Abundando en el tema, tras dejar claro que por ser personas públicas, en su calidad de artistas marciales y practicantes, y de profesores e instructores, hay maestros a la que no le queda más remedio que aguantar críticas que no siempre van a ser bienintencionadas, siempre que se refieran a su actividad,
estamos asistiendo con la ya comentada mercantilización de las artes marciales a contemplar cada vez más a menudo cómo en la figura de maestro se da una tercera característica: la de empresario.
Es signo de los tiempos, pero la actuación de D. Pedro Fleitas González me ha dejado un extraño sabor de boca, como si fuese una señal de que el mercantilismo y la imagen estuvieran engulliendo cada vez más otras facetas de las artes marciales. Aunque la actuación de D. Pedro es totalmente legítima, no veo a los japoneses o coreanos que tuve de maestros hace treinta años recurrir a los tribunales para lavar su honor frente a un insulto. Será signo de los tiempos, vender budo taijutsu o el arte que sea, parece que se ha convertido en una actividad similar a vender chicles sin azúcar.
Un saludo.











