Estoy de acuerdo en que no todo es castigo físico... claro que no. Es simplemente, lo que ya sabeis... DISCIPLINA. Que parece que le da miedo a la gente. Por supuesto, si enseñas unas normas básicas a tu hijo de respeto hacia el mismo y hacia los demás, y le añades una dosis de disciplina, es dificil que tengas que levantarle la mano.
Yo, en lineas generales, siempre fui una niña bastante buena. Pero si alguna vez me desvié del buen camino, ahí estuvieron mis padres, para recordarme, que la línea trazada apuntaba por otro lado... bien mediante un castigo, bien mediante la palabra. Pero eso si, como dice mi padre, yo te he pegado muy poco (tan poco, que apenas lo recuerdo dándome un azote), pero si te ha hecho falta, tampoco me ha importado. Un par de azotes, no hacen daño a nadie.
Cuando le hablas a los super-papis de hoy de dar un azote, parece que les estuvieras diciendo que masacraran a sus hijos. Todos sabemos donde está el límite.
La disciplina puede aplicarse de muchos modos. No solo con violencia física. Por ejemplo... el pastizal que manejan los niños de hoy en dia. ¿Alguien me explica porqué un chaval de 14 años lleva unas deportivas de 300€, el resto de la ropa, mas o menos igual, y sale con 60€ en el bolsillo los findes? Y lo mejor de todo, es que no ha tenido que hacer nada para ganarse todo eso. No ha aprobado ni una asignatura (le catearon hasta el bocata de chorizo), no ayuda en casa ni de coña, contesta mal a su madre, se cachondea de su padre... etc, etc. Y luego papi y mami, como el niño es tan bueno... toma hijo, 60€. Quizá si enseñaramos a nuestros hijos el valor de las cosas...
Tampoco estaría mal enseñarles lo dura que puede ser la vida... que según sonríes te rompe los dientes. Enseñarles que la gente se muere de hambre y de miseria, y no hablo de África, sino de la puerta misma de su casa. Enseñarles lo duro que puede llegar a ser convertirse en alguien "distinto", ya sea por una idea, por una deficiencia, por una peculiaridad...
No sé como se enseña eso... yo solo sé que lo aprendí, y debió ser muy pequeña, porque jamás me he reido de los defectos físicos de una persona, ni de su merma de capacidades... también he sido muy consciente de que seguramente a mi madre no le hacia ilusión volver del curro y tener que poner la mesa y la comida. Entendí muy pronto, que si en una casa, todos los miembros comen, todos los miembros colaboran.
Ahora que lo pienso, y aunque nunca vayais a leerlo... GRACIAS PAPÁ Y MAMÁ. No sé como lo hicisteis, pero creo que no se os ha dado mal.
