Las misiones más míticas de la historia...

En este foro se habla de defensa policial y militar (métodos, armamento, etc.), así como de los aspectos jurídicos implicados (legislación sobre agresiones, etc). Se evitará entrar en debates políticos, y se potenciará el debate técnico. Este NO es un foro de sucesos ni de política.

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The Last Dragon
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Las misiones más míticas de la historia...

Mensaje por The Last Dragon »

Bueno espero que esto sea una entretenida colección de los relatos más espectaculates acerca de las famosas misiones que más han destacado de cada Cuerpo de élite a nivel mundial...

Yo para empezar contaré la historia del rescate del AIRBUS de AIR FRANCE que fue secuestrado en 1976 por terroristas árabes y que fue desviado a Entebbe (Uganda).

OPERACIÓN ENTEBBE (OPERACIÓN YONATAN)

Los hechos comenzaron el Domingo 27 de Junio de 1976 cuando dos árabes y dos europeos hicieron transbordo en el aeropuerto de Atenas desde un vuelo procedente de Kuwait, al vuelo de Air France 139 (Airbus A-300) con 258 pasajeros en ruta desde Tel Aviv/Lod a París. Estos cuatro pasajeros pronto se hicieron con el control del aparato gracias a las armas pasadas por los siempre defectuosos controles griegos, y su primera acción fue dirigir el avión a Bengasi (Libia) para repostar para continuar su vuelo con destino desconocido.

El gobierno francés tomó la responsabilidad sobre lo que parecía un secuestro aéreo, pero era Israel el país que con mas temor veía los hechos, ya que hacia solo 4 años otro secuestro de la compañía Sabena había acabado en un exitoso rescate de las fuerzas especiales israelíes y no era probable que volvieran a aterrizar en el país. Por el contrario se temía que lanzaran el avión contra algún centro poblado israelí, por lo que se puso en alerta a todas las fuerzas armadas y civiles.

Finalmente el vuelo llegó a Entebbe (Uganda) y los pasajeros lógicamente asustados reciben una nueva sorpresa al ser trasladados a un antiguo edificio del aeropuerto a través de un pasillo formado por soldados ugandeses que les apuntan amenazadores; Además otros nueve terroristas se unieron al grupo de secuestradores.

La mayoría de los pasajeros no conoce nada del país al que acaban de llegar, ni muchos menos al presidente Idi Amin que gobernaba el país de forma barbara asesinando al menos durante su mandato a 300.000 ugandeses, expulsando a la colonia asiática que regentaba las empresas y negocios y humillando a la colonia blanca; Todas estas medidas trajeron la ruina a su país, como a tantos otros países de la África subsahariana durante la época de la guerra fría.

El Martes 29 y cuando todavía no esta clara la participación ugandesa se conocen las exigencias de los terroristas. Forman parte de una acción conjunta bajo el nombre <<Célula Che Guevara de la Unidad Haifa>> entre el FPLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina) y la banda de Baader-Meinhof (grupo alemán también conocidos como Fracción del Ejercito Rojo) y sus exigencias se centran en la liberación de 53 prisioneros en cárceles israelíes, alemanas, francesas, suizas...

El gobierno del principal país mas afectado Israel (77 pasajeros y con 40 prisioneros de la lista) tiene la política de no negociar con terroristas para evitar animarlos en continuar con los secuestros, pero esta vez es distinto ya que las distancias y el apoyo de un gobierno extranjero impiden la realización de una operación de rescate con unas mínimas garantías. Es por ello, junto con las presiones de los familiares de los rehenes, que aceptan empezar a negociar.

Pero al día siguiente todo este escenario cambió al separar a aquellos de "nombre judío" del resto de pasajeros; La separación de este centenar de rehenes hace recordar a la separación que se producía en las puertas de los campos de concentración entre los que morían de forma inmediata o los que conseguían sobrevivir unos días más.

Ello hace que se haga llamar al coronel Bar-Lev un militar israelí que conocía a Amin de su época de instrucción militar en Israel como sargento de las fuerzas coloniales británicas y que intente ampliar el plazo que los terroristas han impuesto para matar a todos los rehenes. Curiosamente Amin simpatizaba con Israel hasta que este país rechazo su petición de Phanton F-4 para bombardear Kenya y Tanzania, en ese momento recordó sus orígenes musulmanes y tras expulsar a los israelíes del país inicio una política exterior de apoyo al antisemitismo.

De forma simultanea a todas estas negociaciones (que eran la primera alternativa), se pide al ejercito que presente las posibles opciones militares para realizar un rescate a 4.000 kilómetros de Israel contra unos terroristas fuertemente armados en un edificio minado y con un ejercito presumiblemente hostil en los alrededores.

Con estas premisas se barajaron tres opciones: Una operación de desembarco partiendo desde barcos alquilados o comprados en la otra orilla del lago Victoria (lado keniata), una operación de paracaidismo sobre el mismo lago donde se utilizarían balsas neumáticas para llegar al aeropuerto o por ultimo el envío de aviones que aterrizarían en el propio aeropuerto.

Se eligió la tercera opción, ya que las dos primeras necesitaban de la poca probable ayuda ugandesa para sacar a los rehenes del país, mientras que en la tercera los propios aviones serian utilizados para salir de forma inmediata sin posibilidad de represalias ugandesas.

Entre el miércoles y el jueves los rehenes no-judios son liberados dando información de primera mano a los israelíes, que además ven mas posibilidades a la operación militar al tener menos rehenes que rescatar.

Solo quedan en Uganda 103 rehenes, entre los que se encuentra la tripulación francesa que no acepta ser liberada mientras queden pasajeros en peligro. Además por otro golpe de suerte los israelíes empiezan a poder construir una replica de la terminal ugandesa (para los entrenamientos) al ser esta construida por contratistas israelíes que cedieron los planos de todas las instalaciones.

