos en su profundo sueño. Al otro lado de la puerta había varios agentes de información de la Guardia Civil, junto a los que se hallaba el jefe del destacamento de GAR (Grupos Antiterroristas) que había rodeado el edificio. Los había conducido allí la pista obtenida en una operación realizada un par de horas antes. Cuando llamaron a la puerta de aquel piso del casco viejo de Hernani, sabían que allí dentro podía haber gente relacionada con el aparato de apoyo al comando Donosti.Lo que no sabían era que iban a tropezarse, además, con sus activistas más aguerridos.
TRAS LA PUERTA CERRADA
Cuando los agentes, escamados por la falta de respuesta y suponiendo que algo raro pasaba dentro, echaron abajo la puerta del piso, se encontraron en el vestíbulo con el matrimonio y el hijo mayor, totalmente anonadados. Tres agentes se hicieron cargo de ellos sobre la marcha y los demás avanzaron por el pasillo. Vieron primero, a su izquierda, una habitación abierta, con la luz encendida y en apariencia vacía. Un metro más allá había una puerta cerrada, al parecer de otra habitación, y a continuación una tercera, abierta e iluminada como la primera. Al fondo se veía un salón.
Antes de que pudieran avanzar más, el cañón de un subfusil asomó al pasillo desde el umbral de la tercera habitación y escupió una lluvia de balas. El primero de los agentes recibió varios impactos en brazos y piernas. El chaleco le salvó la vida, pero quedó malherido en el suelo. Los demás se pegaron a la pared como lapas. Por fortuna, el que disparaba no podía hacer el giro de muñeca completo para colocar el arma paralela a la pared. Las balas seguían una trayectoria oblicua, dejando un ángulo muerto en el que se refugiaron los guardias que no habían sido alcanzados.
Pero no podían quedarse ahí, porque los proyectiles rebotaban en todas direcciones, haciendo añicos cuantos cristales encontraban a su paso. Los que estaban ilesos se replegaron, y el herido, arrastrándose, avanzó hasta el salón para sustraerse al fuego. Quedó así aislado de sus compañeros, que desde la puerta de la vivienda, impotentes, se preguntaban si seguiría todavía vivo. Poco después, el herido se asomaba a la ventana del salón y pedía a gritos, a los guardias que vigilaban abajo, que le sacaran de aquella ratonera.
En tan sólo unos instantes, la situación, además de dramática, se había vuelto angustiosa para los agentes. Tenían dentro a uno de los suyos; en medio, gente armada y dispuesta a hacer fuego sin contemplaciones; y un poco más acá, una habitación cerrada en la que ignoraban por completo qué había. En suma, algo muy diferente a la operación más o menos rutinaria para la que venían preparados. Pero los lamentos del compañero les acuciaban a actuar. Visto el panorama, un puñado de hombres del GAR (con material más contundente que las armas cortas de los agentes de información), asumió la vanguardia e intentó entrar a liberar al herido.
Trataron de avanzar sigilosamente por el pasillo. Sin embargo, había tantos cristales en el suelo que les fue imposible hacerlo en absoluto silencio. Al oírse el primer chasquido, el subfusil volvió a asomar y a soltar su vendaval de plomo. Otra vez se aplastaron los guardias contra la pared, y otra vez tuvieron que retroceder. En ese momento, Fermina Villanueva empezó a gritar: «¡Mis niños, mis niños!». El jefe de los GAR, atónito, le preguntó de qué niños hablaba. Pronto supo qué había tras la puerta cerrada. La situación se completaba, así, con un par de niños pequeños cogidos en la línea de fuego. Ni en la peor de las pesadillas podía imaginarse algo más endiablado.
DOS NIÑOS EN EL UMBRAL
Cuando la puerta de la habitación se abrió, y los dos niños (a quienes el ruido, al fin, había despertado) aparecieron en el umbral, el caos llegó a su punto culminante. Desde el vestíbulo los guardias les conminaron para que retrocedieran, el subfusil volvió a asomar y a disparar, y los niños, aterrorizados ante la visión de aquellos hombres uniformados que les gritaban y el ruido de las detonaciones, tuvieron la única reacción posible: orinarse encima.
