¿Quién es el terrorista?
Publicado: 01 May 2008 02:21
Funte:http://www.foropolitica.com/foro/viewto ... =4&t=28615
Voy a abrir un hilo de discusión, a caballo entre la justicia y la ética, que probablemente escadalice a más de uno.
Mi única intención, sin embargo, es iniciar un debate acerca de la defínición de terrorismo.
Valín nos plantea en su blog la siguiente pregunta:
¿Quién es el terrorista?

Yo me permito el lujo de contestar en primer lugar a la provocadora cuestión. Habrá muchos radicales que, por el mero hecho de pertenecer el primer hombre a la organización del Estado, conteste sin más trámites a la pregunta planteada. Yo no puedo permitirme esos lujos de confianza. Por ello, antes de contestar, me veo obligado a preguntarme qué ha hecho cada uno de esos dos hombres encapuchados y armados.
A primera vista, ¿qué es lo que vemos? Yosoyhayek lo describe en su bitácora de forma precisa:
"Veo a dos señores uniformados. Ambos armados, ambos encapuchados, irreconocibles, con sus rostros ocultos. Soldados sin nombre, como diría aquel; qué más da su identidad. Uno porta la “placa” que le concede autoridad. ¿Autoridad de quién? Del Estado al que representa, en el sentido estricto del verbo representar. Agente armado, con licencia para lesionar, legislación vigente mediante.
El otro muestra un facsímil, ¿un Corán? No sé qué hace más daño, si una ametralladora de mano o un lanza granadas. Las tácticas son distintas, los objetivos también, depende de la acción violenta a la que estén dispuestos y para la que estén pertrechados."
Veamos ahora, pues, qué acción violenta está dispueto a perpetrar cada uno.
El primer hombre encapuchado es un agente de policía del Estado americano de la ATF, esto es, de control de tabaco, armas y drogas. Tres derechos que, como sabeis, los liberales defendemos como cualquier otro (derecho a la libertad de expresión, a la vida o a la propiedad). En cuanto a las drogas, porque cada individuo es propietario de su cuerpo, y en cuanto a la posesión de armas, porque cada individuo tiene derecho a defender su vida de agresiones externas. Se trata de derechos fundamentales que el hombre encapuchado y armado (él sí) de la AFT trata de erradicar mediante el miedo a la libertad. Estamos, pues, ante el logro de unos fines políticos mediante el terror, de acuerdo a la definición que daré después.
El segundo hombre corresponde a un fanático islámico que trata de erradicar mediante el terror, no sólo las drogas y la posesión de armas, sino muchísimos más derechos del hombre libre. En grado, parece claro, el segundo hombre es mucho más despreciable que el primero respecto a los fines que pretende alcanzar. Sin embargo, respecto a los medios empleados, la tipificación del grado no está tan clara. Si bien la acción exitosa del primer hombre tiene como consecuencias la pérdida de libertad (secuestro) en prisión durante años o décadas por el hecho de comerciar con drogas o poseer armas, la acción exitosa del segundo acaba con tu vida directamente. El hecho de dar más valor a la vida que a la libertad es un juicio de valor, algo absolutamente subjetivo, y no existe categoría alguna que objetiva y universalmente dé prioridad a un derecho antes que a otro. Que yo y la mayoría de los individuos demos prioridad a la vida sobre otros derechos no quiere decir que otros sujetos (por ejemplo, los suicidas) se la den. Es por eso que también es discutible el hecho de afirmar que la acción del primer hombre es menos despreciable en grado que la del primero de forma universalizable y respecto a los medios, ya que discernimos sobre cuestiones cuya valoración dependará de la voluntad subjetiva de cada individuo. Por tanto, sólo es más despreciable objetivamente el segundo hombre respecto al primero en cuanto a la amplitad de derechos que pretende cercenar mediante el miedo a la libertad. No cabe duda, por tanto, que aunque en los derechos concretos que cada uno persigue mediante el terror el grado de daño causado puede ser discutible, en el primer hombre el ámbito de aplicación del terror está recucido a ciertos derechos, mientras que en el segundo no conoce límites. Por ello, podemos afirmar, el segundo hombre es mucho más despreciable e indeseable que el primero.
Pero la pregunta no es esa. La pregunta hace referencia a quién es el terrorista, independientemente del grado y de la cantidad de objetivos políticos que persiga mediante el mismo, que resulta del todo irrelevante a este respecto. Si lo es el primero, el segundo, los dos, o no lo es ninguno. Para ello es necesario definir terrorismo.