El viernes se cumple el plazo fijado por los terroristas y puesto que los planes militares no están todavía listos (han pasado solamente unas 100 horas desde el secuestro), Israel decide negociar para salvar la vida de sus ciudadanos, pero otro golpe de suerte hace que Amin obligue a los terroristas a alargarlo un día mas para no coincidir con su viaje a una reunión en el extranjero. Estas pocas horas permiten que las fuerzas especiales del Sayeret Matkal y la Brigada Golani realicen los últimos ensayos de la que se denomina "Operación Trueno" al mando del general Dam Shomrón y del comandante Yonatan Netanyahu (hermano de Benjamin, futuro primer ministro israelí).

El Sábado 3 de Julio 4 aviones C-130 con unos doscientos comandos despegan desde el Sinai seguidos poco después por 2 Boeing 707; Uno de los Boeing aterrizará en Nairobi (Kenya) como hospital militar de emergencia, mientras que el segundo permanecerá en el aire como centro de mando y comunicaciones.

Finalmente y tras un largo vuelo a las 23:01, solamente con 30 segundos de diferencia con lo planeado, aterriza en una pista alejada del aeropuerto iluminada entre el despegue entre dos vuelos anteriormente previstos. No ha sido necesaria la arriesgada operación de aterrizaje a oscuras ensayada en los días anteriores, pero y para evitar riesgos innecesarios los ingenieros colocan balizas luminosas en posibilidad de que las luces sean apagadas.

Pero la parte mas arriesgada de todo el proyecto es la manera de llegar hasta el edificio sin ser detectados, para ello se ha ingeniado una curiosa estrategia. Aun con el avión moviéndose en la pista sale por la rampa trasera una comitiva de dos Range Rover y una limosina negra con la que esperan hacer creer a los soldados ugandeses y los terroristas, que Amin ha regresado inesperadamente de su viaje.

La estrategia funciona y los comandos consiguen parar frente al terminal (unos soldados ugandeses que se han dado cuenta del engaño son muertos con silenciadores), rápidamente entran en el edificio mientras desde el exterior se oye a través de altavoces el anuncio "Somos las FDI, todos al suelo". En el tiroteo consiguiente todos los terroristas son abatidos mientras que varios de los rehenes sufren heridas, muriendo dos de ellos poco tiempo después.

Solo han pasado 3 minutos desde que el primer avión tocara suelo y el resto de aviones con refuerzos aterrizan en los siguientes cinco minutos proporcionando un cinturón de seguridad alrededor de la terminal. En estos momentos un soldado ugandés escondido en la vieja torre de control realiza un disparo que herirá de muerte al comandante Yonatan.

El resto de comandos no involucrados directamente en la protección de los rehenes se dedica a tres labores, la primera es intentar repostar los aviones con el combustible existente en la nueva terminal, segundo destruir los cazas (Migs 17 y Migs 21) que tenia Amin estacionados en el aeropuerto para evitar que persiguieran a los indefensos C-130 y Boeing 707 y por ultimo proteger los caminos de acceso a la terminal en un perímetro más exterior.

Estos últimos dan la voz de alarma, llegan refuerzos ugandeses (con los que se produce un tiroteo) que hacen muy peligrosa la situación, en especial de los C-130 muy vulnerables cerca de los depósitos de combustible, en este momento se recibe la llamada desde el Boeing situado en Nairobi indicando que es posible la operación de repostaje en ese país.

Se decide abandonar la operación de repostaje en Entebbe y embarcar a todos los rehenes y tropas en los aviones de camino a casa con escala en el país cercano; Solo han pasado 90 minutos desde el primer aterrizaje cuando el ultimo de los C-130 deja suelo ugandés (media hora antes habían despegado el primer avión con todos los rehenes), dejando detrás de si la cifra de 20 soldados ugandeses muertos y 30 heridos.


Antes de partir se enteran que una pasajera enferma había sido trasladada a un hospital, desgraciadamente tras ser visitada por el cónsul británico jamas se volvió a saber de ella y aunque fue considerada desaparecida lo más probable es que fuera asesinada por los soldados ugandeses que la sacaron del hospital

Tras la escala en Nairobi y repostanto como si fueran aviones comerciales normales (evidentemente sé tenia el apoyo encubierto del gobierno keniata) siguen su vuelo hacia Israel. Su sorpresa es mayúscula cuando aun si llegar a aterrizar reciben las noticias por la radio del rescate que acaban de realizar, por lo que lo que en teoría iba a ser un aterrizaje anónimo se convierte en una gran y emotiva fiesta. Lo que había ocurrido es que dada la noticia por medios franceses en Uganda, no había sentido en seguir ocultando la noticia.

Tras la finalización de esta hazaña ocurrieron diversos hechos que sirven como colofón de este relato, lo primero es que el nombre de la operación fue rebautizado como "Operación Yonatan" en honor al comandante muerto en combate, segundo es que Israel fue condenado en la ONU por violar el espacio aéreo y terrestre de Uganda, pero la consecuencia más importante fue la elevación de la decaída moral israelí, que después de la anterior guerra volvía a confiar en sus soldados capaces de realizar con un éxito impresionante una operación que nadie creía posible.

Saludos a todos!!!!

The Last Dragon.
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Snake
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Mensaje por Snake »

El realizar ahora este tipo de acciones es muy complicado porque el tipo de terrorismo ha cambiado. El terrorismo de hace un cuarto de siglo atras se centraba en publicitar la causa palestina, los terroristas suicidas de hoy pretenden causar el maximo numero de victimas civiles.
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Mensaje por Snake »

La Masacre de Munich tuvo lugar en la ciudad de Munich, en el estado de Baviera (Alemania) el 5 de septiembre de 1972 durante la XX edición de los Juegos Olímpicos de Verano. Ese día un comando de terroristas palestinos denominado Septiembre Negro toma como rehenes a once de los veinte integrantes del equipo olímpico de Israel. El ataque condujo finalmente a la muerte a los once atletas judíos, cinco de los ocho asaltantes y a un oficial de policía alemán.