En cierto momento, el pequeño Manuel Miner tuvo la presencia de ánimo suficiente como para coger a su hermana y volver a meterla en la habitación. Así salvó, probablemente, la vida de ambos. Pero aún estaban en medio, y sólo había una forma de sacarlos: entrar hasta su cuarto. Había que ofrecerse al fuego para llegar allí, y luego volver a hacerlo para llevarlos hasta el vestíbulo. Y fueron los guardias, los mismos que habían visto peligrar su vida en el anterior intento, los enemigos a los que sus padres ya les habían enseñado o pensaban enseñarles a odiar, quienes se la jugaron. Entraron por ellos, desafiando a las balas, y del mismo modo los sacaron de aquel infierno.
Se salvaron, pues, los niños, se salvó el guardia herido, que acabó arreglándoselas para descolgarse por la ventana del salón hasta la calle, y también se salvó Zabarte, el jefe de los terroristas, que había estado durante todo el tiempo escondido en un zulo en el dormitorio del matrimonio. Fueron los dueños de la casa, tal vez en un arrebato de gratitud por el rescate de sus hijos, los que informaron a los guardias de la existencia del zulo, haciendo posible así la rápida y limpia detención del etarra.
QUE VENGAN A BUSCARNOS
Para Lecuona y Arregui, los subordinados de Zabarte, que eran los que se habían hecho fuertes en la tercera habitación, la cosa no acabó tan bien. Además de la UZI tenían un fusil y alrededor de 2.500 cartuchos. Con ese arsenal, envalentonados y enardecidos, aguantaron durante horas. Cuando su propio jefe les invitó a rendirse, le respondieron: «Y tú que eres el jefe del talde nos lo dices... Que vengan a buscarnos si tienen cojones, txakurras. Gora Euskadi Alahil».
Siguieron disparando en cuanto alguien se asomaba al pasillo, y también, desde la ventana, hacia la calle. Tratando de mantenerlos a raya, los guardias llegaron, incluso, a agotar su munición. Al final, en una intervención que luego sería muy discutida, los sitiadores, desde el edificio de enfrente, lanzaron una granada contra la ventana para deshacerse de la persiana que les impedía ver el interior de la habitación. La granada (rompedora, y no de carga hueca, como se dijo) cumplió su papel. Cuando Arregui y Lecuona volvieron a asomar para disparar hacia la calle, ya sin el amparo de la persiana, un tirador los abatió. Esa misma mañana estallaron los disturbios en Hernani, y durante mucho tiempo se habló de aquella batalla, la más encarnizada en la historia de la lucha antiterrorista.
¿Y qué fue de aquellos niños? Cuentan que esa misma noche, el entonces comandante Galindo, que era quien estaba al mando de la operación, se ofreció a alojarlos en su casa, ya que el padre y la madre quedaron detenidos como colaboradores de ETA y no aparecían familiares que se hicieran cargo de ellos. Cuentan que la madre, Fermina Villanueva, le dio las gracias a Galindo por haber salvado a sus hijos, y que entre la fiscalía y los propios agentes hicieron lo que pudieron para que no le cayera una condena muy abultada y pudiera reunirse pronto con sus retoños. El hecho cierto y contrastable es que sólo cinco meses después, en noviembre de 1984, Fermina ya estaba en libertad.
Pero hay que suponer que nada de esto bastó para borrar de su ánimo la sensación de que una noche los txakurras, sin justificación ni derecho, vinieron, arrasaron su casa y mataron a dos bravos luchadores por la libertad de Euskadi. Además, fue el movimiento el que reparó aquel daño, en la parte en que era reparable. Según los papeles de Sokoa, entre los que figuraban los correspondientes recibos, la rehabilitación de la vivienda, cuyo coste ascendió a dos millones de pesetas, la sufragó ETA.
El caso es que, aquel niño al que en junio de 1984 salvaron los guardias del fuego de los suyos, Manuel Miner, fue detenido como miembro del comando Madrid. El niño que aquella noche pudo vivir gracias a los GAR, acabó eligiendo el oficio de matar.