Yo defino terrorismo como el uso del miedo a la libertad para lograr unos determinados fines. Más precisamente, pero no menos acertadamente, yosoyhakek define terrorismo como la "acción organizada y violenta que persigue extender entre la población civil un estado de temor y miedo, mediando coerción o coacción capaz de asegurar la obtención de resultados políticos."
De la definición anterior se sigue que no todo terrorismo ha de ser igual de lesivo, del mismo grado o igual de intenso. Basta con que se dé. Algunos, quizá, apoyen ciertas dosis de terror como argumento para reprimir males mayores, y dependiendo del objetivo político que persiga. Ello, sin embargo, no ha de impedir a estos sujetos reconocer lo anterior y denominar a ambos sujetos terroristas por definición.
Vuelvo a recordar que la pregunta no reside en quién hace más mal, o si se prefiere el uno al otro. Se trata de discernir, en esencia, si ambos sujetos ejercen el terrorismo o si sólo el segundo lo lleva a cabo. Tan fácil como eso. La respuesta, pues, no puede ser de la forma "me conformo con los medios de éste ante el horror de los que persigue el otro". No, no. Aquí no se ha planteado ni comparación ni discernimiento utilitarista alguno. Se ha hecho una pregunta concisa que se desentiende de todo grado: ¿Quién es el terrorista?
Para mantener mi dignidad ética, como liberal, no puedo afirmar sino que ambos lo son. De hecho, cualquier liberal defensor de la libertad del comercio y consumo de drogas y la posesión de armas habría de reconocerlo al ejercer el primero el miedo a la libertad y represión para alcanzar sus objetivos políticos respecto a las armas, el tabaco y el alcohol. A no ser que redefina el término "terrorismo" y exonere arbitrariamente al Estado de toda viabilidad de identificación con el mismo, claro. Caso en el cual deberá explicarnos la fuente de origen y fundamentos de su arbitraria excepción.
Happy Butcher concluye de la siguiente manera:
"Hay algo que les diferencia: el apoyo estatal. Y algo que les une: están basados en el miedo a la libertad. Ni el alcohol, ni el tabaco ni las armas representan por sí mismo agresiones a la libertad individual de los demás. Si el terrorismo es usar el miedo para lograr unos fines, podemos decir que ambos lo son. Cuestión muy distinta es que simpaticemos más con unos o con otros, o cual sea más criminal, o si tienen un respaldo estatal."
http://www.jorgevalin.com/weblog/2008/0 ... l#comments
Voy a abrir un hilo de discusión, a caballo entre la justicia y la ética, que probablemente escadalice a más de uno.
Mi única intención, sin embargo, es iniciar un debate acerca de la defínición de terrorismo.
Valín nos plantea en su blog la siguiente pregunta:
¿Quién es el terrorista?

Yo me permito el lujo de contestar en primer lugar a la provocadora cuestión. Habrá muchos radicales que, por el mero hecho de pertenecer el primer hombre a la organización del Estado, conteste sin más trámites a la pregunta planteada. Yo no puedo permitirme esos lujos de confianza. Por ello, antes de contestar, me veo obligado a preguntarme qué ha hecho cada uno de esos dos hombres encapuchados y armados.
A primera vista, ¿qué es lo que vemos? Yosoyhayek lo describe en su bitácora de forma precisa:
"Veo a dos señores uniformados. Ambos armados, ambos encapuchados, irreconocibles, con sus rostros ocultos. Soldados sin nombre, como diría aquel; qué más da su identidad. Uno porta la “placa” que le concede autoridad. ¿Autoridad de quién? Del Estado al que representa, en el sentido estricto del verbo representar. Agente armado, con licencia para lesionar, legislación vigente mediante.
El otro muestra un facsímil, ¿un Corán? No sé qué hace más daño, si una ametralladora de mano o un lanza granadas. Las tácticas son distintas, los objetivos también, depende de la acción violenta a la que estén dispuestos y para la que estén pertrechados."
Veamos ahora, pues, qué acción violenta está dispueto a perpetrar cada uno.
El primer hombre encapuchado es un agente de policía del Estado americano de la ATF, esto es, de control de tabaco, armas y drogas. Tres derechos que, como sabeis, los liberales defendemos como cualquier otro (derecho a la libertad de expresión, a la vida o a la propiedad). En cuanto a las drogas, porque cada individuo es propietario de su cuerpo, y en cuanto a la posesión de armas, porque cada individuo tiene derecho a defender su vida de agresiones externas. Se trata de derechos fundamentales que el hombre encapuchado y armado (él sí) de la AFT trata de erradicar mediante el miedo a la libertad. Estamos, pues, ante el logro de unos fines políticos mediante el terror, de acuerdo a la definición que daré después.