En septiembre de 1970 palestinos instalados en Jordania secuestraron seis aviones que aterrizan en Zarqa. Como respuesta, las tropas jordanas atacan los campamentos de los guerrilleros. Se contabilizan más de 3.500 muertos. En noviembre de 1971, comandos palestinos asesinan en El Cairo al primer ministro jordano Wasfi Tal. Es la primera aparición de "Septiembre Negro".

El grupo se vincula a Al Fatah (Movimiento Nacional de Liberación de Palestina) y a través de él, a la Organización de Liberación de Palestina (OLP)

En septiembre de 1972, durante los Juegos Olímpicos de Munich un comando de "Septiembre Negro", secuestra y asesina a 11 atletas de Israel. La tragedia conmueve al mundo. El episodio, sin embargo, no termina allí. Un comando judío salió diez días después desde Tel Aviv con la misión de ejecutar a los responsables. La venganza llevaría más de un decenio y caerían en ella perseguidos y perseguidores.


Dos días antes de empezar los Juegos Olímpicos, el gobierno aleman recibió un informe sobre posibles atentados terroristas en Europa. El primero llegó a Lufthansa, alertando sobre un plan para desviar un avión de la Sabena belga en la ruta Bruselas-Londres y llevarlo a Adén, en Yemen del Sur. Presumía que un comando árabe viajaría en tres grupos a Londres, Amsterdam y Madrid entre el 4 y el 30 de agosto, proveniente de Rumania, Austria y Alemania Federal.

El 30 de agosto un nuevo aviso emanado de la inteligencia alemana reveló la partida desde Beirut de un grupo de fedayines. Era el quinto día de competencia. Los guardias y de la RFA fueron puestos en doble alerta.

En la villa olímpica había 15.000 policías, 25 helicópteros, 12.000 soldados, un centenar de agentes de contraespionaje. Todos formaban un aparato impotente, paralizado por antiguas culpas, inhibido por los fantasmas del pasado, de aquella olimpiada de 1936 organizada por el Tercer Reich, cuya imagen se quería borrar.

Pasadas las cuatro de la mañana del martes 5 de septiembre un patrullero observa a un joven de sombrero blanco y traje de safari cerca de la villa. Poco antes, un empleado de correos ve a cinco hombres en buzo que saltan la reja. "Vaya, cinco atletas que se fueron de juerga", piensa.

A las cinco en punto, ocho sujetos enmascarados ingresan a la villa e invaden el hospedaje de los israelitas. Nueve logran escapar, once son atrapados. El entrenador del equipo de lucha, Moshé Weinberg, de 33 años, quien llegaba de comer de un restaurante, el levantador de pesas Joseph Roamno son asesinados al resistir. Alguien llama a la policía. "Hay un tiroteo", se avisa.

Las horas finales
Brandt hace el último intento. Trata de convencer a Egipto para que reciba a los palestinos. Cerca de las nueve habla con un consejero de Andwar Sadat: "No queremos vernos involucrados", le responde. Brandt se toma la cabeza. "Es una catástrofe", musita.

Pasadas las nueve el jefe de los terroristas abandona el edificio para examinar la ruta de salida. "Si no vuelvo en 3 minutos, mátenlos", ordena a sus hombres. Regresa y ambos grupos abordan un bus rumbo a dos helicópteros. Las armas de los fedayines sobre las cabezas de los deportistas.

Despegan tres helicópteros. En dos de ellos viajan los protagonistas del trama. En el otro, como espectadores imotentes, van Genscher, Merk y Schreiber.

Diez minutos después las naves aterrizan en el aeropuerto. Sólo está alumbrada la torre y los edificios vecinos. De los 25 tiradores, cinco han logrado llegar al campo y se ubican tras el avión de Lufthansa.

A las 23:03 dos terroristas bajan, caminan hacia el avión y vuelven. Enseguida otros dos descienden empujando a dos rehenes que llevan sus manos atadas a la espalda. L

a pista es súbitamente alumbrada con bengalas y focos. Suenan disparos. Los palestinos matan a dos atletas antes de caer impactados por balas de los tiradores. Se hace el silencio.

Pasada la medianoche se les pide que se rindan. Un miembro de Septiembre Negro lanza una granada sobre un helicóptero. Cuatro israelitas y el piloto vuelan por los aires en medio de una bola de fuego. El infierno se desata.

Poco después, en medio del humo, surge en toda su magnitud la tragedia. Sólo tres de los secuestradores sobreviven.



La venganza. "Acuérdese de este día".
Tel Aviv.Diez días después. Zvi Zamir, jefe del servicio secreto israelí -el Mossad-, llega a la casa de un veterano agente. Va en busca del hijo mayor de la familia, un capitán de reserva de los comandos -Avner-, de 25 años, héroe de la Guerra de los Seis Días. Avner es buzo táctico, combatiente de excepción entre las tropas judías de elite.

En pocos minutos ambos están frente a Golda Meir y al ídolo del ejército de Israel, el general Sharon. "Acuérdese de este día. Lo que vamos a hacer puede cambiar el curso de la historia judía", le dice la Primera Ministra.

La misión de Avner será ejecutar a los once hombres que planificaron y organizaron la matanza de los atletas judíos. Si se le captura, Israel negará cualquier vinculación. Tampoco deberá regresar mientras no se le autorice. Eso sí, dispondrá de cuentas abiertas en Ginebra, París y Amsterdam por 250 mil dólares, que serán repuestos tras cada giro.

Avner comandará a un grupo que integrarán además otros cuatro hombres: Carlos, un viejo halcón judío alemán; Hans, un falsificador genial; Robert, hijo de un matrimonio de jugueteros de Birmingham, experto en explosivos; y Steve, proveniente de Sudáfrica, especialista en borrar huellas de atentados.

