El umbral de entrenamiento
Publicado: 24 Abr 2007 13:31
Un artículo de John Clements,director de la Association for Renaissance Martial Arts
Está dedicado a la esgrima antigua,pero podría aplicarse a cualquier arte marcial
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Un practicante puede adoptar un modo más blando o suave en su práctica porque se siente inadecuado e insuficiente. Pero esto en realidad solo lo hace ser aún más insuficiente e inadecuado, dado que ha adoptado estos métodos más suaves...
Hoy en día, las diferencias entre estudiantes de esgrima medieval y renacentista no siempre son materia de “interpretaciones diferentes” de las fuentes originales, a pesar de que esto siempre ocurrirá y a veces diferentes lecturas serán igualmente válidas. Estos desacuerdos puede que ni siquiera sean acerca de la aplicación de las técnicas. En su lugar, la disputa puede ser acerca de la manera de practicar o entrenar – un área vital - sobre la cual las fuentes originales proveen muy poca guía. El significado y peso de este desacuerdo no puede ser minimizado. No podemos retraernos de la discusión y el debate entre puntos de vista divergentes.
Por ejemplo, diez peleadores modernos pueden tener diez maneras diferentes de lanzar una patada lateral o un puñetazo recto. Pero mientras algunos de ellos dicen que está bien practicar patadas y puñetazos lenta y suavemente golpeando el aire, otros dicen que hacer eso proporciona un conocimiento distorsionado de lo que significa golpear en una pelea verdadera y que esto genera un verdadero problema. En algún punto, patadas y puñetazos deben ser practicados con toda fuerza contra algún tipo de blanco, si no el peleador jamás podrá realizarlos de forma apropiada. Su comprensión de la aplicación de tales técnicas, con fuerza y seriedad, sufrirá considerablemente. El resultado puede ser doloroso y lamentable si súbitamente se encuentran en una situación donde sea necesario usar su entrenamiento... Uno no mejora su sentido del tiempo o la percepción de la distancia, sin mencionar la coordinación necesaria para lanzar técnicas de forma fuerte y rápida, si se practica en forma lenta y suave. Simplemente las cosas no funciona de esa manera.
La situación es similar con las técnicas de armas históricas. Aún así, los actuales argumentos contra entrenar con real “intención marcial” tienden a gravitar alrededor de la idea de que nada de lo que hoy estudiamos en esgrima histórica podrá ser nunca realmente “probado” ya que ninguno de nosotros nunca combatirá de forma real,a muerte, como lo hacían nuestros ancestros. Ya que no peleamos a muerte, entonces es aparente que no necesitamos practicar “de verdad”. Pero entonces… ¿Por qué molestarse en basarse en fuentes reales, entrenar técnicas reales, usando espadas y armaduras realistas y aún más, para qué molestarlos con el estudio histórico? Tal razonamiento presupone que esta materia se trata más acerca del significado de las fuentes originales, no de la manera en que estas se estudian. De alguna forma me recuerda a la cristiandad, donde a pesar de que las diferentes denominaciones esencialmente concuerdan en el mensaje de Cristo, a pesar de algunos argumentos claves sobre ciertos pasajes, es la forma de adoración la que marca la diferencia entre la mayoría. Creo que en este momento, existe una situación análoga, referente al método o manera de práctica física en el ámbito de del estudio de la esgrima histórica.
El argumento de que para el estudiar destrezas de combate histórico uno no necesita r “practicar marcialmente” o con intensidad especial, es erróneo. Históricamente los combatientes de medioevo y el renacimiento que practicaban estas destrezas lo hacían de una forma que resultaba físicamente segura, pero aún con la debida seriedad. Yo digo que ahora nosotros podemos hacer lo mismo en nuestros esfuerzos por aproximarnos a sus enseñanzas. Aunque nuestra materia permanece rudimentaria, no creo ni acepto la noción de que hubiese una forma especial en que nuestros antepasados practicasen, la cual no podamos comprender ni emular hoy.
