Ufffff seguramente me tendría que callar, pero es que no puedo, me lleva de los demonios este tema, y aún asi me callaré muchas cosas porque no es plan de destripar aqui mi vida entera, hay cosas que deben ser privadas.
El caso es que es más que evidente que quienes nos dominan no quieren que aprendamos. Hace unos años la educación de los niños todavía tenía una pequeña parcela a cargo de los padres, pero se ve que todavía se les escapaban mentes pensantes a su control y entonces decidieron ampliar la capacidad de sus tentáculos con leyes que mantuviesen a los niños bajo su estricto mando, ahora los padres sintiéndolo mucho ya pintan bien poquito, están ahi para mantener a los futuros borreguitos del redil y cargar con la responsabilidad de los "deslices" de sus vástagos a modo de multas y demás instrumentos de gasto en favor del "estado".
Ahora se marca una "normalidad" impuesta, y quien se sale de ella se convierte casi en un criminal, las mentes pensantes deben ser pocas y estar muy bien controladas, sobre todo deben tener un precio, y los que no llegan son una carga que no interesa, salvo explotados en lugares donde se les engaña con la falsa esperanza de incorporarles a dicha normalidad. Aunque el engaño es generalizado para todos, ahora te hacen creer que sabes, es una enfermedad llamada titulitis, quien sale con un título se cree casi que dominará el mundo y luego vienen las depresiones y los suicidios para quienes se dan de bruces con la realidad, porque sencillamente llevan décadas minando la cultura y el conocimiento. Esta prohibido pensar y salirse de la masa.
Precisamente yo he vivido en mis propias carnes las consecuencias de ser una niña que se atrevía a pensar al margen de lo establecido. En el colegio femenino dirigido por monjas al que iba de niña solo estaba permitido querer ser monja, costurera, profesora, cocinera ... etc , labores para mujeres según los dictados de entonces, incluso pensar en hacer estudios superiores para ellas era una pérdida de tiempo teniendo en cuenta que la aspiración de una señorita debía ser encontrar un buen marido que llevase el mando de la pareja, era una lástima estudiar cosas que una debía abandonar luego para criar a sus hijos. Perdí la cuenta de las veces que me castigaban o maltrataban por atreverme a soñar de niña con ser una veterinaria del ejercito, escribir con ambas manos por ser ambidiestra, cuestionar el destino del forzado" durito de las misiones" que algunas niñas conseguian incluso robando para la colecta de las hermanas, colarme en la biblioteca prohibida para leer buenos libros, escribir relatos en el recreo que debía ser empleado para jugar a la comba, hacer preguntas en clase fuera del temario marcado o aburrirme como una mona con aquellas lecciones que se repetían una y otra vez interminablemente sin aportar nada nuevo despues de rezar.
Mis padres por otro lado estaban demasiado cegados por lo que ellos creían correcto y preferían creer que yo era una niña rebelde y problemática a pensar que unas bondadosas religiosas fuesen capaces de cometer las atrocidades que vivía con ellas día tras día, era dificil creer que algo malo pudiese pasar alli teniendo en cuenta que otras niñas eran felices y jamás se quejaban por nada, pero era mucho más dificil aún admitir la verdad, ver como se tambaleaban los pilares de todo lo que habían aprendido y tener que aprender a vivir de nuevo con otros conceptos.
Por suerte, cuando llegué a 7º de EGB mis padres decidieron cambiar de lugar de residencia y nos matricularon en un colegio público, ya que no había colegios religiosos cerca de casa. Todo parecía prometer que aqui las cosas serían mejores, ya no habría rezos, colectas ni dictados sobre lo que se esperaba que fuese, aqui todo era mucho más libre y pense que con esa libertad también tendría acceso a más conocimiento, sin embargo aqui no había bibliotecas maravillosas, faltaban muchos medios, las exigencias eran tan pocas que casi llegue a echarlas de menos porque el pasotismo también se convirtió en una forma más de maltrato y además aqui eran los propios niños los que ponían el límite de lo razonablemente inteligente que podías ser, si tratabas de sobrepasar ese límite entonces la sentencia de empollón se cernía sobre ti con todas sus consecuencias, pero bueno, aqui al menos si te hacias el tonto podías tener amigos.
Siempre hemos oido como algunas personas se han lamentado de no haber podido tener una buena educación por su situación económica, pero ¿que ocurre cuando eso no es un problema y uno tampoco la tiene?. Yo me he pasado media vida acomplejada por lo poco que sabía porque siempre había alguien brillante con quien compararme y sabía que había muchos conocimientos a los que se me había cerrado la puerta por miedo a que pudiese aprovecharlos.
El mundo laboral tampoco es muy diferente, te tiras años rompiéndote la cabeza para comprender porque no encajas si todos te reconocen como el que mejor trabaja, y te lo tiene que explicar un psicólogo cuando ya no puedes más y te sientes dado de lado por todos. Las personas normales no están acostumbradas a dar el 100% en su trabajo, como mucho dan un 80%, si alguien viene dando un 100% se convierte en un peligro, ya que los pone en evidencia. Los jefes, que deberían estar encantados con que sus trabajadores diesen el 100%, siempre piensan que ningun trabajador rinde todo lo que puede, haga lo que haga, toleran esta situación para no parecer explotadores, pero en picos de trabajo exigen que sus trabajadores ofrezcan este 100%, asi que si tu estas dando ya ese 100% por alto que sea, y tu jefe piensa que das el 80%, a ti te supone un problema que pretenda que des un 120%, porque tu ya estabas dándolo todo y no puedes ofrecer más. Por no hablar de que la presión de compañeros, unida al desgaste que produce trabajar constantemente al 100% acaba generando problemas de salud. Luego también existe una especie aparte que es el jefe intermedio, es decir, aquel que te exije como un jefe pero que se comporta como un compañero cobarde cuando ve que eres demasiado bueno, ¿como podría justificar su condición de jefe frente a alguien con más valía?, claro que esto es superable si te rindes a trabajar a tope para él mientras este se apunta tus tantos. Asi pues las personas que son asi solo pueden optar por ser autónomos, si es que pueden permitírselo, o rezar para tener la suerte de dar con uno de esos casi extinguidos jefes que también dan el 100% y que lo valoran en sus trabajadores.
También he tenido que escuchar varias veces aquello de que un puesto no está hecho para mi porque se o trabajo demasiado, muchos jefes tienen miedo de contratar personas que superen las expectativas del puesto, pensando que más tarde o más temprano será más ambicioso y querrá un puesto mejor acorde con sus capacidades, da igual que lo necesite, ellos no quieren correr el riesgo.
En fin, no sigo, porque me enciendo y termino escribiendo una novela de terror, pero este tipo de cosas os aseguro que no me pillan de sorpresa.