Una exigencia es perentoria: "Deben ser precisos. No dejar víctimas inocentes. Nuestros enemigos deben pensar que están indefensos y que los podemos alcanzar cuando queramos", se les advierte.

Se inicia la cacería
Abandonan Israel con destino a RFA. Su primer contacto es un tal Andreas, miembro de la Baader Meinhoff, a quien pagan 100 mil dólares por información. Avner viaja a Canadá donde se entrevista con integrantes del Frente de Liberación de Quebec. Regresa a Europa y en París un viejo librero trotskista que vive en el Barrio Latino lo contacta con un terrorista latinoamericano que iniciaba sus operaciones junto a la banda Baader y que le proporciona valiosas pistas.

Cuarenta días después de la matanza de Munich los vengadores localizan a su primera víctima, el encargado de reclutar al comando palestino. Está en un departamento del Corso Trieste, en Roma.

El 16 de octubre, cuando llegaba con una bolsa de víveres, es abordado por dos de los judíos. "¿Es usted Wael Zwaiter?", le preguntan. Al asentir, Avner y Robert le dispara 14 balas de Beretta 33.

En París, el 8 de diciembre, ubican a Mahmud Hamshari. Está en el 175 de la calle Alesia, protegido por cuatro fedayines. Le interfieren el teléfono y cuando solicita un técnico para repararlo acude Robert, que coloca una pequeña bomba bajo la mesa del aparato.

Una señal sonora activ luego la explosión y Hamshari es alcanzado en el bajo vientre. Tarda un mes en morir, pero antes revela la técnica empleada por sus asesinos.

El 24 de enero de 1973, Abal Al Chir, un organizador de atentados que aparenta ser profesor de lenguas orientales, se acuesta en su cama en un hotel de Nicosia. Seis cargas explosivas instaladas entre el somier y el colchón estallan y lo despedazan. Avner y sus hombres quedan satisfechos.

Basil Al Kubeisi, responsable de los armamentos del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP), es baleado por Avner y Hans el 6 de abril muy cerca de la Iglesia de Madelaine, en París. Es la cuarta víctima.

Los vengadores se trasladan a Beirut. Allí están los otros tres responsables de la masacre de Munich: Kamal Nasser, Kamal Udwan y Abu Yussuf (miembro del comité central de Al Fatah), protegidos por el máximo líderl del FPLP, el doctor Georges Habache. Más de cincuenta palestinos vigilaban el lugar, un edificio de tres pisos.

Avner avisa a Israel y propone organizar una operación combinada con comandos que lleguen por mar. El 8 de abril Yussuf es acribillado desnudo a la salida de un encuentro amoroso; Nasser es baleado en su despacho y Udwan desintegrado por una granada. Cargas explosivas derriban el edificio para proteger la huida de los comandos judíos.

Esa noche, a metros de allí, se escapa uno de los hombres más buscados por Avner, Muhamad Budía, el ex jefe del Frente de Liberación Nacional argelino y responsable del FPLP para toda Europa. dos meses más tarde, el 28 de junio, lo soprenden en París. Robert pone una bomba en el automóvil de Budía y a los minutos el terrorista salta despedazado.

Ojos y dientes apretados
La cacería se hace cada vez más difícil. Waddi Haddad, jefe de la masacre de Munich se refugia en Yemen del Sur. Otros dos, Hassan Salameh (hombre clave del aparato de inteligencia de Al Fatah) y Abu Daud, no son habidos. Entonces, los judíos se transforman en perseguidos.

Carl es víctima de los encantos de una terrorista holandesa; Hans es acribillado en el Ostpark de Francfort; Robert es dinamitado en su laboratorio clandestino en Bruselas.

Ephraim ordena el regreso de Avner y Steve. Sólo el segundo obedece. Avner, obsesionado, intenta seguir la batida.

El Mossad envía a Europa un grupo de relevo. En enero de 1979, Salameh y sus guardaespaldas son desintegrados en Beirut. En julio de 1981, Abu Daud es baleado en una cafetería de Varsovia. Haddad, el único inalcanzable, el que decidió la masacre, muere de cáncer en un hospital de Berlín oriental.

Un tercer equipo también operaba desde julio de 1973, un mes después de la ejecución de Budía. El Mossad había encomendado a un mercenario francés, Edouar Laskier -Mike-, la muerte de Salameh y Daud. Mike recluta a 15 personas cuyas mayores habilidades son manejar rifles calibre 22 y las reúne en la ciudad noruega de Lille Hammer.

Un informante del Mossad había avisado que Salameh entraría en contacto con un hombre de Septiembre Negro,un tal Kamel Benamane. Mike y sus hombres ubican a su presa en una casa, junto a una piscina, conversando con quien suponen su contacto. Disparan trece balas sobre Salameh, quien en verdad era un marroquí, llegado a Suecia en 1966, casado con una sueca y, lo más importante, completamente inocente.

El 20 de enero de 1974 cinco miembros del comando de Mike son condenados a prisión en Noruega. Los otros alcanzan a huir. En tanto, comenzaba a adquirir notoriedad otro terrorista, un joven que había estudiado en la Universidad Patricio Lumumba, en la Unión Soviética, y quien sin saberlo, había estado con Avner en septiembre de 1972, conversando en la librería de un viejo trotskista. Su nombre: Ilich Ramírez, o simplemente, Carlos.