Puede decirse que los estudiantes modernos que no practican tan en serio (en otras palabras “marcialmente” o “con intención”) pueden aún obtener alguna comprensión de este arte. Esto es ciertamente verdad. Nadie debería disputar esto. Pero lo que no acepto es que estos estudiantes tendrán la misma comprensión o habilidad equivalente a las que se adquieren practicando con mayor intensidad y marcialidad. Tal afirmación ciertamente debería ser demostrada de alguna forma. A partir de esto, nadie podría tampoco argumentar de que no hay real necesidad de practicar marcialmente y con mucha intención. Eso no hace ningún sentido. Si fuera verdad, entonces los combatientes medievales y renacentistas habrían ganado percepción y habilidad sin tener que entrenar muy intensamente o haciendo un mínimo esfuerzo. Pero no hay evidencia histórica que nos muestre que ellos no entrenaban duramente. De hecho todo apunta en sentido contrario.
Así ya sea para la autodefensa o para aplicaciones militares, hay un mínimo necesario de requerimiento físico para poder aprender un arte de combate efectivo de forma competente. Entonces las preguntas son ¿Cuando no se es suficientemente marcial? ¿Qué nivel de ejercicio está justo bajo el mínimo, haciéndose la práctica demasiado lenta o suave? Obviamente hay un umbral… ¿Pero como determinamos exactamente donde está ese umbral? ¿En todo caso, no es seguro que se producirían mejores resultados si fuésemos más allá de tal mínimo requerido?
Mientras que este fenómeno del “mínimo esfuerzo” es algo bastante común en la práctica actual de artes marciales asiáticas, no lo vemos en el mundo de los deportes de combate como el boxeo, kickboxing, judo, lucha o esgrima deportiva. Los atletas que participan en estas actividades libremente admiten que un oponente entrenó más, más duro y mejor y es por eso que obviamente rinden mejor que lo que ellos mismos hicieron.
¿Entonces por qué ahora algunos entusiastas parecen querer utilizar este pretexto del mínimo esfuerzo, como una forma válida en la exploración de las artes marciales europeas históricas?[1] ¿Es simplemente porque nuestra actividad tiene un fuerte componente de investigación histórica y académica? ¿Es una real excusa el que ninguno de nosotros nunca usará estas habilidades “de verdad” en un “combate real”, como para que todo estudio siempre caiga en el campo de lo puramente teórico? ¿Es posible que este sea el efecto producido por las fantasías escapistas de los juegos de rol, así como por participar en “recreación histórica”?
Contra lo que ciertamente nadie puede argumentar en contra es que, por un lado estas destrezas de combate están siendo revividas como un verdadero arte marcial, compuesto de verdaderas técnicas de combate. Por el otro lado hay gente que dice “Pero sí se puede haber sin tener una perspectiva marcial o sin dar énfasis a la parte física del asunto”. Esta actitud es sólo una forma de escabullirse. Es una excusa por ser flojo, delicado y frágil un virtual reconocimiento de la inseguridad en el potencial y capacidad propios. Es exactamente el tipo de fantasía auto indulgente carente de sinceridad que es tan común en la práctica actual de artes marciales asiáticas – especialmente entre aquellas que estudian armas. Ningún estudiante serio de esgrima histórica debiera dejar que esto se convierta en un estándar aceptado dentro de la comunidad de artes marciales renacentistas. Por el contrario, debiera hablar abierta y continuamente objetando tal actitud.
Intensidad física mezclada con actitud marcial es el verdadero origen y función histórica de este arte. Mucho del arte se clarifica, si y solo si, se estudia sinceramente como genuinas habilidades de combate. Esto significa usar energía física de forma realista, que no viole el espíritu del arte. Esto se contrapone a un mero repetir las acciones y hacerlas “como en el libro” a medida de que se progresa a través de los movimientos. ¿Desde cuando cualquier destreza útil para la autodefensa es un mero “fluir repetitivamente a través de los movimientos”?
