En primer lugar, decir que me ha gustado tanto el planteamiento del tema como las respuestas que al mismo se están dando. Me gustaría aportar mi punto de vista al tema , que en parte será repetir cosas ya expuestas por otros y en parte serán cosas nuevas.
EstimadA Kaoru:
La pregunta que planteas tiene dentro, desde mi punto de vista, no una única cuestión, sino varias, así que voy a ir planteando las preguntas que se desprenden de la inicial y a ir dando mi opinión sobre las mismas.
1.- ¿es es ser humano violento por naturaleza?
Hace tiempo, cuando mi único conocimiento de este tema provenía de lo que había leido me gustaba pensar que "homo homini res sacra"

(el hombre es una cosa sagrada para el hombre), que el hombre era bueno por naturaleza, y que, por tanto, tendería de forma natural a las buenas acciones y al correcto trato con sus semejantes.
Por suerte o por desgracia, con el tiempo tuve sobradas ocasiones de poner esa filosofía a prueba en el "mundo real", donde me dí cuenta que ese principio hacía aguas por todos los costados, lo que me llevó al punto de pensar que el "homo homini lupus"

(el hombre es un lobo para el hombre) era una frase que se ajustaba mejor a nuestras naturalezas depredadoras.
Para ser justos con nuestra especie también debo decir que existen notables y abundantes casos en nuestro entorno de acciones generosas y desinteresadas que suavizan la frase anterior, y mi visión actual es que, si bien el hombre no es bueno por naturaleza, tampoco se puede decir ques sea unicamente malo en su esencia, más bien, en nuestro interior se hallan las potencias tanto de una actuación correcta como de dejarnos llevar por instintos violentos

, y depende de cada cual el tomar un modo de actuación u otro.
El ser humano no es pues violento por naturaleza.
2.- ¿es nuestro entorno violento?
Aquí creo que no hay duda posible. La violencia está impresa indeleblemente en nuestra existencia. El mundo es un lugar violento, y quien niegue ese axioma sólo tiene que ver un telediario para darse cuenta.
3.- ¿qué relación hay entre las dos primeras respuestas?
Que, si bien nosotros NO SOMOS VIOLENTOS por naturaleza

, nuestro entorno SÍ LO ES

. Y el hombre no es sólo él mismo, cada cual (como diría el filósofo) es él y sus circunstancias. Si nuestro entorno es violento de nada nos sirve actuar como si no lo fuese, debemos asumir esa realidad y estar dispuestos a actuar teniendo en cuenta esa realidad.
Creo que la frase que he leido que mejor explica esto es de Sun Tsu en el primer párrafo del primer capítulo de El Arte de la Guerra:
"Sun Tzu dice: la guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien. No reflexionar seriamente sobre todo lo que le concierne es dar prueba de una culpable indiferencia en lo que respecta a la conservación o pérdida de lo que nos es mas querido; y ello no debe ocurrir entre nosotros. "
Ahora cambiemos las palabras "estado" e "imperio" por "nosotros mismos" y "nuestra vida". Si negamos simplemente nuestro entorno violento, cuando éste nos alcance no estaremos preparados y seremos destruidos. No creo que tenga que decir que, al menos en mi caso, seguir vivo es algo que me importa bastante.
4.-¿somos los que practicamos las AAMM más violentos que el resto de nuestra sociedad?
Aquí llamo a cada cual a que contemple su propia realidad, sus conocidos practicantes de aamm. Yo, sobre la base de MI realidad, debo decir que, eliminando las ovejas negras que en todas partes hay

