La Epopeya del Cartón.
Publicado: 20 Abr 2006 05:23
Esta narración ha sido extraída desde la realidad misma.
Aunque tiene alguna relación con política, no pretende adentrarse en ésta materia, sino más bien pretende mostrar al hombre común, enfrentado en sus visicitudes diarias en un combate subliminal, aquella lucha en la cual el hombre no se enfrenta propiamente al hombre mismo, sino que lucha contra las ideas que cercenan su capacidad de pensar y de actuar en libertad.
El objeto de esta narración también pretende mostrar ciertos aspectos de la irracionalidad con la que suele conducirse la civilidad y la necesidad de que sean escuchados aquellos de quienes se supone una preparación menor, y que por esto no tienen las armas que se requiere para entregar su versión de los problemas que los afectan, y que por tanto se ven sometidos a la opinión de los "expertos del area social", y a la evaluación que se tenga de "proyectos experimentales", en cuanto a las desiciones que deben tomar las autoridades.
Marzo 2004
"Durante el reciente verano en la inefable ciudad de Viña del
Mar, a los circunspectos cerebros encargados del bien común (municipio), se les ha ocurrido la brillante idea de poner horarios a los caballeros del cartón (recolectores), quienes las ofician en la Avenida Valparaíso, este horario dice que deben iniciar sus andanzas por Castilla (recolección) desde la 21 horas hasta las 24 horas, de lunes a domingo, para lo cual fueron instalados letreros que indican tal disposición, junto con las intrucciones pertinentes a carabineros y a los inspectores municipales, para que hagan valer el imperio de la ley, a todos los súbditos de la ciudad, de modo que si alguno faltare a esta regla, se vea con un funcionario, que libreta en mano lo cite al tribunal por "reberdía".
Frente a tal escenario los caballeros del cartón no dijeron como dice Condorito ¡exijo una explicación!, tampoco pidieron consejo a Don Chuma, ni se fueron a cahuinear con huevo duro, tampoco se les ocurrió llorar en los brazos de Yayita, ni tampoco hicieron¡Plop!; Sino más bien miraronse unos a otros, los calcinados rostros, con un enorme signo de interrogación, acto inequívoco de que practican la duda cartesiana.
Echando mano entonces al método científico, elaboraron la siguiente hipótesis:
"Si nadie sacara el cartón de los contenedores, la mañana de un día
cualquiera , a las dos de la tarde los parroquianos de este
villorrio, llamado Calle Valparaíso, tendrían que depositar sus
bolsas de basura a un costado de dichos contenedores , dado el
enorme volumen que se produce de este material, en esta comercial
arteria. La basura quedaría, lógicamente a disposición de los canes,
con las consecuencias imaginables y, a vista de transeúntes y
turistas. Luego a las 21 horas entraríamos todos nosotros al mismo
tiempo, y en absoluto tropel, a hacer en tres horas lo que nos
cuesta nueve, en medio de un fenomenal desparramo de basuras varias
y gran número de perros que lucharían contra nosotros, luego
entregaríamos el cartón románticamente a la madrugada (nadie
mantiene bodegas a esas horas)y finalmente llegando a nuestra casa,
Dulcinea (La Bruja), nos daría la mejor barraca (Apaleo sin tregua) y
no por llegar tarde y sin plata, sino y con toda razón por huevones
Como los caballeros del cartón no estaban para nada dispuestos a contrastar esta hipótesis con la realidad, por lo dura y amenazante que se les presentaba, alzaronse en sus briosos rocinantes (triciclos) y gritaron a viva voz ésta mítica arenga:
¡Avanti, avanti caballeros
la batalla es desigual
máis el honoris de los cartonieris
se encuentra amenazatti
avanti, avanti caballieris
es nostra la victoria!
Y hanse lanzado todos al ataque de cuanta nave sea contenedora del preciado material, mientras las fuerzas del imperio edilicio, intentaban infructuosamente mantener el orden, atrincherándose en disposiciones sin ningún sustento legal y menos democrático.
Frente a la confusión de las fuerzas del orden y la inspección municipal, las huestes del cartón han derribado en medio de la calle, ante el jolgorio, la algarabía y el regocijo de
comerciantes, turistas y transeúntes, la estatua erigida al desatino y al autoritarismo, restaurando para el pueblo de la calle, la racionalidad y el orden social, tan tristemente amenazado por quienes deben considerarlo en sus decisiones.
Nadie fue arrestado, nadie fue herido, nadie murió, nadie pagó multa, no hubo disparos...
¡Combate subliminal perfecto!
He querido conservar el texto tal cual fué escrito por respeto a su autor, si no entendéis algunas cosas, solo tenéis que preguntar.
Lo que espero es que me contéis ¿qué hace un policía cuando los mandatos no se atienen a la carta fundamental, es decir no son constitucionales?
Sé que es un tema delicado y que en muchos países sucede, en mayor o menor grado, sobre todo con las personas pobres o bién con minorías, pero intentemos ser constructivos y sinceros.
