Me veo en la obligación de hacer una consulta en el Foro Defensa Policial, Militar y Jurídico por mor de un problema con un policía -si tal adjetivo puede aplicarse a dicho sujeto-, que me ha amenazado el miércoles. Os pondré en antecedentes: hace varios años, cuando era practicante de Kickboxing, conocí en el gimnasio a un simpático chaval con el cual trabé amistad. Solíamos salir en pandilla los sábados juntos, a tomar algo en los bares y pubs, así como a ligar en las discotecas. Nunca observé nada raro en su comportamiento; solo que le gustaba burlarse de la gente por la espalda, o sea, tenía cierto grado de cinismo.
Mas un día, mientras estábamos en un disco-pub con unas amigas, sin motivo aparente me faltó al respeto de forma redundante y premeditada. Ante mis advertencias de que se estaba pasando de la raya, continuó con su actitud provocadora. Me sorprendió que, sin estar bajo los efectos del alcohol, fuera capaz de humillarme de una forma tan cruel. Decidí zanjar el asunto obligándole a salir fuera del local. Ante las llamadas de atención de las chicas, que nos rogaban sentido común, ambos hicimos caso omiso, saliendo al aparcamiento e iniciando una pelea que se saldó con un intercambio de golpes, los cuales impactaron por abrumadora mayoría en su cuerpo. ¡Cosas de la juventud! Me imagino que él quería hacerse el graciosillo... Y, claro, a un servidor la sangre le subió a la cabeza. Hoy en día, me arrepiento de mi comportamiento. Hubiera sido mejor quedar como un cobarde, marchándome para casa.
A partir de aquel momento, se terminó nuestra amistad -es obvio, ¿no os parece?- y siempre que lo he encontrado en cualquier sitio, he prescindido de saludarlo.
El año pasado me enteré por un amigo común que había aprobado las Oposiciones para el Cuerpo Nacional de Policía. No le di mayor importancia a la noticia, aunque pensé para mis adentros que, en caso de que no hubiera rectificado su conducta, tendría problemas por doquier.
Pues bien, el miércoles me topé con él en la calle. Reaccioné como de costumbre: giré la cara para ignorar su presencia. Pero el individuo se dirigió a mí en tono amenazador, asegurándome que no se había olvidado de nuestro asuntillo pendiente, y que me iba a poner derecho en cuanto se le presentase la ocasión. Hice oídos sordos y continué caminando, rumbo al trabajo.
No obstante, me temo que, en un futuro próximo, un individuo de semejante calaña cumpla sus amenazas. ¿Cómo puedo defenderme (legalmente) si llega a producirse una agresión por su parte? No me imagino al tipo, con el uniforme de Policía, asestándome una andanada de porrazos...
Un saludo,
Fer



