Desde luego, leyéndoos no cabe la menor duda de que el chino es un idioma muy sutil y complejo. Espero no meter nunca la pata... y por cierto, en aras precisamente de no hacerlo, estoy viendo que escribís "fajin" en lugar de "fah-jing", que es como lo había visto yo escrito hasta la fecha. ¿Son lo mismo... o estaría diciendo una burrada muy gorda si empleo uno por el otro?

Lo siento, Antonio, ya sé que es otra pregunta más; me cuesta un horror quedarme con dudas. Defectos de carácter, qué le vamos a hacer.
A propósito, soy consciente del off-topic que generaría mi comentario sobre el método científico, y créeme que nunca fue mi intención hacer que el tema derivase por esos derroteros.

Fue meramente eso, una idea que se me vino a la mente al constatar la similitud de los métodos que tanto tú como Týr habíais empleado en determinados casos para refrendar vuestras conclusiones. Nada más. Como él dice, "smart minds think alike"... lo que me parece de lo más positivo e inspirador.

De ahí que me dejase llevar un poco al exponerlo. Lo siento muchísimo si di la impresión de querer llevar por ahí la conversación, no fue ni remotamente lo que tenía en la cabeza.

De todos modos, y ya que estamos, quiero dejar constancia de que soy de la misma opinión que tú en lo referente a que ampararse en un "la ciencia no lo admite" para negar algo, es propio de inteligencias minifundistas y mentalidades obtusas hasta la contumacia.

Muy buena observación, sí señor.
Como de costumbre, muchas gracias por tu explicación sobre los matices que podemos experimentar tras acabar una sesión de QiGong. Interesante y revelador.

Contestando a tus preguntas... pues hombre, no me considero un atleta de talla olímpica, pero tampoco creo estar en muy mala forma. Digamos que decentito.

Eso sí, lo de levantarse de la cama me ha costado siempre un horror, independientemente de que hiciese o no ejercicio. Me viene desde crío, soy de esas personas que tiene alma de marmota y goza de lo lindo del colchón.

Más vale no cruzarse en mi camino por lo menos hasta media hora después de haber amanecido, porque me limito a gruñir... ¡e incluso a morder si se me importuna mucho!

Un desastre, vaya. Eso sí, en general no me levanto "por las mañanas" más que en vacaciones. Es que trabajo de noche, y claro, me toca dormir de día.

De ahí que, respondiendo a otro de tus interrogantes, en mi caso no es que no trabaje, no: es que suelo escribir desde el trabajo, y no veas la de tiempo que me ahorro.

Volviendo al asunto que nos ocupa, ya me han dicho que tan intempestivos horarios trastocan de forma brutal los biorritmos, y es harto probable que sean la causa de muchas de mis peculiaridades metabólicas.

Aunque, en los tiempos que corren, mejor eso que engrosar las filas del paro, ¿no?
En otro orden de cosas, Sajite, a mí no se me antojan tan extrañas las reflexiones de Wang sobre lo estático y lo dinámico. No sé, quizá sea otro efecto secundario de mis vampíricos horarios.

De paso, aprovecho para contarte que el otro día comencé a ensayar el ejercicio que me dijiste del aro... y de momento el resultado fue, cuando menos, curioso: al principio, mi compañero acertó todas las "roturas de aro" que yo fui haciendo mentalmente; sin embargo, conforme seguíamos con el trabajo, los fallos se iban haciendo más frecuentes... hasta que acabó no dando prácticamente una.

No sé si los aciertos iniciales fueron casuales o si es que, con el transcurrir del ejercicio, se produce un cierto "cansancio" que embota progresivamente la sensibilidad... En fin, seguiré con ello a ver si voy consiguiendo prolongar durante más tiempo los aciertos, lo que imagino sería un indicio muy positivo de que voy por buen camino.
