Lobezno
Publicado: 01 May 2009 19:26
Con muchas ganas de ver a mi superhéroe favorito (pocos más han leido Walden
)
Os dejo una buena reseña,
http://www.lavanguardia.es/cultura/noti ... id-he.html
Jackman, lobo sin manada
El actor australiano produce 'Lobezno' para "proteger" el personaje que lo lanzó a la fama
PEDRO VALLÍN | Madrid | 01/05/2009 | Actualizada a las 02:47h | Cultura
Hay que deflactar la simpatía a raudales que exhibe y convoca Hugh Jackman para juzgar con rigor su labor en X-Men Orígenes: Lobezno, no ya como actor sino también y sobre todo como productor, porque su mera presencia en este gremio de los créditos habla por sí misma.
En Madrid, Jackman confirmó lo obvio: "Gradualmente me he ido involucrando más en X-Men, y en la tercera parte ya tuve más capacidad de decisión. Mi papel como coproductor de esta película tiene que ver con eso mismo, con la capacidad para tener más control sobre la película, sobre el guión, sobre la elección del director. Teniendo en cuenta lo que este personaje representó para mi carrera, me sentía obligado a protegerlo". Y sale con bien del envite porque, amén de que la película cumple sobradamente con lo que pretende —es entretenida y suficientemente espectacular—, esta producción mantiene en esencia los rasgos del Logan creado para la trilogía anterior, que son a su vez los que hicieron tan popular la serie específica de Marvel Comics, que no son otros que una impugnación de su propia línea editorial.
Los paladares más familiarizados con el consumo de tebeos de superhéroes conocen bien las diferencias entre la política editorial de Marvel (Spiderman, Hulk, Daredevil) y la de DC Comics (propietaria de las franquicias de Superman, Batman y de la reciente Watchmen), la otra gran mayor del negocio de los superpoderes. Uno de los inventos más exitosos de Marvel fue la pandilla de superpoderosos, entre los que dos series se destacaron: Los 4 fantásticos y La patrulla X (X-Men, en el inglés original). En esta última, desde el primer día sobresalió el indisciplinado Lobezno, tanto que llegó a generar una exitosa serie propia de tebeos. En este sentido, las películas sólo han seguido la senda previamente dibujada por las viñetas: afianzada la imagen de la patrulla, se lanza el spin-off dedicado al más popular de sus personajes: Logan /Lobezno, trasunto violento de El lobo estepario de Hesse.
"Disfruto de la parte física, porque las escenas de acción se coreografían y requieren una gran precisión. Me apasionan esas escenas porque adoro el baile [Jackman es un consumado bailarín] y el deporte y en ellas se unen ambas disciplinas, además de ser el sostén y la expresión de la oscuridad interna del personaje", explicaba Jackman a La Vanguardia. "Poner fisicidad en todo es una característica de Logan, y su expresión física es gran parte de lo que lleva dentro. Transmitir esa sensación de ira interna y a la vez contenerla, es la naturaleza del personaje".
Da en el clavo y revela hasta qué punto el éxito de Lobezno es una refutación del propio universo Marvel. El personaje de Logan ilustra en X-Men la indisciplina dentro del grupo, el abandono a la ira y, por tanto, una negación del propio discurso grupal y autocontrolado de Marvel. En cierta medida, Lobezno es un personaje de DC que se ha colado en Marvel: la escuela de Xavier es un orfanato para desheredados, para niños sin familia y rechazados por la sociedad por sus anomalías. Y ni siquiera ahí encaja Logan, que no quiere familia supletoria, ni quiere tampoco una misión que dé un sentido a su poder.
La nueva película de la serie X-men, dirigida por Gavin Hood -cuyo principal y único éxito es el guión y la dirección de Tsotsi (2005), Oscar a la mejor película de habla no inglesa- abunda precisamente en esa cualidad insubordinada de Lobezno. "En realidad se trata del primer antihéroe del cómic de superhéroes", argumenta Jackman de forma interesada pero certera: Lobezno no está atormentado por dualidades morales como ocurre con los héroes más recientes del cómic y con sus versiones cinematográficas. El universo moral de Logan/Jackman es bien sólido, lo que no lo es tanto es su autocontrol, de modo que el patilludo mutante de los sables en los nudillos siempre se ha debatido entre la imperiosa necesidad y la inconveniencia de dejar fluir su ira, que a menudo se desencadena como un torrente.
Es, por colocar una cita culta, una versión macarra y antitética del conflicto que llevó a Albert Camus a decir que "entre la justicia y mi madre, mi madre". Lobezno elige la justicia y la impone por la fuerza, se salta la cortesía del duelo y se subleva incluso contra los suyos, dejando correr su ira de forma consciente -he aquí la ventaja respecto a Hulk, expresión de una ira desbordada e inconsciente, frente a la furia consciente y de voluntario abandono de Logan-.
Este respeto escrupuloso por el personaje está en el libreto de David Benioff (escritor también de Troya, de Wolfgang Petersen, y La última noche, de Spike Lee, entre otras) bien a pesar de que la fidelidad al cómic fue interpretada de forma elástica: "Tuvimos en cuenta el criterio de los fans del cómic, pero, sobre todo en esta serie de precuelas, fuimos más libres, porque en cuanto a los orígenes de Lobezno hay varias teorías desarrolladas en distintos cómics". No obstante, en la película sobreviven las características esenciales del héroe: su poder, puramente físico, su indisciplina -como hará después con la Patrulla X, Logan abandona al grupo paramilitar en el que está integrado- y su ausencia de pasado: ni deudas ni tormentos, sólo férrea moral y atractiva brutalidad en la aplicación. Lobezno grita y el suyo es el grito que muchos darían a lo cutre, lo cobarde y lo mediocre. De ahí la simpatía del lobo sin manada.