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Otro relato de la Masacre de Munich

El asalto terrorista
El 4 de septiembre los atletas israelíes habían estado disfrutando de una salida nocturna por la ciudad antes de regresar a la villa olímpica. Hacia las 4:40 del día 5, mientras los deportistas dormían, ocho miembros del grupo palestino Septiembre Negro, vestidos con chandal y llevando pistolas y granadas en bolsas de deporte, escalaban la verja de dos metros que rodeaban el complejo.
El entrenador del equipo de lucha, Moshé Weinberg, de 33 años, oyó un ruido tras la puerta del primer apartamento, observando que alguien abría ligeramente la puerta. Abalanzándose sobre esta grito “¡Chicos, escapad!” mientras intento cerrarla forcejeando con los terroristas. En la confusión, dos atletas se escaparon y otros ocho se ocultaron. El luchador Joseph Romano, que en ese momento volvía de comer en un restaurante, agarró el arma a uno de los terroristas pero le dispararon y murió. Asimismo Moshé Weinberg fue asesinado cuando intentó atacar a uno de los asaltantes con un cuchillo de fruta. Tras la muerte de este, los terroristas tomaron como rehenes a nueve integrantes del equipo: David Berger, Ze'ev Friedman, Joseph Gottfreund, Eliezer Halfin, Andrei Schpitzer, Amitsur Shapira, Kahat Shorr, Mark Slavin y Yaakov Springer.
Posteriormente se divulgó que los secuestradores eran fedayines palestinos de los campos de refugiados del Líbano, Siria y Jordania. Eran Luttif Afif (el jefe del grupo; tres de sus hermanos eran también miembros de Septiembre Negro, dos de ellos en prisones israelíes), Yasuf Nasal, Afif Abmed Hamid, Khalid Jawad, Ahmed Chic Thaa, Mohammed Safady, Adnan Al-Gashey y su sobrino Jamal Al-Gashey.
El grupo exigía la excarcelación de 234 palestinos de cárceles israelíes y dos más encarcelados en Alemania así como su traslado seguro a Egipto. La respuesta de Israel fue inmediata y contundente. No habría negociación.
Las autoridades alemanas, bajo la dirección del canciller Willy Brandt y el ministro del Interior Hans-Dietrich Genscher rechazó el ofrecimiento por parte de Israel de enviar un grupo de fuerzas espaciales de su país. La policía alemana que tomó parte en la operación no contaba con entrenamiento especializado en operaciones de rescate de rehenes.

El fallido rescate
El plazo para la ejecución de los deportistas paso de tres a cinco horas tras las conversaciones llevadas a cabo por las autoridades germanas. El jefe de policía alemán Manfred Schreiber y Ahmed Touni, que encabezaba la delegación olímpica egipcia, negociaron directamente con los secuestradores ofreciéndoles una ilimitada cantidad de dinero. Los embajadores de Túnez y Libia en Alemania también ayudaron intentando ganar concesiones de los secuestradores, pero fue inútil.
Finalmente los terroristas exigieron un transporte para El Cairo. Las autoridades fingieron llegar a un acuerdo y a las 22:10 tres helicópteros transportaron a los asaltantes y a sus rehenes una base aérea en penumbra próxima a Fürstenfeldbruck, donde un avión Boeing 727 de Lufthansa les estaba esperando. Los secuestradores creyeron que estaban en Riem, el aeropuerto internacional cercano a Munich. Las autoridades habían planeado un asalto sobre ellos en el aeródromo.
Cinco francotiradores alemanes fueron seleccionados para disparar a los secuestradores. Ninguno tenia una preparación especial en este tipo de acciones y fueron elegidos porque practicaban el tiro de forma competitiva los fines de semana (posteriormente uno de ellos reconocería que no se consideraba un tirador de élite). En los 75 minutos que pasarían antes del fatal desenlace las autoridades policiales germanas solicitan tardíamente tanquetas, las cuales tardarían 30 minutos en llegar debido al denso tráfico. Los helicópteros aterrizarían a las 22:30 en el aeropuerto. A las 23:03 dos terroristas bajan de los aparatos, caminan hacia el avión y se vuelven. Seguidamente otros dos descienden empujando a dos rehenes que llevan sus manos atadas a la espalda. Viendo que el avión estaba vacío y sabiéndose engañados regresaron precipitadamente hacia los helicópteros. En ese momento el aeropuerto es súbitamente iluminado con bengalas y focos y las autoridades alemanas dan la orden de abrir fuego.
Los cinco tiradores emboscados no disponían de radios para coordinar su fuego, carecían de rifles de precisión, los cuales no poseían teleobjetivos ni dispositivos de visión nocturna. En el caos que sobrevino dos secuestradores que estaban cerca de uno de los pilotos fueron eliminados. Otros tres terroristas se parapetaron detrás de los helicópteros, fuera del alcance de las luces, y comenzaron a disparar. Uno de los policías que estaba en la torre de control muere al alcanzarle una de las balas. Los pilotos del helicóptero logran escapar, no así los rehenes que son atados brazos en alto al techo en el interior del aparato.
En la media noche se exige a los secuestradores que se rindan. Cuatro minutos más tarde uno de los terroristas salta del primer helicóptero lanzando una granada a su interior. Cuatro judíos y el piloto vuelan por los aires en medio de una bola de fuego. Antes de que el fuego de la primera explosión alcanzase el depósito de gasolina del segundo helicóptero Luttif Afif y otro secuestrador salen del aparato y comienzan a disparar a la policía. Estos responden a los disparos y matan a ambos. Los rehenes del segundo helicóptero mueren durante el tiroteo (posteriormente se señalaría que fueron ametrallados por un tercer asaltante). Los tres terroristas restantes fueron capturados.

El impacto en los Juegos
Incompresiblemente la competición olímpica solo se suspendió por un día, el 5 de septiembre, aun a pesar de que diferentes personalidades pidieron su suspensión. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Avery Brundage y otros miembros del COI decidieron que los terroristas no podían condicionar la celebración de los juegos. Al día siguiente se celebró en el estadio olímpico un memorial por los muertos al que asistieron 80.000 espectadores y 3.000 atletas. Avery Brundage no hizo ninguna referencia a los deportistas asesinados durante un discurso en que elogiaba la fuerza del movimiento olímpico. Este hecho enojo a los israelíes y a mucha de la gente allí presente.
Como muestra de duelo durante el acto la bandera olímpica se izó a media asta junto con la mayoría de las banderas nacionales de los países presentes en los juegos a excepción de los países árabes, los cuales exigieron que sus enseñas ondeasen en lo alto del mástil. Las naciones árabes de donde eran los terroristas lo veían como una claudicación frente a Israel.
El 5 de septiembre el equipo olímpico israelí anunciaba que abandonaba Munich siendo especialmente protegidos por las fuerzas de seguridad. El equipo egipcio dejaba los juegos el 7 de septiembre aún temiendo por las posibles represalias.
Familiares de las víctimas solicitaron al COI levantar un monumento permanente en memoria de los atletas fallecidos pero estos declinaron la petición alegando que el hecho de hacer una referencia explícita a las víctimas podría enojar al resto de la comunidad olímpica.