El segundo hombre corresponde a un fanático islámico que trata de erradicar mediante el terror, no sólo las drogas y la posesión de armas, sino muchísimos más derechos del hombre libre. En grado, parece claro, el segundo hombre es mucho más despreciable que el primero respecto a los fines que pretende alcanzar. Sin embargo, respecto a los medios empleados, la tipificación del grado no está tan clara. Si bien la acción exitosa del primer hombre tiene como consecuencias la pérdida de libertad (secuestro) en prisión durante años o décadas por el hecho de comerciar con drogas o poseer armas, la acción exitosa del segundo acaba con tu vida directamente. El hecho de dar más valor a la vida que a la libertad es un juicio de valor, algo absolutamente subjetivo, y no existe categoría alguna que objetiva y universalmente dé prioridad a un derecho antes que a otro. Que yo y la mayoría de los individuos demos prioridad a la vida sobre otros derechos no quiere decir que otros sujetos (por ejemplo, los suicidas) se la den. Es por eso que también es discutible el hecho de afirmar que la acción del primer hombre es menos despreciable en grado que la del primero de forma universalizable y respecto a los medios, ya que discernimos sobre cuestiones cuya valoración dependará de la voluntad subjetiva de cada individuo. Por tanto, sólo es más despreciable objetivamente el segundo hombre respecto al primero en cuanto a la amplitad de derechos que pretende cercenar mediante el miedo a la libertad. No cabe duda, por tanto, que aunque en los derechos concretos que cada uno persigue mediante el terror el grado de daño causado puede ser discutible, en el primer hombre el ámbito de aplicación del terror está recucido a ciertos derechos, mientras que en el segundo no conoce límites. Por ello, podemos afirmar, el segundo hombre es mucho más despreciable e indeseable que el primero.
Pero la pregunta no es esa. La pregunta hace referencia a quién es el terrorista, independientemente del grado y de la cantidad de objetivos políticos que persiga mediante el mismo, que resulta del todo irrelevante a este respecto. Si lo es el primero, el segundo, los dos, o no lo es ninguno. Para ello es necesario definir terrorismo.
Yo defino terrorismo como el uso del miedo a la libertad para lograr unos determinados fines. Más precisamente, pero no menos acertadamente, yosoyhakek define terrorismo como la "acción organizada y violenta que persigue extender entre la población civil un estado de temor y miedo, mediando coerción o coacción capaz de asegurar la obtención de resultados políticos."
De la definición anterior se sigue que no todo terrorismo ha de ser igual de lesivo, del mismo grado o igual de intenso. Basta con que se dé. Algunos, quizá, apoyen ciertas dosis de terror como argumento para reprimir males mayores, y dependiendo del objetivo político que persiga. Ello, sin embargo, no ha de impedir a estos sujetos reconocer lo anterior y denominar a ambos sujetos terroristas por definición.
Vuelvo a recordar que la pregunta no reside en quién hace más mal, o si se prefiere el uno al otro. Se trata de discernir, en esencia, si ambos sujetos ejercen el terrorismo o si sólo el segundo lo lleva a cabo. Tan fácil como eso. La respuesta, pues, no puede ser de la forma "me conformo con los medios de éste ante el horror de los que persigue el otro". No, no. Aquí no se ha planteado ni comparación ni discernimiento utilitarista alguno. Se ha hecho una pregunta concisa que se desentiende de todo grado: ¿Quién es el terrorista?
Para mantener mi dignidad ética, como liberal, no puedo afirmar sino que ambos lo son. De hecho, cualquier liberal defensor de la libertad del comercio y consumo de drogas y la posesión de armas habría de reconocerlo al ejercer el primero el miedo a la libertad y represión para alcanzar sus objetivos políticos respecto a las armas, el tabaco y el alcohol. A no ser que redefina el término "terrorismo" y exonere arbitrariamente al Estado de toda viabilidad de identificación con el mismo, claro. Caso en el cual deberá explicarnos la fuente de origen y fundamentos de su arbitraria excepción.
Happy Butcher concluye de la siguiente manera:
"Hay algo que les diferencia: el apoyo estatal. Y algo que les une: están basados en el miedo a la libertad. Ni el alcohol, ni el tabaco ni las armas representan por sí mismo agresiones a la libertad individual de los demás. Si el terrorismo es usar el miedo para lograr unos fines, podemos decir que ambos lo son. Cuestión muy distinta es que simpaticemos más con unos o con otros, o cual sea más criminal, o si tienen un respaldo estatal."
http://www.jorgevalin.com/weblog/2008/0 ... l#comments