Os dejo una buena reseña,
http://www.lavanguardia.es/cultura/noti ... id-he.html
Jackman, lobo sin manada
El actor australiano produce 'Lobezno' para "proteger" el personaje que lo lanzó a la fama
PEDRO VALLÍN | Madrid | 01/05/2009 | Actualizada a las 02:47h | Cultura
Hay que deflactar la simpatía a raudales que exhibe y convoca Hugh Jackman para juzgar con rigor su labor en X-Men Orígenes: Lobezno, no ya como actor sino también y sobre todo como productor, porque su mera presencia en este gremio de los créditos habla por sí misma.
En Madrid, Jackman confirmó lo obvio: "Gradualmente me he ido involucrando más en X-Men, y en la tercera parte ya tuve más capacidad de decisión. Mi papel como coproductor de esta película tiene que ver con eso mismo, con la capacidad para tener más control sobre la película, sobre el guión, sobre la elección del director. Teniendo en cuenta lo que este personaje representó para mi carrera, me sentía obligado a protegerlo". Y sale con bien del envite porque, amén de que la película cumple sobradamente con lo que pretende —es entretenida y suficientemente espectacular—, esta producción mantiene en esencia los rasgos del Logan creado para la trilogía anterior, que son a su vez los que hicieron tan popular la serie específica de Marvel Comics, que no son otros que una impugnación de su propia línea editorial.
Los paladares más familiarizados con el consumo de tebeos de superhéroes conocen bien las diferencias entre la política editorial de Marvel (Spiderman, Hulk, Daredevil) y la de DC Comics (propietaria de las franquicias de Superman, Batman y de la reciente Watchmen), la otra gran mayor del negocio de los superpoderes. Uno de los inventos más exitosos de Marvel fue la pandilla de superpoderosos, entre los que dos series se destacaron: Los 4 fantásticos y La patrulla X (X-Men, en el inglés original). En esta última, desde el primer día sobresalió el indisciplinado Lobezno, tanto que llegó a generar una exitosa serie propia de tebeos. En este sentido, las películas sólo han seguido la senda previamente dibujada por las viñetas: afianzada la imagen de la patrulla, se lanza el spin-off dedicado al más popular de sus personajes: Logan /Lobezno, trasunto violento de El lobo estepario de Hesse.
"Disfruto de la parte física, porque las escenas de acción se coreografían y requieren una gran precisión. Me apasionan esas escenas porque adoro el baile [Jackman es un consumado bailarín] y el deporte y en ellas se unen ambas disciplinas, además de ser el sostén y la expresión de la oscuridad interna del personaje", explicaba Jackman a La Vanguardia. "Poner fisicidad en todo es una característica de Logan, y su expresión física es gran parte de lo que lleva dentro. Transmitir esa sensación de ira interna y a la vez contenerla, es la naturaleza del personaje".
Da en el clavo y revela hasta qué punto el éxito de Lobezno es una refutación del propio universo Marvel. El personaje de Logan ilustra en X-Men la indisciplina dentro del grupo, el abandono a la ira y, por tanto, una negación del propio discurso grupal y autocontrolado de Marvel. En cierta medida, Lobezno es un personaje de DC que se ha colado en Marvel: la escuela de Xavier es un orfanato para desheredados, para niños sin familia y rechazados por la sociedad por sus anomalías. Y ni siquiera ahí encaja Logan, que no quiere familia supletoria, ni quiere tampoco una misión que dé un sentido a su poder.
La nueva película de la serie X-men, dirigida por Gavin Hood -cuyo principal y único éxito es el guión y la dirección de Tsotsi (2005), Oscar a la mejor película de habla no inglesa- abunda precisamente en esa cualidad insubordinada de Lobezno. "En realidad se trata del primer antihéroe del cómic de superhéroes", argumenta Jackman de forma interesada pero certera: Lobezno no está atormentado por dualidades morales como ocurre con los héroes más recientes del cómic y con sus versiones cinematográficas. El universo moral de Logan/Jackman es bien sólido, lo que no lo es tanto es su autocontrol, de modo que el patilludo mutante de los sables en los nudillos siempre se ha debatido entre la imperiosa necesidad y la inconveniencia de dejar fluir su ira, que a menudo se desencadena como un torrente.
Es, por colocar una cita culta, una versión macarra y antitética del conflicto que llevó a Albert Camus a decir que "entre la justicia y mi madre, mi madre". Lobezno elige la justicia y la impone por la fuerza, se salta la cortesía del duelo y se subleva incluso contra los suyos, dejando correr su ira de forma consciente -he aquí la ventaja respecto a Hulk, expresión de una ira desbordada e inconsciente, frente a la furia consciente y de voluntario abandono de Logan-.
Este respeto escrupuloso por el personaje está en el libreto de David Benioff (escritor también de Troya, de Wolfgang Petersen, y La última noche, de Spike Lee, entre otras) bien a pesar de que la fidelidad al cómic fue interpretada de forma elástica: "Tuvimos en cuenta el criterio de los fans del cómic, pero, sobre todo en esta serie de precuelas, fuimos más libres, porque en cuanto a los orígenes de Lobezno hay varias teorías desarrolladas en distintos cómics". No obstante, en la película sobreviven las características esenciales del héroe: su poder, puramente físico, su indisciplina -como hará después con la Patrulla X, Logan abandona al grupo paramilitar en el que está integrado- y su ausencia de pasado: ni deudas ni tormentos, sólo férrea moral y atractiva brutalidad en la aplicación. Lobezno grita y el suyo es el grito que muchos darían a lo cutre, lo cobarde y lo mediocre. De ahí la simpatía del lobo sin manada.