, no sólo no somos de media más violentos, sino mucho menos que la mayoría de los no-artistas marciales.
Tomemos el DRAE y veamos qué se define como violento: "Se dice del genio arrebatado e impetuoso y que se deja llevar fácilmente de la ira." La mayoría de artistas marciales que conozco han conseguido llegar agrados de autocontrol sin parangón en gente lego en las mismas. No por tener la capacidad de hacer más daño se va a recurrir a dicha capacidad. Al contrario, un artista marcial sabe lo que ocurre en una pelea, sabe las consecuencias de la misma de primera mano, y en general es capaz de evitar dejarse llevar por la ira, entre otras cosas porque, si al final se entabla combate, es más conveniente tener la cabeza fría para actuar correctamente.
En el plano no mental, sino físico, el practicante de aamm sabe las consecuencias de una pelea, y sabe también que puede salir mal parado (aunque tenga menos posbilidades de ello que alguien que no sabe pelear) de la misma, por lo que no se muestra tan propenso a iniciar las hostilidades.
Las aamm no son sólo un aprendizaje de técnicas y de formas de dañar a un oponente, son, además, un camino vivo de autoconocimiento, en que que vamos tomando conciencia de nuestro propio cuerpo y de la realidad que lo envuelve. Aprendemos si somos capaces de parar un puñetazo, y, aunque parezca una tontería, aprendemos también que ese puñetazo duele si nos da. Un combate entre dos artistas marciales no es un loco intercambio de golpes al buen tuntún, sino que es similar a una partida de ajedrez, constantemente pendientes de la guardia del otro, esperando el momento oportuno para lanzar nuestro ataque, y aprendemos así a no lanzarnos de cabeza al combate sin pensar.
Si juegas al ajedrez sin pensar te darán mate en pocas jugasdas, si te lanzas a combatir controlado por la ira posiblemente durarás poco frente a un adversario que mantenga la cabeza fría.
En las artes marciales se aprende por tanto a controlar nuestras emociones y a no ser presa fácil de las mismas, con lo que, ante una misma provocación, actuaremos con menos "violencia" y más "cabeza" que los no habituados a las situaciones de agresividad.
5.- Una vez iniciadas las hostilidades ¿es mejor la respuesta del cura o la del monje Zen?
Veamos, supongamos que empieza una pelea y nos vemos abocados a participar en la misma. La respuesta "pacifista" de tu amigo sería algo así como "no me defendería, pues eso es una acción violenta y por tanto mala, así que permanecería impasible mientras el otro me golpea".
Dejando de lado que no me parace lógico despreciar de esa manera el regalo de la vida hasta el punto de estar dispuesto a regalársela al primero que la quiera tomar, se me ocurren otras formas de contrarrestar esa línea de pensamiento.
Veamos, acepto la teoría de poner la otra mejilla siempre que sepamos que con esa 2ª bofetada se acaba todo. Pongo un ejemplo, estoy discutiendo con un buen amigo que, en un momento determinado, me empuja/golpea/abofetea llevado por el "calor del momento" y porque se ha dejado llevar por su ira. Bien, en ese momento me corresponde poner en práctica lo que antes dije sobre mantener la cabeza fría y no pasar yo a mayores, sencillamente se aguanta lo mejor que se pueda y listo, a fin de cuentas, es tu amigo y no es de esperar que siga golpeándote indefinidamente, es decir, ha tenido un calentón y te ha golpeado una vez, quizás dos, pero ahí acabará todo. Otro ejemplo (este es ficticio aclaro) le pones los curnos a tu novia y ésta, al enterarse, y con cierto grado de razón, te da una bofetada; chavalote, a aguantarse tocan, que a fin de cuentas tú te lo has buscado. Un tercer ejemplo, tu hermano pequeño se enfada contigo porque le has pisado su juguete favorito y te pega un puñetazo ¿qué vas a hacer tú? ¿pegarle una paliza a tu hermano pequeño? no, así que aguantas los golpes y punto.
Estos tres casos son bonitos ejemplos en los que vale la filosofía de poner la otra mejilla, porque en ellos sabemos que las cosas no acaban mal, o al menos no demasiado mal. Los efectos de la 2ª bofetada son asumibles y por ello vale la pena recibirla.
Ahora van unos ejemplos de cuando la teoría de la 2ª bofetada pierde para mi su sentido y prefiero evitar la primera.
a) tu hermano/a pequeño está siendo atacado por unos cuantos tipos mayores que le estén pegando una paliza ¿te quedarías de brazos cruzados viéndolo? (donde está tu hermano pon cualquier persona más débil que tú)
b) un tipo con pintas de loco te ataca sin provocación previa gritando que va a matarte ¿esperarías a ver si se conforma con darte un par de golpes o si de veras va a cumplir su amenaza?
c) Van a violarte, ¿te resignas sin más?
