Siempre que nos exponemos a situaciones extremas, de vida o muerte, o de muy alto estress, debemos tener claro que el panico nos puede dominar, sobre todo si tenemos poca experiencia.
Totalmente de acuerdo. Entrenar para ser capaz de responder como se debe en un caso extremo es una ayuda, pero nunca será una certeza hasta que llegue cada caso. Uno por uno.
He visto gente muy preparada, y con mucha motivación, desplomarse totalmente en situaciones chungas. Llegar incluso a llorar. Sanitarios experimentados desplomados en sollozos cuando se les ha llamado para atender a alguien que estaba siendo aplastado por un BMR.
Y otros, en teoría más débiles, reaccionar con una decisión encomiable ante situaciones duras e inesperadas.
Creo que Guzspartan te entendió como que hay que rendirse moralmente porque cuando llegue el momento nos quedaremos helados.
Mucho "pecho lata" a la hora de la verdad son unas auténticas nenazas (con respeto a las chicas, es sólo una expresión). Muchos "blandos" incluso muchas "nenas", tienen luego más huevos que los que iban de Rambos.
Personalmente, ver heridas graves no me gusta para nada. No me expanta la sangre, pero una herida me resulta muy desagradable. Una de las primeras experiencias un poco fuerte que tuve fue la explosión a unos 75 metros, que mató y destrozó a cuatro compañeros. Otro compañero y yo salimos corriendo a por una camilla para echar una mano, como reacción natural, no meditada en absoluto. No había nada que hacer, por desgracia. La mayor parte de la gente cercana se quedó helada. quizás otra vez me quede yo helado.
Entrenar las situaciones más parecidas a la realidad es fundamental. si llega la situación real será menos extraña y podremos actuar mejor. Mucho se ha hablado aquí del entrenamiento con cuchillo. Mejor que entrenar con cuchillos reales es entrenar con simulaciones de sangre, y ver qué pasa.
Cuando el ejército inglés da un curso de EID, artefactos explosivos improvisados, no solo enseñan a identificarlos, señalarlos, evitarlos, desactivarlos etc. También hacen simulaciones en las que además de una explosión real que los alumnos no esperan, hay un herido, que cuando te acercas a ayudarlo te recibe con un chorro de sangre desde su pierna a la cara del alumno. Se simula la herida producida en la pierna y el alumno siente que es algo que está pasando y le afecta directamente a él, o al alumno/a de al lado. La explosión, los gritos de dolor, el chorro de sangre....todo forma parte de la realidad de un EID. No todos los alumnos saben reaccionar a la simulación. Quien peor reacciona es el alumno que recibe el chorro. Te imaginas ese chorro en la realidad? afectará mucho más no?
Perdón por el ladrillo (otro más, lo siento).
Un saludo.
PD: Cyberclon, si me pasa a mí lo que has contado del atropello tendría la imagen en la retina durante mucho tiempo. Vaya palo.