Hola Nacor_cb
A ver si puedo decir algo coherente sin palabrejas raras que confundan (y con razón). Primero una introducción:
Yo prefiero hablar de
fenómeno religioso, ya que es un concepto mucho más amplio que el de Dios (un simple símbolo). Hablar de Dios (o dioses) tiene la mala fortuna de hacernos caer en un reduccionismo por contraste con nuestro bagaje cultural, por suerte o por desgracia, centrado en gran parte alrededor de las culturas monoteístas. Vamos, que expresiones religiosas las han habido desde que el ser humano se puede considerar como tal, y no necesariamente tenemos que habla de un único dios o de un panteón.
Empecemos por el principio: El ser humano es consciente de si mismo y de la naturaleza que le rodea. Se da cuenta de que hay fenómenos, procesos y que, al final, uno la espicha. Y empieza a preocuparse por el asunto. ¿A dónde voy después de muerto? Si muero, es porque estoy vivo, pero ¿por qué vivo? ¿Por qué estoy vivo? ¿Para qué vivo? ¿Por qué llueve para abajo y no para arriba? ¿Por qué llueve? y un largo etcétera.
Se plantea cómo funciona el mundo en el que vive y como funciona él mismo. Surge el
interés "científico" (saber qué pasa, cómo pasa y por qué pasa), o la curiosidad, como le queráis llamar. Pero mientras piensa en estas cositas, el ser humano empieza a hacer sus trapicheos con ramitas, piedras, huesos y cosas así. Es consciente de si mismo, es consciente de lo que le rodea, y lo más chuli, lo empieza a manipular e interactuar con éste (y aquí surge la tecnología). Y mientras va construyendo herramientas, descubriendo la agricultura y la ganadería, levantando murallas y todas estas cosas, las preguntas de antes siguen acosándolo entre los raticos libres que le permiten el conseguir comida y el evitar que se lo coman.
Uno empieza a abstraerse y por necesidad (ya que no sabe mucho más), a darle a las cosas que percibe características humanas (
animismo en plan brutote, pero para que se me entienda). A todo esto, el ser humano, como ser social, necesita de una jerarquía y una estructura que permita a todos llevarse medianamente bien y conseguir sus propósitos (muy sencillitos en estos primeros momentos). ¿Y en que baso esta jerarquización? Pues muy fácil, en el que manda. La cuestión es saber quién manda entre tanto simio. No será una cuestión de poder adquisitivo, ya que los dólares vendrán después. ¿Política? Hombre, Aristóteles también llegará después. ¿Simple fuerza? demasiado peligroso. Espera, ¿la lluvia no la produce la entidad abstracta de la que hablamos el fin de semana pasado? ¿Y los truenos? Yo no lo puedo hacer, pero esas entidades sí, que además curiosamente se parecen mucho a nosotros (como no podría ser de otra forma). Yo no hago lluvia ni truenos pero, sí sé quién los hace y además, creo saber cómo convencerlo de que me produzca lluvia cuando a mí me apetezca. Pues ya está, aquí está gran parte de mi poder. Juasjuasjuas, voy a quedar de muerte con cuatro plumas y dos pasos de breake-dance que me acabo de inventar. Y de esta forma, si alguno de mis conciudadanos está preocupado porque no llueve últimamente y la cosecha de patatas se va a ir a tomar viento, yo pego mis gritos, uso mis contactos sobre-naturales, y de paso me saco tres kilos de pimiento verde y uno de cebada, para la birrita.
Como todo en la vida, las cosas cambias. Y el brujo se da cuenta de qué sí, que hace llover y tal, pero en el pueblo de al lado hay un brujo que lo hace mejor. Surge la competencia y el marketing: me las voy a ingeniar de tal manera que no solo voy a hacer llover, sino que la lluvia, el trueno y las anginas de la abuela las va a producir no muchos seres sino uno solo. Y va a ser la hostia, porque este ser, que voy a llamar dios, engloba mis poderes y los del vecino. La hostia!!! Ahora, yo que tengo contactos con este ser, soy su mesías, el rey del mambo, vamos. ¿Y esto de qué me sirve? pues más o menos para lo mismo,
gestionar esto que en el futuro llamarán cultura y sociedad. Solo que ahora en vez de muchos tengo uno solo y es el mejor. Supersaiyajin nivel 8 y sin derecho de reclamación, que para eso es el que manda. El resto tampoco se va a preocupar mucho, total, liados todo el día con la azada y las cabras, solo vienen a mí cuando están tristes o deprimidos porque no saben qué les pasa. Yo tampoco, pero como tengo una ligera idea, pues ya me quedo yo de jefe, que se está muy bien. Por cierto, ¿el arquitécto que tiene que levantarme la pirámide, el que se pasa todo el día consultando los numeritos, por donde anda?
