pensar como delicuente para defenderse?
Publicado: 25 Ene 2006 16:41
Aunque hay hilos abiertos que tratan el tema de pasada, dado los recientes acontecimientos, y en especial el acaecido en mi ciudad, Sevilla, donde una persona con la que nos podemos identificar la mayoría ha sido salvajemente asesinada, no pudedo más que consultar en el foro una serie de conclusiones a las que he llegado tras la observación de la realidad que me rodea.
1.La ley protege antes y más los derechos del delicuente que de la víctima, y considera ilegítima la reclamación de una satisfacción por parte de ésta al considerarla contraria a la "reinserción" del reo/acusado.
2.Cuando no hay solución penal porque el delucuente es inimputable, ya sea por circunstacias de edad, facultades mentales u otra variable (que no recuerdo), las posibilidades que se ofrecen son insatisfactorias si es que existen.
3.La aplicación de las penas tienen tantos resquicios para ser burlados que en la mayoría de los casos su cumplimiento se reduce a breves estancias en prisión para pasar a largas semilibertades o libertades "vigiladas".
Es posible que tengamos la ley que nos merecemos en cuanto a que nuestra sociedad es más bien pacífica y que el endurecimiento de la ley penal no solucione nada, para llegar a esas conclusiones habrá personas más capacitadas que yo, y otros foros más apropiados.
Mi consulta va en relación a cómo y en qué conceptos se entrega el asesino de Sevilla: se entrega "voluntariamente" y pactando las condiciones, se "arrepiente" públicamente (y espontáneamente), alega que estaba borracho, y por último alega algo así como defensa putativa por "confundirse" y creer que repelía una agresión de una familia gitana rival.
Un rosario de eximentes de libro, que busca a todas luces beneficiarse a la hora de pena.
Los cuerpos de seguridad del estado tienen que sentarse casi tantas veces delante del juez en calidad de imputados, como de denunciantes o testigos de delitos, ya que mediante autolesiones y mentiras son continuas las denuncias de los detenidos.
Nosotros, artistas marciales, cuando no miembros de cuerpos de seguridad estatal o privada, tenemos que gestionar aún en contra de nuestra voluntad, situaciones de agresividad y finalmente violencia, que pueden desembocar en lesiones. ¿Debemos usar las mismas armas que los delicuentes?
Interpretar la realidad (el ojo golpea al puño), autolesionarse, agregar borrachera, escapar con las pruebas u ocultarlas, no tener titularidad de ninguna propiedad y declararse insolventes, es decir, convertirse en uno de ellos para disfrutar sus ventajas...
No sé si me he explicado bien, quizá algún comentario pueda desarrollarlo mejor.
Gracias
1.La ley protege antes y más los derechos del delicuente que de la víctima, y considera ilegítima la reclamación de una satisfacción por parte de ésta al considerarla contraria a la "reinserción" del reo/acusado.
2.Cuando no hay solución penal porque el delucuente es inimputable, ya sea por circunstacias de edad, facultades mentales u otra variable (que no recuerdo), las posibilidades que se ofrecen son insatisfactorias si es que existen.
3.La aplicación de las penas tienen tantos resquicios para ser burlados que en la mayoría de los casos su cumplimiento se reduce a breves estancias en prisión para pasar a largas semilibertades o libertades "vigiladas".
Es posible que tengamos la ley que nos merecemos en cuanto a que nuestra sociedad es más bien pacífica y que el endurecimiento de la ley penal no solucione nada, para llegar a esas conclusiones habrá personas más capacitadas que yo, y otros foros más apropiados.
Mi consulta va en relación a cómo y en qué conceptos se entrega el asesino de Sevilla: se entrega "voluntariamente" y pactando las condiciones, se "arrepiente" públicamente (y espontáneamente), alega que estaba borracho, y por último alega algo así como defensa putativa por "confundirse" y creer que repelía una agresión de una familia gitana rival.
Un rosario de eximentes de libro, que busca a todas luces beneficiarse a la hora de pena.
Los cuerpos de seguridad del estado tienen que sentarse casi tantas veces delante del juez en calidad de imputados, como de denunciantes o testigos de delitos, ya que mediante autolesiones y mentiras son continuas las denuncias de los detenidos.
Nosotros, artistas marciales, cuando no miembros de cuerpos de seguridad estatal o privada, tenemos que gestionar aún en contra de nuestra voluntad, situaciones de agresividad y finalmente violencia, que pueden desembocar en lesiones. ¿Debemos usar las mismas armas que los delicuentes?
Interpretar la realidad (el ojo golpea al puño), autolesionarse, agregar borrachera, escapar con las pruebas u ocultarlas, no tener titularidad de ninguna propiedad y declararse insolventes, es decir, convertirse en uno de ellos para disfrutar sus ventajas...
No sé si me he explicado bien, quizá algún comentario pueda desarrollarlo mejor.
Gracias