Las consecuencias
El 5 de septiembre el por entonces primer ministro de Israel Golda Meir abogaba al resto de naciones a reprobar el bárbaro acto criminal. El ataque fue ampliamente condenado por todo el mundo, incluidos significativos personajes árabes como el rey Hussein I de Jordania.


El 9 de septiembre la fuerza aérea israelí bombardea como venganza las bases de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Siria y Líbano, ataque reprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Así mismo una resolución de la ONU de condena de los hechos de Munich amparada por los EE.UU. es rechazada.

El 29 de octubre un avión de la Lufthansa es secuestrado. Los terroristas exigen la liberación de los tres integrantes de Septiembre Negro presos en cárceles alemanas. Sus reivindicaciones son atendidas por las autoridades germanas.

Los hechos acaecidos en Munich traerían consigo una espiral de violencia por parte de Israel con el fin de dar caza a los supuestos responsables del acto terroristas. Tras el ataque a la villa olímpica y la posterior liberación de estos tres terroristas Golda Meir y el Comité de Defensa Israelí dieron órdenes secretas al Mossad de matar, allí donde se encontrasen, a los once hombres de Septiembre Negro y del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) que planificaron y organizaron la matanza de los atletas judíos. Para ello el servicio secreto israelí creó una unidad encubierta que sería ayudada por las células de información judías instaladas en Europa. Esta misión se conocería más tarde como operación 'Cólera de Dios (o de Mivtzah Za'am Hael en hebreo).

Mediante la información capturada a la OLP y facilitada por los servicios de inteligencia europeos aliados, el Mossad elaboró una lista de objetivos a cuya cabeza estaba Wael 'Aadel Zwaiter, un miembro sopechoso de pertenecer a Septiembre Negro y que representaba oficialmente a la OLP en Italia. Este sería asesinado el 16 de octubre. La muerte de Zwaiter fue seguida de atentados mediante cartas bomba, que no causaron víctimas mortales, contra representantes de la OLP en Argelia y Libia, contra palestinos en Bonn (Alemania) y Copenhague (Dinamarca), y contra un representante de la Cruz Roja en Estocolmo (Suecia).

El 8 de diciembre el representante de la OLP en París (Francia), Mohammad Hamshiri fue asesinado mediante una bomba instalada bajo de su escritorio activada mediante control remoto. En los tres meses siguientes cuatro integrantes de la OLP y la FPLP fueron así mismo asesinados en Chipre, Grecia y París.

El 9 de abril de 1973 Israel lanza la operación Primavera de Juventud en Beirut (Líbano). Los objetivos eran Mohammad Yusuf al-Najjar (Abu Yusuf), Kamal Adwan y Kamal Nassir, todos ellos importantes dirigentes de la OLP. Un grupo de comandos hebreos desembarco en una desierta playa del Líbano dirigiéndose posteriormente a Beirut donde acabaron con la vida de los tres palestinos, cuatro civiles libaneses, tres turistas sirios, un italiano y dejando 29 personas más heridas. A continuación explosionaron el cuartel general del FLPLP en la ciudad y una fábrica de explosivos de Al Fatah.

El 28 de junio de 1973 el argelino Mohammad Boudia, encargado de las operaciones de Septiembre Negro en Europa, fue asesinado mediante un coche bomba en París.

El 21 de julio de 1973 tiene lugar el conocido como Asunto de Lillehammer. Un equipo de agentes del Mossad mata en Lillehammer (Noruega) a Ahmed Bouchiki, un marroquí sin relación alguna con los hechos acaecidos en Munich, después de que un informador del Mossad le confundiera con Ali Hassan Salameh, integrante de Septiembre Negro. Cinco agentes del servicio secreto israelí, incluyendo dos mujeres, fueron capturados por las autoridades noruegas, los cuales fueron juzgados y encarcelados. Posteriormente serían liberados y expulsados a Israel.
El 22 de enero de 1979 el servicio secreto israelí daría finalmente con el paradero de Salameh, asesinándole mediante un coche bomba.

De aquellos que planearon o ejecutaron la matanza de Munich únicamente Mohammed Daoud Oudeh, el que se dice fue el que concibió la acción, sigue vivo en Ammán (Jordania). El 27 de julio de 1981 fue tiroteado en una tienda de Varsovia (Polonia) pero sobrevivió a los disparos.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Munich"
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Snake
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Mensaje por Snake »