LA DETENCION DEL NIÑO QUE QUISO SER ETARRA Y DE SUS LANGUNTZALES EL 14 DE MAYO DEL AÑO 2.002
Agentes de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron en una operación conjunta a los miembros liberados del "comando Madrid" de ETA, denominado por sus tres componentes "comando Txirrita", Miguel Guillermo SAN ARGIMIRO ISASA, de 39 años, y a Manuel MINER VILLANUEVA, de 26 años.
Ambos fueron detenidos en la calle Ramírez Tomé, en el madrileño barrio de Vallecas, cuando se disponían a introducirse en un vehículo Renault Clío sustraído en el barrio de Aluche y con placas de matrículas falsas, perfectamente dobladas, correspondientes a otro vehículo de las mismas características.
Tras posteriores investigaciones los agentes consiguieron localizar otros dos vehículos usados por los terroristas en las inmediaciones, uno de ellos preparado como coche-bomba, en la plaza de la Constitución.
Este último contenía una olla con unos 40 kilos de titadine de la robada en Francia colocada en el capó del vehículo, si bien el artefacto explosivo pudo ser desactivado por los TEDAX.
ETA pretendía, probablemente, cometer el día 15, día de San Isidro y fiesta en la capital del Estado, un atentado con bomba lapa y, al día siguiente, con el coche de los 40 kilos de explosivos. De hecho, la carga de este vehículo estaba ya orientada, según estaba aparcado, hacia la acera, lo que hace sospechar a los expertos que el objetivo de esta acción era alguna persona en concreto. Las acciones iban a cometerse en vísperas de la Cumbre UE-Iberoamérica que se celebrará en Madrid a partir del día 17.
Los detenidos son Manuel MINER VILLANUEVA y Miguel Guillermo SAN ARGIMIRO ISASA.
Manuel MINER VILLANUEVA, de 26 años, fue componente del comando legal "Gaua", huyó en el año 2001 a raíz de su desarticulación por la Ertzaintza y posteriormente se integró en el comando "Donosti". A este comando se le considera autor de los asesinatos del concejal del PP Manuel Indiano Izaustre el 29 de agosto del año 2000 en Zumárraga (Guipúzcoa) y del ertzaina Iñaki Totorika Vega el 9 de marzo de 2001 en Hernani (Guipúzcoa).
Más tarde, MINER huyó a Francia, integrándose en los "Taldes de Reserva" de ETA hasta que la Dirección de la organización terrorista le ordena su traslado a la capital de España.
Se considera que Manuel MINER VILLANUEVA pudo participar en los siguientes atentados:
10-11-200: Artefacto explosivo colocado en un macetero a la puerta de la vivienda de dos periodistas en San Sebastián.
26-01-2001: Asesinato de un funcionario civil de la Comandancia de Marina de San Sebastián mediante una bomba lapa.
22-02-2001: Asesinato de dos trabajadores de la empresa "Electra" mediante la explosión de un coche-bomba en las inmediaciones de la estación de Renfe de Martutene de San Sebastián, en un atentado que iba dirigido contra un concejal del PSE y su escolta, que resultaron heridos.
09-03-2001: Asesinato del ertzaina Iñaki Totorika, mediante la explosión de un coche bomba en Hernani (Guipúzcoa).
23-11-2001: Asesinato mediante disparos de los ertzainas Ana Isabel Legarreta y Francisco Javier Mijangos de Bujo cuando regulaban el tráfico en Beasain (Guipúzcoa).
El otro detenido, Miguel Guillermo SAN ARGIMIRO ISASA, de 39 años, estaba considerado como antiguo colaborador del comando legal "Ipar Haizea", de apoyo a los liberados del "Donosti", y huyó en 1993 a consecuencia de la desarticulación de dicho comando por la Guardia Civil. Más tarde, se trasladó a Méjico, de donde residió durante varios años.
Por otra parte, Balbino SÁEZ OLARRA, de 40 años, componente también del "comando Txirrita", logró huir durante la operación antiterrorista de Madrid. Este terrorista fue compañero de SAN ARGIMIRO en el comando legal "Ipar Haizea", y huyó en 1993 como consecuencia su desarticulación.
Tanto SAN ARGIMIRO como SÁEZ OLARRA, procedentes de Méjico, llegaron Francia, donde formaron parte de los taldes de reserva de la banda, alojándonse en un piso de la localidad de Nimes que fue registrado el día 18 de mayo (cuatro días después de la operación antiterrorista de Madrid).