En estos otros 3 casos no tenemos ni idea de cómo van a acabar, al contrario que en los primeros, no sabemos si detrás de la 2ª no va a venir una tercera y luego una cuarta. Por ello es mejor no arriesgarse y darle a problema un final rápido. Aquí no se trata de escoger lo que está bien o mal, sino el menor de dos males. y, ¿qué es mejor , que uno de los dos salga muerto o que uno de los dos salga con unas cuantas magulladuras? para mí la respuesta cae por su propio peso.
Tu amigo "pacifista" te dirá que el prefiere que sea el otro el que haga una acción mala (matarle a él) antes de ser él quien haga una acción mala (golpear a su agresor), pero se equivoca en un punto importante.
La no-acción es de hecho una forma de acción. Él está eligiendo unq forma de actuar, el recibir completamente el ataque, a esa forma de actuación él la llama no-acción, pero se olvida de que hasta Gandhi afirmaba que la no violencia es una forma de acción, concretamente la más irresistible de las acciones según Gandhi. SU NO-ACCIÓN ES EN REALIDAD UNA FORMA DE ACCIÓN. Él ha elegiodo pues una forma de actuar, con lo que falta por ver que conclusiones se desprenden de su forma de actuar. La conclusuión es su propia muerte a manos del otro, con lo que SU NO-ACCIÓN ES RESPONSABLE DE UNA MUERTE, la suya propia.
Ahora comprobemos que tomamos la opcción de la acción en lugar de ACTUAR mediante la no-acción, y veamos las posibles consecuencias de esta línea de acción.
* Suponiendo que no sepamos defendernos, empezaremos una serie de golpes sin orden ni concierto que harán el resultado del combate impredecible, en el peor de los casos similar al anterior, una muerte (la nuestra o la de nuestro antagonista, pero una muerte a fin de cuentas, con lo que no hemos avanzado mucho respecto del planteamiento anterior). En el mejor de los casos el resultado será que ninguno morirá, pero aun así, posiblemente ambos saldrán muy magullados (ya hemos avanzado algo, pero no mucho).
* Ahora supongamos que nos enfrentamos a él con un gran conocimiento de aamm en nuestras espaldas. Evidentemente siguen pudiendo darse las opciones del caso anterior, pero, si tenemos una gran experiencia marcial y una visión del combate realista, y nuestro oponente no, supongo que todos estaremos de acuerdo en que las posibilidades de esos dos resultados, aun sin poder nunca ser del todo eliminados, disminuyen exponencialmente en favor de una rápida resolución del combate a nuestro favor. Cuando se llega a un grado superior en las artes marciales, se supone que somos capaces de controlar a nuestro adversario causándole además el MÍNIMO DAÑO IMPRESCINDIBLE, y, aunque no estemos en ese grado, siempre nos será más fácil poner fin al combate, y garantizar en mayor grado tanto nuestra integridad (en primera instancia) como la de nuestro agresor (en segunda instancia) al que deberíamos ser capaces de reducir sin causarle la muerte y con unos daños mínimos (que muy bien pueden ser una extremidad rota o un K.O. con un mínimo número de golpes y que, posiblemente, no le deje ninguna secuela permanente).
Así pues, MEDIANTE LA ACCIÓN A TRAVÉS DE LAS AAMM LLEGAMOS A FINES MEJORES QUE ÉL A TRAVÉS DE UN "PACIFISMO" MAL ENTENDIDO.
Pacifismo es, de nuevo según el DRAE: "Conjunto de doctrinas encaminadas a mantener la paz entre las naciones." y en esa línea siempre ha primado el precepto de "Vis pacem? para belum (¿quieres la paz?, prepara la guerra, y perdonad por el exceso de latinajos).
Mediante ese concepto de no acción está vendiendo un precioso principio sin mirar que lleva a un desastroso final, del que sólo se puede culpar a su irresponsabilidad.
5.-Por último ¿vale la pena intentar convencerle de su error?
Aquí me uno a lo que otros han dicho ya, Jesucristo dijo "enseñad al que no sabe", pero no dijo nada de enseñar al que no quiere aprender. Si sigue surgiendo el tema, intenta un poco más que vea tu punto de vista, pero, si sigue ignorando tu punto de vista y cerrándose en banda, como poblemente ocurrirá, sencillamente indícale que prefieres no volver a hablar del tema, ya que manteneis posturas diametralmente opuestas

, y sencillamente dedícate a hablar con él de temas en los que no se muestre tan cerrado, y a demostrar mejor con actos, antes que con palabras, que se puede ir una hora al día a partirte la cara en una lona y pasar las 23 restantes viviendo en paz con tu entorno

, ese es el verdadero pacifismo. A fín de cuentas, tú no ganas nada con que él cambie de opinión, y se puede perfectamente mantener la amistad con gente que opine distinto respecto a algunas facetas de la vida ¿no crees?.
Bueno, un saludo a todos y disculpad la longitud del mensaje.
