Mi novia trabaja en una librería. El caso es que tiene un cliente, de mediana edad, que compra libros y, cuando puede, hurta algunos a sus espaldas. Es algo que ha corroborado con el dueño del negocio. Resulta que un título en el cual estaba interesado, a tenor de sus conversaciones, ha desaparecido misteriosamente de la estantería, sin que se haya dado de baja en el ordenador, lo que induce a pensar que el cleptómano en cuestión se lo ha llevado con premeditación y alevosía. ¿Qué se puede hacer en un supuesto como éste? ¿Denunciarlo directamente por hurto? ¿Prosperaría la denuncia?
Un saludo,
Loup