Aún con estas consideraciones, es extremadamente frecuente ver entusiastas haciendo técnicas que por seguro les haría terminar muertos en un combate real, y fácilmente derrotados en una sesión de sparring durante el entrenamiento. Sus movimientos y formas carecen de intensidad física simplemente porque ellos nunca realizan las técnicas con la cantidad de energía necesaria para completamente entender las verdaderas aplicaciones de las acciones que tratan de realizar – presión, equilibrio, palanca, velocidad, etc. No debería entonces sorprender de que su comprensión de las Fuentes originales sea defectuosa. La clave para entender esto es simplemente esgrimir con apropiada intención marcial. Esto no es un secreto. Es algo que aparece en los conceptos de la literatura original. Estudiantes dedicados serán capaces de auto instruirse y entrenarse para aprender como ejecutar acciones en forma correcta, con tan sólo usar unos pocos claves elementos que encierran el arte.
En el estudio de las artes marciales europeas históricas, es importante poner la materia en su contexto apropiado para entender que es lo que nuestros hacían, y no modificarlo para hacerlo más agradable al paladar y temperamentos modernos.
El argumento de que no es necesario practicar intensa o atléticamente un arte de combate suena como una forma de decir: “Yo también soy hábil. Yo también se hacer cosas, aún cuando no me esfuerzo tanto como otros. ¡Yo también contribuyo y por eso soy tan bueno como el resto!” Seamos honestos… ¿No es acaso esto lo que motiva el tipo de argumentación que estamos discutiendo? No creo que nadie pueda negar los elementos humanos de la envidia y el resentimiento, muchas veces involucrados en la revivificación de este arte. He llegado a creer que lo que interpretamos de la literatura fuente puede ser afectado por factores subjetivos: nuestros motivos, objetivos, nuestra condición y condicionamiento físico y aún nuestro temperamento. Así, aquellos que confiadamente investigan y desarrollan este arte de una forma “dura”, sin lugar a sorpresas, se ganan el desprecio de algunos de aquellos que lo hacen de una forma más “blanda”.
La afirmación de que el estudio de la esgrima histórica es realmente suposición y conjetura porque nunca la aplicaremos “en serio” es, en mi opinión, un argumento que de por sí echa a tierra cualquier intento legítimo de reconstruir e interpretar artes de combate extintas, como formas de autodefensa históricamente viables. Nuestra herencia merece más y mejor que esto.
Como se ha dicho, la acción no actúa por sí misma y reconstruir sistemas basados en acciones requiere de acciones, no de la imitación de la acción. El análisis interpretativo de destrezas de combate históricas nace del hecho de que la aplicación marcial es un talento – una destreza adquirida. Como tales, las destrezas físicas se mantienen por años de práctica sostenida por un intenso interés. Así como las destrezas de la esgrima descansan en (y requieren de) unos prerrequisitos físicos mínimos, entonces cualquier interpretación creíble, ni siquiera hablemos de aplicación, no puede siquiera comenzar sin una comprensión de la mecánica corporal inherente al combate personal con armas.
Aunque es posible decir que la las artes marciales europeas históricas pueden ser estudiadas por su valor como métodos de autodefensa, por significancía histórica y cultural o por desarrollo personal, es justo decir que la mayoría de la gente lo hace por la simple diversión que el arte ofrece. Razonablemente, mientras más seriamente se persigue la dimensión física de la materia, más seria será la comprensión de esta. De otra forma no sería posible entender completamente como estas destrezas y técnicas fueron utilizadas históricamente en tiempos de conflictos violentos.
Un esgrimista aprende las acciones básicas del combate ejercitando en movimientos repetitivos, en rutinas de a parejas de ataque y contraataque. Pero la habilidad en el arte no se adquiere por sólo hacer ejercicios y rutinas. El peleador más efectivo y mejor preparado será aquel cuya práctica refleje mejor la energía y tiempo de l combate real. Así estos practicantes también lograrán un mayor entendimiento del arte... y este es el quid del asunto.