Entraron en España como miembros del comando en la primavera del año 2001. Sus responsables en Francia eran Juan Antonio OLARRA GURIDI y Ainhoa MUGICA GOÑI quienes les ordenaron que sus primeras activadades fueran en la ciudad de Valladolid, donde, como infraestructura, utilizaron un piso alquilado. En esta ciudad realizaron informaciones y vigilancias sobre objetivos para cometer atentados, datos que hicieron llegar a Francia.
Siguiendo instrucciones de sus responsables, a principios de agosto de 2001, se trasladaron a Madrid, donde alquilaribn un piso en la calle Piamonte y comenzaron a recopilar información sobre futuros objetivos. Además, realizon desplazamientos a la costa mediterránea con objeto de seleccionar objetivos para cometer atentados en una "campaña de verano".
Ya en el 2002, a principios de marzo, se incorpara el tercer miembro del "comando Txirrita" MINER VILLANUEVA, a la vez que reciben material para cometer atentados.
ACCIONES DEL "COMANDO TXIRRITA"
Los miembros del "comando Txirrita" habrían sido los autores de las últimas acciones cometidas en Madrid, esto es:
22 de abril de 2002: explosión de un vehículo-bomba dirigido contra la sede de la empresa Repsol en el Paseo de la Castellana.
1 de mayo de 2002: explosión de un vehículo-bomba colocado en las inmediaciones del estado Santiago Bernabeu, y de otro en la calle Embajadores.
Además de estas acciones consumadas, el "comando Txirrita" habría intentado llevar a cabo otras tres acciones más:
Colocación de un vehículo-bomba al paso de una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía que formaba parte del dispositivo policial previsto en los encuentros de fútbol disputados en el estado del Rayo Vallecano. Los terroristas lo habrían intentado en cuatro ocasiones, coincidiendo con los últimos cuatro partidos ligueros celebrados en dicho estadio de Vallecas, sin conseguir su propósito.
Colocación de un coche bomba al paso de una furgoneta del Cuerpo Nacional de Policía que circulaba en las inmediaciones de la Glorieta de Atocha.
Colocción de una bomba-lapa en los bajos de un vehículo oficial del Cuerpo Nacional de Policía. Acción terrorista que se disponían a realizar en el momento de la detención.
También estaban estudiando alguna otra acción coincidiendo con los eventos a celebrar con motivo de la presidencia española de la Unión Euopea.
MATERIAL INCAUTADO Y REGISTROS EFECTUADOS:
Como continuación a las investigaciones, fue realizado el registro de un inmueble en la céntrica calle de Piamonte, ocupada al parecer por Mikel Guillermo SAN ARGIMIRO.
El material intervenido, incluido tanto el que portaban los propios terroristas como el localizado en dicho registro, fue el siguiente:
Noventa y seis (96) kilogramos de clorato sódico y catorce (14) kilogramos de azufre para la confección de explosivo cloratita.
Ochenta y ocho (88) kilogramos de dinamita Titadyn.
Diez (10) metros de cordón detonante.
Una bomba lapa preparada con 1,5 kgs de Titadyn y 40 cm de cordón detonante.
Un subfusil marca MAT.
Una pistola marca BROWNING.
Una pistola marca STURN-RUGER.
64 detonadores.
3 radiomandos.
37 temporizadores.
Material para la confección de matrículas.
Documentaciones falsas.
Material técnico de comunicaciones, informático y herramientas para sustracción de vehículos.
Seis mil euros.
Por otra parte, al parecer, el objetivo del coche cargado con explosivo era el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, pues en el piso de Piamonte había una carpeta con "un seguimiento minucioso" del magistrado.
Entre el material requisado también se encontraban otras carpetas con información, en distinto grado de elaboración, relativa a unas mil quientas personas. Entre ellas, jueces y magistrados de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, mandos de los ejércitos que carecieran de escolta, así como, mandos de la Guardia Civil y de la policía, altos funcionarios de la Administración, miembros del PP y PSOE, empresarios y varios periodistas.