Y el resto, pues es historia...
Así que, en resumen, la religión no tiene una necesidad real de demostrar la naturaleza (que lo hace y de puta pena), sino que
ha ayudado a identificarse a uno mismo, darle coherencia a la sociedad, a explicar a su manera los problemas existenciales, a justificar sus acciones consigo mismo, sus allegados y los que nos quieren cortar el cuello. Básicamente, a gestionarse a sí mismo y a todo lo que le rodea. No está nada mal para ser sólo cuestión de creer en Dios o dioses...
Ahora vamos con tu mensaje. ¿Me permites que reordene ligeramente tu aportación? Es para darle mayor sentido al mío.
Primero, has hablado de algo abstracto que no tenga presencia dimensional ni temporal. Y creo que nos números responden a esta definición.
Pero luego incorporas otro concepto, desde el cual das fuerza a tus críticas, que es la capacidad de voluntad.
A Dios (o dioses) se le atribuye una existencia individual como algo que tiene un sentido por sí mismo.
El concepto de Dios, dioses o fuerzas sobrenaturales siempre será una abstracción que pretende
explicar o justificar. Explicar por qué llueve o justificar por qué tengo que cortarle la cabeza al prójimo. En el primer caso, tenemos a la ciencia. ¿Y en el segundo caso? Creo que de momento no hay una solución convincente, pero en eso estamos.
Si la abstracción la realizas desde ti mismo, es normal que tenga un sentido para ti. Y como cada uno es un mundo, ha surgido todo un universo de fenómenos religiosos. Y todos serán igual de válidos hasta que se demuestre lo contrario. Pero una de las virtudes de la religión (que en pocas ocasiones se ha dado) es su capacidad de reintegrarse en otros tipos de discursos, como el científico. Y así nos ha ido.
Pero, donde esta? cuánto mide? cuando se originó? Ni está en ninguna parte (no es ubicable en un lugar espacial), ni tiene dimensiones físicas (ni una, ni dos, ni tres) ni transcurre temporalmente.
Esas son preguntas que dan en el centro del meollo. Siempre se podrá argumentar que al no estar ubicado en ninguna parte es omnipresente. Y como no tenemos forma de concebir el infinito, solucionado. Pero allá por Grecia empiezan a salir unos individuos que se empecinan en explicar estas cosas. Y no usando el tinglado que monto el brujo de antes, sino únicamente su capacidad racional. Es decir, analiza las preguntas, cuando no está satisfecho, las reformula, las redescubre. Hace ciencia, en definitiva (Bohannan,
"para raros nosotros"). Pero como de momento esta ciencia aún no puede explicar nada más allá del fenómeno, el brujo sigue en su sitio, justificando, hasta que llegue Kant y nos anime a saber. Y aún así, tampoco acabará por desbancar al sentimiento religioso porque este es, a su manera, omnisciente y omnipotente, sigue dando consuelo a las almas perdidas.
Por ejemplo, yo puedo decir que veo "una" naranja, pero en realidad lo que estoy viendo es un conjunto de "millones" de moléculas. Es una interpretación relativa para poder entender la realidad física que nos rodea.
¿Y cuando hablamos de realidad social, o cultural? ¿Cuándo nos cuestionamos la propia esencia, el
to be or not to be de Hamlet?.
Pues la ciencia se queda un poco pobre a la hora de explicarla. Entonces, ¿porqué no quedarnos sólo con la religión?. Pues básicamente porque la ciencia, aunque no da respuestas a los problemas sociales, culturales y existenciales, sí ofrece
un método para intentar conocerlos (y no hablo del método científico, porque en cuestiones sociales, como la intolerancia, el método científico sirve para bien poco). Ese método es el de la constante reformulación de la pregunta y sus respuestas. La continua necesidad de conocer la naturaleza en sentido amplio, sin depender de poderes místicos para explicarla.