Consideremos por un momento… ¿Quien va a estar mejor equipado para entender la verdadera naturaleza de de estas violentas artes de combate históricas? ¿Será el más atlético que enfoca esto como una fiera destreza física, que requiere de de esfuerzo proporcional? ¿O el recreacionista inquisitivo que lo disfruta como una divertida entretención?
Con frecuencia, veo a mis estudiantes o algún respetado colega, realizar todo tipo de ataques y contraataques sacados de las fuentes históricas, con violencia y velocidad. Por mis años de experiencia de sparring y pruebas de corte con espadas reales, no tengo duda de que sus técnicas serían letales en un combate real. Estudiantes novatos que observan este tipo de ejercicios con armas de entrenamiento no lo ven como un estándar inalcanzable, si no como un ejemplo positivo de algo convincente que vale la pena desear y trabajar en pos. Cuando mis colegas y estudiantes me han dicho como me ven realizar movimientos de fuerza considerable en forma totalmente segura (Movimientos que no han sido duplicados por otros), no creo que se deba a un talento innato mío propio, pero debido a la manera en la cual he tratado de practicar y enseñar este arte.
Es probable que constantemente remendemos nuestra comprensión, nuestro entendimiento, nuestras interpretaciones y refinemos nuestras técnicas mientras continuamente mejoramos nuestras habilidades y conocimiento. Pero no deberíamos dudar del proceso por el cual aprendemos, o el método por el cual estudiamos, si es que intentamos seguir y emular a los combatientes históricos que originaron y refinaron estas enseñanzas. Los suyos no fueron trabajos teóricos si no guías prácticas de efectividad probada.
La consideración central y final es que no podemos ignorar lo marcial en “artes marciales”, ni tampoco ciencia en “la noble ciencia de la defensa”. Allí yace nuestra percepción del umbral para la práctica marcial.
Está dedicado a la esgrima antigua,pero podría aplicarse a cualquier arte marcial
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Un practicante puede adoptar un modo más blando o suave en su práctica porque se siente inadecuado e insuficiente. Pero esto en realidad solo lo hace ser aún más insuficiente e inadecuado, dado que ha adoptado estos métodos más suaves...
Hoy en día, las diferencias entre estudiantes de esgrima medieval y renacentista no siempre son materia de “interpretaciones diferentes” de las fuentes originales, a pesar de que esto siempre ocurrirá y a veces diferentes lecturas serán igualmente válidas. Estos desacuerdos puede que ni siquiera sean acerca de la aplicación de las técnicas. En su lugar, la disputa puede ser acerca de la manera de practicar o entrenar – un área vital - sobre la cual las fuentes originales proveen muy poca guía. El significado y peso de este desacuerdo no puede ser minimizado. No podemos retraernos de la discusión y el debate entre puntos de vista divergentes.
Por ejemplo, diez peleadores modernos pueden tener diez maneras diferentes de lanzar una patada lateral o un puñetazo recto. Pero mientras algunos de ellos dicen que está bien practicar patadas y puñetazos lenta y suavemente golpeando el aire, otros dicen que hacer eso proporciona un conocimiento distorsionado de lo que significa golpear en una pelea verdadera y que esto genera un verdadero problema. En algún punto, patadas y puñetazos deben ser practicados con toda fuerza contra algún tipo de blanco, si no el peleador jamás podrá realizarlos de forma apropiada. Su comprensión de la aplicación de tales técnicas, con fuerza y seriedad, sufrirá considerablemente. El resultado puede ser doloroso y lamentable si súbitamente se encuentran en una situación donde sea necesario usar su entrenamiento... Uno no mejora su sentido del tiempo o la percepción de la distancia, sin mencionar la coordinación necesaria para lanzar técnicas de forma fuerte y rápida, si se practica en forma lenta y suave. Simplemente las cosas no funciona de esa manera.
