La escena la cuenta un tal Laporte, cochero en Evreux, en una declaración a la policía, en el año de 1739.
"Se percató de que el señor de Saint-Luc metió la mano a su cuchillo de caza, y luego que el señor de Gravigny puso la mano en la guardia de su espadín, sin que ni uno ni el otro desenvainaran, y dijo el señor de Gravigny al señor de Saint-Luc: "Puesto que no tienes espada, véte a por ella..." El señor de Luc volvió sobre sus pasos con precipitación, cuchillo de caza en mano, acometiendo al señor de Gravigny, quien avanzando hacia él, en un momento se dió la vuelta, y tan sólo tuvo tiempo de desenvainar el espadín para parar la cuchillada que le asestaba, e incluso creyó que le habían dado en el hombro derecho. Luego, los señores de Luc y Gravigny se pusieron en guardia, y el señor de Saint-Luc intentó ir al desarme; y se agarraron el uno al otro las armas y forcejearon. Vio que una de las mujeres cogió al señor de Gravigny por la mitad del cuerpo, y no consiguió separarles, lo que las obligó a pedir socorro, y se presentó el llamado Michaux, vecino de la calle próxima a Notre Dame, y varios otros desconocidos."
He aquí la declaración respecto al mismo incidente por Madeleine Michaux:
"La señora vio a Saint-Luc aguantando, en una mano, el timbre de su casa, y con la otra la llave, y a algunos pasos el señor de Gravigny quien desenvainó y vino a atacar al señor de Saint-Luc, el cual en el momento desenvainó su cuchillo de caza y se puso en defensa; observó que el señor de Gravigny tiró una estocada al señor de Saint-Luc por detrás, mientras que éste tiraba del timbre de su casa, pero sin herirle, puesto que la estocada se deslizó y le atravesó el traje de punta a cabo; tras lo cual, el dicho Saint-Luc, cuchillo de caza en mano, se arrojó sobre el señor de Gravigny, se lanzó sobre su espada para desarmarlo, y la señorita Madeleine Michaux no viendo a nadie, llamó y pidió socorro. Su padre y su hermano salieron, los separaron, y vieron que Saint-Luc tenía los dedos cortados."
Su padre añade: "Tras haberlos separado, el señor de Gravigny me dijo: "fuera, aquí no pintas nada", tras lo cual, al darse la vuelta el señor de Saint-Luc , le quiso tirar una estocada por la espalda, lo que impedí desviándole el brazo."
Pelea en el 18
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