Didáctica de la esgrima...

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Von Moss
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Didáctica de la esgrima...

Mensaje por Von Moss »

Fuentes: Croiser le fer: violence et culture de l'épée dans la France moderne, Brioist, Drévillon, Serna, Champ-Vallon 2001; Nick Evangelista, The Art and Science of Fencing, Masters Press, fuentes primarias: Dancie, Labat, Liancour, &c.

Puesto que existe, en el foro, un cierto interés por la materia, vamos a tratar muy por encima la didáctica de la esgrima en el contexto de la esgrima de espadín.

Efectivamente, el arte de combate es asimismo un arte pedagógico: el capítulo XXVI del tratado de Labat distingue, así pues, tres niveles de práctica: el “saber” (sçavoir), que se adquiere gracias a “una larga y sabia teoría” (longue et sçavante théorie), el “saber hacer” (sçavoir-faire), que aúna la práctica al saber, y el “saber enseñar” (sçavoir montrer) que añade a las dos aptitudes precedentes, lo que Labat llama “un talento particular”.

En 1686, Liancour, asimismo, dedicó toda una parte de su tratado a un “orden metódico, para aquellos que quieran bien enseñar el ejercicio de las armas; útil para toda la nobleza, y sobretodo para aquellos gentilhombres que sean cadetes del ejército.” Más allá de los principios de la esgrima, según Liancour existe una verdadera “ciencia de los maestros”, que consiste en “saber corregir los defectos de la naturaleza, y poseer el secreto para dar nueva forma a un cuerpo torpe”.

Para François Dancie, en 1623, esta ciencia exige del maestro que sea fisonomista, para “conocer en cada uno que aprenda de él para acomodarse a su naturaleza”. Por una parte la esgrima de los tratados es una esgrima para maestros de armas, cuidadosa de respetar a la ortodoxia.

Escribiendo su tratado, cada maestro se cuida de explicar sus motivaciones intelectuales y profesionales. Así pues, el tratado se presenta, en un primer momento como una crítica más o menos severa de las obras anteriores, consideradas como caducadas; y luego, bajo el aspecto de una metodología considerada como nueva y que el autor desearía que adoptasen sus camaradas.

Por ello, principalmente, antes que de criticar a los buenos maestros, se atacan principalmente a los malos maestros y charlatanes, quienes engañan a miserables, a niños o a extranjeros venidos al reino para ser iniciados en la esgrima francesa. “Timadores, charlatanes...”, éstas malas gentes buscan lucrarse a costas de los crédulos y de los ignorantes. “Les dicen que en su sala primero se tiran asaltos, y que el juego que se enseña es fuerte y efectivo, que es un buen método para la espada, sin reglas ni estocadas refinadas”. La ciencia del maestro es determinante, y la forma misma del tratado es la demostración. Labat lleva a cabo un diálogo de tipo socrático, entre el que sabe y el que pregunta, en el cual el maestro estimula al alumno para que encuentre sus propias respuestas.

Con una filosofía incluso oriental, comparable a la de los maestros japoneses de su época, Labat afirma: “Aunque un maestro, para ser perfecto, deba poder ejecutar y enseñar con igual pericia, se puede ser hábil, incluso cuando la destreza no estuviera en su grado más eminente... Como la piedra de afilar que hace que la navaja corte, aunque ella misma no corta.”

Si eso, más en adelante, añado más cosas.

Un saludo,

VM
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