La situación es similar con las técnicas de armas históricas. Aún así, los actuales argumentos contra entrenar con real “intención marcial” tienden a gravitar alrededor de la idea de que nada de lo que hoy estudiamos en esgrima histórica podrá ser nunca realmente “probado” ya que ninguno de nosotros nunca combatirá de forma real,a muerte, como lo hacían nuestros ancestros. Ya que no peleamos a muerte, entonces es aparente que no necesitamos practicar “de verdad”. Pero entonces… ¿Por qué molestarse en basarse en fuentes reales, entrenar técnicas reales, usando espadas y armaduras realistas y aún más, para qué molestarlos con el estudio histórico? Tal razonamiento presupone que esta materia se trata más acerca del significado de las fuentes originales, no de la manera en que estas se estudian. De alguna forma me recuerda a la cristiandad, donde a pesar de que las diferentes denominaciones esencialmente concuerdan en el mensaje de Cristo, a pesar de algunos argumentos claves sobre ciertos pasajes, es la forma de adoración la que marca la diferencia entre la mayoría. Creo que en este momento, existe una situación análoga, referente al método o manera de práctica física en el ámbito de del estudio de la esgrima histórica.
El argumento de que para el estudiar destrezas de combate histórico uno no necesita r “practicar marcialmente” o con intensidad especial, es erróneo. Históricamente los combatientes de medioevo y el renacimiento que practicaban estas destrezas lo hacían de una forma que resultaba físicamente segura, pero aún con la debida seriedad. Yo digo que ahora nosotros podemos hacer lo mismo en nuestros esfuerzos por aproximarnos a sus enseñanzas. Aunque nuestra materia permanece rudimentaria, no creo ni acepto la noción de que hubiese una forma especial en que nuestros antepasados practicasen, la cual no podamos comprender ni emular hoy.
Puede decirse que los estudiantes modernos que no practican tan en serio (en otras palabras “marcialmente” o “con intención”) pueden aún obtener alguna comprensión de este arte. Esto es ciertamente verdad. Nadie debería disputar esto. Pero lo que no acepto es que estos estudiantes tendrán la misma comprensión o habilidad equivalente a las que se adquieren practicando con mayor intensidad y marcialidad. Tal afirmación ciertamente debería ser demostrada de alguna forma. A partir de esto, nadie podría tampoco argumentar de que no hay real necesidad de practicar marcialmente y con mucha intención. Eso no hace ningún sentido. Si fuera verdad, entonces los combatientes medievales y renacentistas habrían ganado percepción y habilidad sin tener que entrenar muy intensamente o haciendo un mínimo esfuerzo. Pero no hay evidencia histórica que nos muestre que ellos no entrenaban duramente. De hecho todo apunta en sentido contrario.
Así ya sea para la autodefensa o para aplicaciones militares, hay un mínimo necesario de requerimiento físico para poder aprender un arte de combate efectivo de forma competente. Entonces las preguntas son ¿Cuando no se es suficientemente marcial? ¿Qué nivel de ejercicio está justo bajo el mínimo, haciéndose la práctica demasiado lenta o suave? Obviamente hay un umbral… ¿Pero como determinamos exactamente donde está ese umbral? ¿En todo caso, no es seguro que se producirían mejores resultados si fuésemos más allá de tal mínimo requerido?
Mientras que este fenómeno del “mínimo esfuerzo” es algo bastante común en la práctica actual de artes marciales asiáticas, no lo vemos en el mundo de los deportes de combate como el boxeo, kickboxing, judo, lucha o esgrima deportiva. Los atletas que participan en estas actividades libremente admiten que un oponente entrenó más, más duro y mejor y es por eso que obviamente rinden mejor que lo que ellos mismos hicieron.