Paul
Aunque tiene alguna relación con política, no pretende adentrarse en ésta materia, sino más bien pretende mostrar al hombre común, enfrentado en sus visicitudes diarias en un combate subliminal, aquella lucha en la cual el hombre no se enfrenta propiamente al hombre mismo, sino que lucha contra las ideas que cercenan su capacidad de pensar y de actuar en libertad.
El objeto de esta narración también pretende mostrar ciertos aspectos de la irracionalidad con la que suele conducirse la civilidad y la necesidad de que sean escuchados aquellos de quienes se supone una preparación menor, y que por esto no tienen las armas que se requiere para entregar su versión de los problemas que los afectan, y que por tanto se ven sometidos a la opinión de los "expertos del area social", y a la evaluación que se tenga de "proyectos experimentales", en cuanto a las desiciones que deben tomar las autoridades.
Marzo 2004
"Durante el reciente verano en la inefable ciudad de Viña del
Mar, a los circunspectos cerebros encargados del bien común (municipio), se les ha ocurrido la brillante idea de poner horarios a los caballeros del cartón (recolectores), quienes las ofician en la Avenida Valparaíso, este horario dice que deben iniciar sus andanzas por Castilla (recolección) desde la 21 horas hasta las 24 horas, de lunes a domingo, para lo cual fueron instalados letreros que indican tal disposición, junto con las intrucciones pertinentes a carabineros y a los inspectores municipales, para que hagan valer el imperio de la ley, a todos los súbditos de la ciudad, de modo que si alguno faltare a esta regla, se vea con un funcionario, que libreta en mano lo cite al tribunal por "reberdía".
Frente a tal escenario los caballeros del cartón no dijeron como dice Condorito ¡exijo una explicación!, tampoco pidieron consejo a Don Chuma, ni se fueron a cahuinear con huevo duro, tampoco se les ocurrió llorar en los brazos de Yayita, ni tampoco hicieron¡Plop!; Sino más bien miraronse unos a otros, los calcinados rostros, con un enorme signo de interrogación, acto inequívoco de que practican la duda cartesiana.
Echando mano entonces al método científico, elaboraron la siguiente hipótesis:
"Si nadie sacara el cartón de los contenedores, la mañana de un día
cualquiera , a las dos de la tarde los parroquianos de este
villorrio, llamado Calle Valparaíso, tendrían que depositar sus
bolsas de basura a un costado de dichos contenedores , dado el
enorme volumen que se produce de este material, en esta comercial
arteria. La basura quedaría, lógicamente a disposición de los canes,
con las consecuencias imaginables y, a vista de transeúntes y
turistas. Luego a las 21 horas entraríamos todos nosotros al mismo
tiempo, y en absoluto tropel, a hacer en tres horas lo que nos
cuesta nueve, en medio de un fenomenal desparramo de basuras varias
y gran número de perros que lucharían contra nosotros, luego
entregaríamos el cartón románticamente a la madrugada (nadie
mantiene bodegas a esas horas)y finalmente llegando a nuestra casa,
Dulcinea (La Bruja), nos daría la mejor barraca (Apaleo sin tregua) y
no por llegar tarde y sin plata, sino y con toda razón por huevones
Como los caballeros del cartón no estaban para nada dispuestos a contrastar esta hipótesis con la realidad, por lo dura y amenazante que se les presentaba, alzaronse en sus briosos rocinantes (triciclos) y gritaron a viva voz ésta mítica arenga:
¡Avanti, avanti caballeros
la batalla es desigual
máis el honoris de los cartonieris
se encuentra amenazatti
avanti, avanti caballieris
es nostra la victoria!
Y hanse lanzado todos al ataque de cuanta nave sea contenedora del preciado material, mientras las fuerzas del imperio edilicio, intentaban infructuosamente mantener el orden, atrincherándose en disposiciones sin ningún sustento legal y menos democrático.
Frente a la confusión de las fuerzas del orden y la inspección municipal, las huestes del cartón han derribado en medio de la calle, ante el jolgorio, la algarabía y el regocijo de
comerciantes, turistas y transeúntes, la estatua erigida al desatino y al autoritarismo, restaurando para el pueblo de la calle, la racionalidad y el orden social, tan tristemente amenazado por quienes deben considerarlo en sus decisiones.
Nadie fue arrestado, nadie fue herido, nadie murió, nadie pagó multa, no hubo disparos...
¡Combate subliminal perfecto!
He querido conservar el texto tal cual fué escrito por respeto a su autor, si no entendéis algunas cosas, solo tenéis que preguntar.
Lo que espero es que me contéis ¿qué hace un policía cuando los mandatos no se atienen a la carta fundamental, es decir no son constitucionales?
Sé que es un tema delicado y que en muchos países sucede, en mayor o menor grado, sobre todo con las personas pobres o bién con minorías, pero intentemos ser constructivos y sinceros.
Paul