Consecuencias de la Masacre de Munich
Este suceso impulsa la creación por parte de las autoridades alemanas de grupo especializado en asaltos, rescate de rehenes y operaciones de alto riesgo. Apoyado por el Ministro de Interior Hans Dietrich Gemnscher, se crea el GRENZSHUTGRUPPE-9, 9 Grupo de Boinas Verdes o, más comúnmente conocido como GSG-9.
La selección del personal que debía integrar la nueva unidad comenzó a finales del año 72 y entró en servicio a primeros del año siguiente. Los criterios seguidos para la selección del personal operativo se basaron en una hoja de servicios intachable, dos años de servicio en activo como mínimo, y una prueba durísima de tres días. Dicha prueba consistía en pruebas de tiro, exámenes psicológicos, preparación física, reconocimiento médico, test de inteligencia y resistencia al estrés. El 66% de los candidatos fueron rechazados en esta fase y otro 10% adicional desapareció tras los cinco primeros meses en que se les adiestraban en habilidades básicas. El personal que siguió en la fase de entrenamiento culminó con éxito los tres meses de trabajo en equipo y técnicas de asalto.
Su base operativa se situó en St Agustin, con un coste de 9 millones de Dólares. Se estructuró en 3 unidades de choque de 30 hombres, que a su vez de dividía en una sección de mando y 5 SET (Spezialeinsatztruppen) o tropa especial. El SET se basaba en células de 4 hombres al igual que otros grupos antiterroristas, si bien este formato fue desechado con posterioridad.
La jefe responsable de dirigir y entrenar a esta unidad, fue el casi legendario Coronel Ullrich Wegener. Habiendo realizado varios cursos junto al FBI y equipos especiales de Israel, amigo personal de Pini Sachar, coronel de las fuerzas especiales de Israel, que invitó a Wegener a participar como “observador” en el asalto al aeropuerto de Entebe para liberar un avión secuestrado y repleto de miembros de la comunidad hebrea. Wegener procedía de la elite de los oficiales alemanes. Tras su paso por el GSG-9 se convirtió en Brigadier y Jefe de la Policía de Fronteras.
Posteriormente, tras su pase a la reserva, se convirtió en consejero permanente para cuestiones de seguridad del gobierno alemán. Participó de forma activa en la Escuela de Entrenamiento Policial y Militar.
Fue relevado en el mando por Klaus Blatte y posteriormente por Uwe Dee, pero siguió tomando las decisiones de despliegue como máxima autoridad en el tema, tal y como lo hizo en su día con la brillante operación denominada Magic Fire.
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The Last Dragon
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GIGN al rescate del AIRBUS A300 secuestrado. Marsella 1994.

Mensaje por The Last Dragon »

El GIGN rescata al AIRBUS A300 secuestrado en diciembre de 1994.

Aeropuerto de Marsella

Diciembre de 1994, un Airbus A300 con destino a París se prepara para dejar el Aeropuerto Houari Boumediene de Argel. Sobre la pista, cuatro terroristas del grupo islámico armado GIA esperan el final del embarque, suben rápidamente por las pasarelas y sacan sus armas (AK47, Uzi, pistola automática). toman a 12 miembros de tripulación y más de 220 pasajeros como rehenes. Se avisa inmediatamente al Gobierno francés, dos grupos de asalto del GIGN vuelan en dirección a Argel. La determinación de los cuatro terroristas es sintomática, afirman querer dar una lección a los franceses. Durante varias horas, las autoridades francesas y argelinas conversan y negocian.

Numerosas órdenes y contraórdenes se suceden... Francia desea la presencia del GIGN sobre el terreno con el fin de asistir a una unidad de asalto argelina que podría actuar. A bordo del avión, la tensión crece de hora en hora; tres rehenes son ejecutados. Afortunadamente, mientras tanto, los "secuestradores de avión" liberan a más de sesenta pasajeros. París quiere ahora una intervención sobre el suelo francés, Argel cede a las presiones y da el visto bueno. Un mensaje consigue llegar al piloto del avión sin que los terroristas se den cuenta: "Intente por todos los medios de salir de Argel y de dirigirse hacia Francia". 26 de diciembre, 03 horas de la mañana, el Airbus se posa sobre el Aeropuerto de Marsella Marignane, no tiene bastante combustible para ir más lejos.

El GIGN puede ahora desplegar un dispositivo proporcional a la amenaza: negociadores, tiradores de élite, médicos, no menos de cincuenta miembros del "grupo" están sobre la zona.

Durante todo el día, se efectúan algunas operaciones de negociación e información. Los terroristas exigen llenar los depósitos de queroseno para volar hacia París, muchos indicios hacen pensar que desean utilizar el avión como bomba volante y estrellarlo sobre la capital de Francia.

Thierry P., antiguo miembro del GIGN, nos cuenta el relato de esta increíble toma de rehenes que duraría cincuenta y cuatro horas y que es, hasta ahora, el más extraordinario rescate de rehenes realizado en Europa.

"Las negociaciones entabladas desde la víspera no tuvieron éxito." El último ultimátum va a expirar pronto. No se mueve nada y la noche comienza a caer.

17H05MIN
Golpe de efecto, los reactores del Airbus se ponen en marcha y el avión comienza a desplazarse. Sabemos todos que la pista de despegue fue obstruida por los camiones de bomberos. ¿Qué nos preparan? Estamos muy asustados cuando vemos el Airbus dirigirse hacia nosotros y colocarse bajo la torre de control. Inmediatamente comprendemos su estratagema: quieren estrellar el avión contra la torre de control, punto estratégico del aeropuerto.