¿Entonces por qué ahora algunos entusiastas parecen querer utilizar este pretexto del mínimo esfuerzo, como una forma válida en la exploración de las artes marciales europeas históricas?[1] ¿Es simplemente porque nuestra actividad tiene un fuerte componente de investigación histórica y académica? ¿Es una real excusa el que ninguno de nosotros nunca usará estas habilidades “de verdad” en un “combate real”, como para que todo estudio siempre caiga en el campo de lo puramente teórico? ¿Es posible que este sea el efecto producido por las fantasías escapistas de los juegos de rol, así como por participar en “recreación histórica”?
Contra lo que ciertamente nadie puede argumentar en contra es que, por un lado estas destrezas de combate están siendo revividas como un verdadero arte marcial, compuesto de verdaderas técnicas de combate. Por el otro lado hay gente que dice “Pero sí se puede haber sin tener una perspectiva marcial o sin dar énfasis a la parte física del asunto”. Esta actitud es sólo una forma de escabullirse. Es una excusa por ser flojo, delicado y frágil un virtual reconocimiento de la inseguridad en el potencial y capacidad propios. Es exactamente el tipo de fantasía auto indulgente carente de sinceridad que es tan común en la práctica actual de artes marciales asiáticas – especialmente entre aquellas que estudian armas. Ningún estudiante serio de esgrima histórica debiera dejar que esto se convierta en un estándar aceptado dentro de la comunidad de artes marciales renacentistas. Por el contrario, debiera hablar abierta y continuamente objetando tal actitud.
Intensidad física mezclada con actitud marcial es el verdadero origen y función histórica de este arte. Mucho del arte se clarifica, si y solo si, se estudia sinceramente como genuinas habilidades de combate. Esto significa usar energía física de forma realista, que no viole el espíritu del arte. Esto se contrapone a un mero repetir las acciones y hacerlas “como en el libro” a medida de que se progresa a través de los movimientos. ¿Desde cuando cualquier destreza útil para la autodefensa es un mero “fluir repetitivamente a través de los movimientos”?
Aún con estas consideraciones, es extremadamente frecuente ver entusiastas haciendo técnicas que por seguro les haría terminar muertos en un combate real, y fácilmente derrotados en una sesión de sparring durante el entrenamiento. Sus movimientos y formas carecen de intensidad física simplemente porque ellos nunca realizan las técnicas con la cantidad de energía necesaria para completamente entender las verdaderas aplicaciones de las acciones que tratan de realizar – presión, equilibrio, palanca, velocidad, etc. No debería entonces sorprender de que su comprensión de las Fuentes originales sea defectuosa. La clave para entender esto es simplemente esgrimir con apropiada intención marcial. Esto no es un secreto. Es algo que aparece en los conceptos de la literatura original. Estudiantes dedicados serán capaces de auto instruirse y entrenarse para aprender como ejecutar acciones en forma correcta, con tan sólo usar unos pocos claves elementos que encierran el arte.
En el estudio de las artes marciales europeas históricas, es importante poner la materia en su contexto apropiado para entender que es lo que nuestros hacían, y no modificarlo para hacerlo más agradable al paladar y temperamentos modernos.
El argumento de que no es necesario practicar intensa o atléticamente un arte de combate suena como una forma de decir: “Yo también soy hábil. Yo también se hacer cosas, aún cuando no me esfuerzo tanto como otros. ¡Yo también contribuyo y por eso soy tan bueno como el resto!” Seamos honestos… ¿No es acaso esto lo que motiva el tipo de argumentación que estamos discutiendo? No creo que nadie pueda negar los elementos humanos de la envidia y el resentimiento, muchas veces involucrados en la revivificación de este arte. He llegado a creer que lo que interpretamos de la literatura fuente puede ser afectado por factores subjetivos: nuestros motivos, objetivos, nuestra condición y condicionamiento físico y aún nuestro temperamento. Así, aquellos que confiadamente investigan y desarrollan este arte de una forma “dura”, sin lugar a sorpresas, se ganan el desprecio de algunos de aquellos que lo hacen de una forma más “blanda”.