los terroristas planeaba cometer atentados con teléfonos móviles, una modalidad que ya ha utilizado la banda al menos en tres ocasiones.Pues entre material hallado en el piso de la calle de Piamonte, se encontró un escrito en eusquera con instrucciones para elaborar este tipo de artefacto.
El "comando Gaua", al que perteneció Imanol MINER, uno de los dos etarras detenidos, ya intentó poner una bomba con teléfono móvil a finales de 2000 en el restaurante "Zeppelin" de Vitoria, donde se celebraba una reunión de militantes de las Nuevas Generaciones del PP. ETA también colocó una bomba de este tipo en enero del pasado año en el cementerio de Zarauz (Guipúzcoa), que fue activada con un teléfono móvil.
VEHÍCULOS SUSTRAÍDOS:
Renault 19 de color banco robado en el barrio de Moratalaz hace unos dos meses, que abandonaron al observar que tenía unas abolladuras, por las que podría ser fácilmente reconocible.
Otro Renault 19 de color blanco, robado en el barrio de Hortaleza. Pretendían utilizarlo como vehículo de huida para el atentado contra la furgoneta del CNP y para trasladar la bomba-lapa a colocar a la patrulla del mismo Cuerpo.
Renault 19 Chamade, blanco, robado en el Barrio del Pilar. Este vehículo lo utilizan en dos intentos como bomba contra la furgoneta del CNP y finalmente sirvió de coche bomba junto a Torre Europa en el Paseo de la Castellana.
Ford Escort de color blanco, sustraído en Francia, y del que se deshacen mediante explosivo en la calle Embajadores.
Renault Clio, blanco, robado en el barrio de Aluche. Lo utilizan en los otros dos intentos de atentado contra la furgoneta del CNP y en él fue encontrado y desactivado por dicho Cuerpo, el artefacto explosivo preparado para ello compuesto por una olla con unos 40 kilos de explosivo.•
Ford Fiesta, rojo, robado en el barrio de Fuencarral. Lo utilizan como coche bomba en el atentado contra el edificio Repsol UYF en Madrid.•
El Renault Clio, blanco, robado en el barrio de Aluche el pasado 9 de mayo, junto al que fueron detenidos.
SITUACIÓN DE LOS DETENIDOS:
El día 19.05.2002 el juez de la Audiencia Nacional Guillermo Ruiz Polanco decretó prisión incondicional y sin fianza para Mikel SAN ARGIMIRO e Imanol MINER VILLANUEVA. El juez imputa a ambos, entre otros delitos, un atentado frustrado contra un coche policial el pasado 11 de mayo durante la celebración del partido de fútbol entre el Rayo Vallecano y el Celta. Los terroristas intentaron hasta en 'cuatro ocasiones' matar a los dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía.
Ruiz Polanco adoptó esta decisión al considerar a los activistas, autores de delitos de pertenencia a banda armada, asesinato, atentado frustrado, tenencia de armas y explosivos y falsedad documental.
A MINER se le imputa, según el auto de prisión, también la coautoría del asesinato del ertzaina Iñaki Totorika, el 9 de marzo de 2001. La policía vasca también atribuye a MINER el asesinato de dos ertzainas, Ana Isabel Arostegi y Francisco Javier Mijangos, en noviembre de 2001 en Beasain (Guipúzcoa).
SAN ARGIMIRO, por su parte, en su declaración ante la Guardia Civil reconoció que tanto él como MINER y el huido Balbino SÁEZ OLARRA participaron en la colocación de los coches bomba que estallaron el la sede de Repsol-YPF, el pasado 22 de abril, y cerca del estadio Santiago Bernabéu, el 1 de mayo, horas antes del encuentro entre el Real Madrid y el Barcelona.
El 09.06.2004, la Audiencia Nacional condenó a 108 y 118 años de cárcel, respectivamente, a los etarras Manuel MINER y Mikel SAN ARGIMIRO por el intento de atentar contra policías mediante la colocación de coches-bomba y por conspirar para el asesinato de los ex ministros José Barrionuevo y Matilde Fernández, en 2002 en Madrid. A SAN ARGIMIRO se le impone además una pena de 10 años por su pertenencia a banda terrorista.