17H10MIN
Todo se acelera, todo va muy rápido, las órdenes descienden de la célula de crisis: "iniciar el asalto inmediatamente ". El comandante Favier transmite las órdenes y cada grupo se prepara sobre su pasarela (escalera móvil de pasajeros). Mis siete muchachos más el comandante están muy motivados. Nos entrenamos sobre el mismo modelo de avión durante dos horas esa misma mañana. Cada uno conoce su puesto, cada uno sabe lo que él a de hacer una vez abierta la puerta. Cada uno comprueba su armamento; yo, compruebo una última vez el cargador de mi Manurhin. ¡La adrenalina comienza a subir, cuando, repentinamente, comienzan los disparos! El ruido característico del Kalachnikov se hace oír en sucesivas ocasiones en dirección de la torre de control. Desde donde estamos nosotros, vemos estallar los cristales de la torre de control por el impacto de las balas. Luego el Comandante gritó por la radio "Acción". En ese momento, las gargantas se estrechan, las caras palidecen y las pasarelas comienzan a moverse. Tenemos alrededor de 250 m que recorrer pero los segundos se harán muy largos. Hicimos 50 m cuando la puerta posterior derecha del avión se abre: un terrorista armado con su Kalachnikov comienza a disparar sobre todo lo que se mueve. Luego, en la puerta anterior derecha, la misma situación. Pero allí, estamos cubiertos y varios impactos vendrán a aplastarse sobre la pasarela sin afectar a nadie. Mientras que avanzamos hacia el avión, en sucesivas ocasiones le digo al comandante que baje su visera. Me explicará más tarde que hablaba por radio y que su visera le obstruía. A medio camino, nos observamos: nuestras caras ya no son las mismas; la angustia, la determinación, no sé quizá... las dos. ¿Allí, nos damos todos la mano, señal de estímulo o de despedida? Sabemos todos a dónde vamos. Estamos ahora en la puerta. La tensión está al máximo, luego todo va muy rápido. Pascal y Olivier están encargados de abrir la puerta, Eric está apoyando con su HK, yo apunto con mi Manurhin hacia la puerta. ¿Se bloquea, mierda, que pasa? Inmediatamente pienso en el terrorista que lo bloquea desde el interior. ¡"Eric, ten cuidado hay gente detrás de la puerta!" "En ese mismo momento, Feff, al volante de la pasarela, da un pequeño golpe de marcha atrás. La puerta se abre, uno de los agente que abría la puerta se resbala y se queda apoyado entre la pasarela y la puerta, hasta que recupera el equilibrio y se estabiliza en la pasarela, será entonces el último en entrar.


Yo entro, como en el entrenamiento de la mañana, por el pequeño pasillo que conduce a la carlinga. Oigo disparos, no sé de donde proceden. Pienso inmediatamente que son del equipo de Roland o Philippe que están entrando respectivemente por la puerta posterior izquierda y posterior derecha y que se habrán encontrado con los terroristas. En sólo tres pasos, llego a la entrada de la cabina. Me doy cuenta inmediatamente que de ahí es de donde proceden los disparos que oí: uno de los terroristas, vestido con chaqueta de azafato y con grandes gafas negras sobre la nariz, me apunta con una pistola automática. De rodillas, a la derecha de la puerta; frente a mi, otro terrorista en camisa blanca, con una pistola Uzi en la mano izquierda. A la derecha, sobre el asiento de detrás del copiloto, un tercero en camisa blanca con, me parece, otra pistola automática. Bernard, el comandante de abordo, consigue acurrucarse sobre su asiento.

Todo se encadena como en el entrenamiento; es necesario analizar muy rápidamente la situación. Yo elijo neutralizar al terrorista de la Uzi primero, el de las gafas negras en segundo lugar y luego el de la camisa blanca tercero. ¡Y entonces comienza el choque! Un cuarto terrorista, a quien no había visto, sobre mi derecha, me dispara por encima. La primera bala me impacta en el hombro, un dolor horrible como si me hubieran chocado unas 38 toneladas a toda velocidad. Se me paraliza el cuerpo, mis orejas silban, no puedo moverme más. Sabré, varias semanas más tarde, por Jean Paul, el copiloto, que el terrorista se ocultaba bajo el estante del navegador mecánico. Dos, luego tres, luego cuatro, cinco, seis balas me impactan. El dolor de la primera era tan fuerte que se me anestesia todo. Durante estos segundos, mi vida pasa rápidamente en mi cabeza, mi novia, mis niños, mi familia y luego un agujero negro. Una última bala viene a impactarme a la cara, me salvará la vida: el impacto en mi visera me proyecta hacia atrás, fuera de la carlinga, sobre la espalda. Me acuerdo que en ese preciso momento me dije "quédate sobre la espalda, pero no permanezcas ante el pasillo". Con la poca fuerza que me queda, consigo arrastrarme hacia la puerta izquierda, fuera del campo de visión enemigo .


El terrorista viendo que yo estaba todavía vivo sigue vaciando su cargador en mi dirección, pero al azar, a través del WC y las paredes de cartón pasta. Frente a mi, veo las balas cruzar la pared y el asiento plegable de las azafatas a algunos centímetros sobre mi. En ese momento, creí que llegaba mi última hora. El tiempo me parecía interminable. ¿Pero qué hacen Roland y Philippe? En realidad, pasaron sólo quince segundos. Por último, la máquina infernal entra en acción: ¡salvado, los amigos llegan! Rápidamente se extienden los toboganes y en algunos segundos se evacua a los 171 rehenes. Roland es el primero en llegar a mi lado: ¿"Estás bien?" " "sí, pero ten cuidado, allí tienes todavia a un terrorista". Me siento mal, ya no siento mi brazo derecho, estoy bañado en mi sangre. Tengo la sensación que mi cabeza duplicó su volumen y que va a estallar. Los minutos pasan cuando de repente una voz grita "granada". Con un escalofrío de horror, oigo un objeto rodar mi lado. En un arranque de energía, consigo volverme ante la puerta anterior izquierda, esperando, impotente, la explosión; dos, tres, cuatro, explosión: un ruido ensordecedor y un dolor insoportable. Siento cada pedazo de metralla rasgar y penetrar mis nalgas y mis piernas. Un dolor horrible me recorre el cuerpo. Debí perder el conocimiento durante algunos segundos. Una mano pretende atrapar el cuello de mi uniforme, salgo de mi aturdimiento. Un amigo intenta extraerme hacia atrás. Intento como puedo ayudarlo, empujando con mis piernas que murieron y que ya no siento. Mi salvador consigue extraerme hasta la puerta izquierda, y allí, dos o de tres colegas incluído Jacky - reconocí su voz - me lanzan sobre el tobogán. Ahora, me deslizo suavemente en la frescura de la noche hasta donde están los médicos. Los desparos son cada vez más escasos, Marcel y Jacques están a mi lado. Los médicos del grupo, Dominica y Bernard, recortan mi uniforme y me colocan una transfusión. La morfina y la anestesia comienzan a hacer efecto, el dolor me abandona suavemente y, me duermo... ""


Saludos!!!

The Last Dragon
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