La afirmación de que el estudio de la esgrima histórica es realmente suposición y conjetura porque nunca la aplicaremos “en serio” es, en mi opinión, un argumento que de por sí echa a tierra cualquier intento legítimo de reconstruir e interpretar artes de combate extintas, como formas de autodefensa históricamente viables. Nuestra herencia merece más y mejor que esto.
Como se ha dicho, la acción no actúa por sí misma y reconstruir sistemas basados en acciones requiere de acciones, no de la imitación de la acción. El análisis interpretativo de destrezas de combate históricas nace del hecho de que la aplicación marcial es un talento – una destreza adquirida. Como tales, las destrezas físicas se mantienen por años de práctica sostenida por un intenso interés. Así como las destrezas de la esgrima descansan en (y requieren de) unos prerrequisitos físicos mínimos, entonces cualquier interpretación creíble, ni siquiera hablemos de aplicación, no puede siquiera comenzar sin una comprensión de la mecánica corporal inherente al combate personal con armas.
Aunque es posible decir que la las artes marciales europeas históricas pueden ser estudiadas por su valor como métodos de autodefensa, por significancía histórica y cultural o por desarrollo personal, es justo decir que la mayoría de la gente lo hace por la simple diversión que el arte ofrece. Razonablemente, mientras más seriamente se persigue la dimensión física de la materia, más seria será la comprensión de esta. De otra forma no sería posible entender completamente como estas destrezas y técnicas fueron utilizadas históricamente en tiempos de conflictos violentos.
Un esgrimista aprende las acciones básicas del combate ejercitando en movimientos repetitivos, en rutinas de a parejas de ataque y contraataque. Pero la habilidad en el arte no se adquiere por sólo hacer ejercicios y rutinas. El peleador más efectivo y mejor preparado será aquel cuya práctica refleje mejor la energía y tiempo de l combate real. Así estos practicantes también lograrán un mayor entendimiento del arte... y este es el quid del asunto.
Consideremos por un momento… ¿Quien va a estar mejor equipado para entender la verdadera naturaleza de de estas violentas artes de combate históricas? ¿Será el más atlético que enfoca esto como una fiera destreza física, que requiere de de esfuerzo proporcional? ¿O el recreacionista inquisitivo que lo disfruta como una divertida entretención?
Con frecuencia, veo a mis estudiantes o algún respetado colega, realizar todo tipo de ataques y contraataques sacados de las fuentes históricas, con violencia y velocidad. Por mis años de experiencia de sparring y pruebas de corte con espadas reales, no tengo duda de que sus técnicas serían letales en un combate real. Estudiantes novatos que observan este tipo de ejercicios con armas de entrenamiento no lo ven como un estándar inalcanzable, si no como un ejemplo positivo de algo convincente que vale la pena desear y trabajar en pos. Cuando mis colegas y estudiantes me han dicho como me ven realizar movimientos de fuerza considerable en forma totalmente segura (Movimientos que no han sido duplicados por otros), no creo que se deba a un talento innato mío propio, pero debido a la manera en la cual he tratado de practicar y enseñar este arte.
Es probable que constantemente remendemos nuestra comprensión, nuestro entendimiento, nuestras interpretaciones y refinemos nuestras técnicas mientras continuamente mejoramos nuestras habilidades y conocimiento. Pero no deberíamos dudar del proceso por el cual aprendemos, o el método por el cual estudiamos, si es que intentamos seguir y emular a los combatientes históricos que originaron y refinaron estas enseñanzas. Los suyos no fueron trabajos teóricos si no guías prácticas de efectividad probada.
La consideración central y final es que no podemos ignorar lo marcial en “artes marciales”, ni tampoco ciencia en “la noble ciencia de la defensa”. Allí yace nuestra percepción del umbral para la práctica marcial.