- Lorenzo Silva -
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Chema
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Mensaje por Chema »

Espeluznante. :o Me ha producido una gran amargura leer esta historia, tanto más cuanto que, por desgracia, no entra ni mucho menos en el campo de la ficción, sino que es real como la vida misma. Resulta muy triste constatar que la palabra "odio", para algunos, siempre va a pesar más que cualquier otra clase de consideración. Hoy me va a costar conciliar el sueño... :cry:
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POW
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Mensaje por POW »

lo triste es k en vascongadas, hsitorias como estas las hay a patadas.
hace tiempo vi un reportaje de un etarra que asesino a un hombre en una carretera, que años antes, cuando el era apenas un niño, le salvo la vida.
o otra de varios etarras hijos de un GC...

en fin, ka misma mierda de siempre.
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Sottho
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Mensaje por Sottho »

Muy triste y lamentable, haber si de una p.. vez se acaban todos los problemas en este país que los españoles llamamos vascongadas. Por lo pronto el señor presidente de la CA del Pais Vasco, ya esta pidiendo un estado para su país, aparte de Navarra, Cantrabria, el País Vasco Frances, un cacho de la rioja, y otro cacho de burgos... Que pena, si lo se nazco en Francia, con lo bien que me caen lo gabachos.... :evil:
larry
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Mensaje por larry »

haber chicos!!!

o señores o como querais!!! si os considerais perosnas inteligentes y objetivas sabreis que este tipo de historias las hay en los dos bandos....no justifico ninguna accion de ETA pero aora mismo podemos hablar tranquilamente de fusilamientos, torturas, palizas..etc que se an echo a personas por la puta cara, por parte del gobierno.....

creo que no deberiamos hablar de temas politicos en el foro
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Snake
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Mensaje por Snake »

larry escribió: creo que no deberiamos hablar de temas politicos en el foro
Asi es. Asi que si alguien participa en este post que sea para hablar de la actuacion de las FFCCSS o cerrare el tema.
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Sottho
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Mensaje por Sottho »

Antes de concluir me gustaría decir que desde el año 1978, ETA sigue matando, torturando, robando... y el gobierno de forma oficial no ha fusilado, matado, sino ha promovido una represión policial contra los DELINCUENTES, que son estos señores...

Cuando hablamos de Guerra hablamos de dos bandos, pero cuando unos ponen las bombas y otros los muertos, el concepto varía un poco..
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Mensaje por admin »

Bueno, voy a cerrar el tema, porque ya no se van a tratar temas técnicos.

En cualquier caso, la cosa está clara: si alguien infringe la ley, hay que castigarle, sea quien sea, y punto.

Y que yo sepa, el 100% de los etarras la infringen. ¿Qué porcentaje de personas de las FFCC la infringen?, en mi opinión el mismo pequeño porcentaje que el gremio de los carpinteros, o los músicos, donde siempre vas a encontrar algún hijo de puta. Pero hablar de "bandos", y equiparar a unos con otros es INJUSTO, OFENSIVO, e INSULTANTE.
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