Pero como de momento las respuestas claras no llegan, el fenómeno religioso también tiene su validez, siempre y cuando no pretenda sentar cátedra sobre los fenómenos. Así que, para mí, la religión también se debe producir una evolución: dejar de explicar los fenómenos, para seguir justificando, con mayor o menor fortuna, las relaciones entre los individuos y sus necesidades existenciales básicas.
Para defender un poco lo que digo: Teresa de Calcuta, independientemente de la ciencia, basa sus acciones en la religión. ¿Podemos criticar sus formas de hacer y de sentir por no tener una base científica? ¿Acaso si hubiera seguido principios científicos lo hubiera hecho mejor?
La cuestión es que, como de costumbre (y tiene relación con el poder), la religión se ha metido donde no debería haberse metido. Pero esta crítica también se la podemos hacer a la ciencia, a la cual le debemos tanto.
Es, por tanto, "no existente". Al igual que los números, es una creación de nuestra mente. Pero a diferencia de éstos, una creación fruto de la ignorancia sobre la realidad que nos rodea tanto en el espacio como en el tiempo.
Efectivamente, es un constructo mental, pero que no se limita a explicar la realidad, sino a gestionarla. Desde el siglo XVIII-XIX queda mucho más chulo poner “ciencia” delante de todo: ciencia ética, ciencia política, ciencia histórica, etc. Pero la ciencia, de momento, no ha dado respuesta 100% satisfactoria a estos asuntos (a los hechos me remito). Lo que sí ha ofrecido (e insisto, para mí importantísimo) es
una forma diferente de estudiar y comprender por qué a un futbolista le pagan más que a mí, que soy la hostia de guapo.
El ser humano carece de la capacidad de entender conceptos tan abstractos como el infinito o la nada absoluta, ya sea en cuanto a dimensiones espaciales como temporales (si el universo se expande, que hay más allá del universo? si el universo tuvo un origen, que había antes del universo?? y que habrá después??). simplemente, nuestro cerebro evolucionado de primate NO PUEDE entender estos conceptos. Tratar de explicarlos con la presencia de un ente superior resulta bastante ridículo, me parece a mi... aceptémoslo, no somos capaces de entenderlo, ni los seremos nunca, al igual que la inteligencia de un gato no puede entender física cuántica, porque su cerebro no tiene capacidad para eso.
Aquí estás dando la respuesta a mi planteamiento. Sí puedes intentar negar la existencia de un Dios del tipo bíblico. Pero de momento es muy poco probable que niegues la realidad y necesidad del fenómeno religioso, que más mal que bien, he intentado explicar
Defender la existencia de Dios desde nuestro razonamiento sin pruebas empíricas es simplemente un despropósito. Nuestra mente, más allá de la ciencia, NO PUEDE explicar nada de esto, cualquier posible explicación no es más que una paja mental sin fundamento.
Spinoza, Nietzsche, Deleuze, Marx, Freud, Descartes, Hume, Locke, y muchos más han perdido la batalla de explicarlo, desde diferentes puntos de vista y con diferentes objetivos. Pero lo han intentado, mediante lo que tú denominas pajas mentales. Y los resultados, aunque insatisfactorios en el cumplimiento de sus objetivos, han abierto las puertas a nuevos conocimientos, nuevas formas de entender al ser humano en su totalidad y sus relaciones con los demás y con la realidad que percibe o abstrae.
edito: mejor dicho, no podemos afirmar que existe una ecuación matemática que explique la existencia de un ente superior capaz de interaccionar con nuestra realidad, y por tanto el que diga lo contrario sin aportar pruebas (dicha ecuación), está montándose películas sin fundamento
Sería interesante que aportaras la ecuación matemática del racismo, la intolerancia, el orgasmo o el carácter individual.
Hasta que la ofrezcas, la respuesta religiosa sigue teniendo incluso más validez que la científica, ya que aporta información cultural, social e histórica (excepto del orgasmo, creo

).
Conclusión de este tocho: estoy muy de acuerdo con el espíritu de la ciencia de buscar y buscar y buscar. Pero, desde el punto de vista que he intentado exponer, el
fenómeno religioso y no sus simbolismos o instituciones particulares, las actitudes y discursos que he leído no dejan de ser tan reduccionistas como la propia religión que se pretende negar.
Sajite, permíteme que use mal a propósito tu último mensaje:
Dios es una entidad matemática dijo Pitágoras.
Un saludo, y perdón por el ladrillazo, pero para una vez que tengo tiempo y escribo...
