BOXEO. EL MATERIAL DE ENTRENO

Por Francisco Menéndez Campa
Artículo cortesía de Boxeo 7


Los Vendajes

Tanto en los entrenamientos como en la pelea, el vendaje no sólo es un método de protección, sino también un rito por el que el púgil va concentrándose en el esfuerzo que va a realizar. El mero hecho del vendaje da pie a una introspección, a una ordenación individual ante el caos que se avecina.

El vendaje es fundamental y el boxeador lo sabe. Tiene como fin reforzar los ligamentos de los dedos y de la muñeca ante los choques de baja frecuencia cuando se conecta el golpe. Los guantes protegen de las vibraciones de alta frecuencia. Muy parecido al sistema de las raquetas modernas de tenis (cordaje y empuñadura, alta y baja frecuencia).

En el propio vendaje lo podemos comprobar. Aplica más malla y menos esparadrapo y viceversa.

La malla sirve para absorber las bajas frecuencias mediante la tensión que generamos apretando la mano, a la vez que evita la acumulación de calor del rozamiento. La malla permite que no exista espacio muerto entre los dedos, (riesgo de luxación en los nudillos), y proyecta los nudillos hacia afuera. El esparadrapo funciona por compresión, cuando cerramos el puño mantiene los ligamentos de los metatarsianos juntos, afianza todos los nudillos (incluídos los dedos pequeños) a la vez, transmitiendo el impacto hacia la muñeca, que si no estuviera vendada a su vez sufriría una lesión ligamentosa.

Como ocurre en el Ski, una bota que protege el tobillo, si no se suelta el ski en la caída, transmite el choque a la rodilla, con la consiguiente lesión.

De la misma manera el nudillo protegido transmite el choque a la muñeca, y ésta al codo y al hombro, que ya tienen de por si la suficiente masa muscular que permite la absorción del choque.

El guante absorbe las vibraciones de alta frecuencia, mediante las celdillas del acolchonado (sea de crin de caballo o de material sintético). Si pegamos con un guante pero sin vendaje no recibimos daño en la superficie de la mano ni nos rompemos los huesos, pero a nivel de ligamentos nos haremos adictos al Voltaren.

Si pegamos bien vendados pero sin guantes, la alta vibración puede fragmentar los huesecillos de la mano ( y tenemos mmmmmuchos), pero a nivel ligamentoso el peligro es menor.

Si tenemos la necesidad de golpear en la calle, acostumbrados a la protección guante y vendaje, la cara del contrario quedará para alquilarla en el tren de la bruja, y nuestra mano directamente al cubo de hielo.

Muchos púgiles comienzan ganando por Ko y acaban sus carreras yendo al límite por lesiones de manos. Casos como el de Carlos Hernández, Jeff Fenech, Berdonce, lo atestiguan.

Si algo hay peor que ir poco vendado, es ir demasiado vendado. Si el riego sanguíneo no es el suficiente, la mano se "duerme" y pegamos con ella mal cerrada, y lesión al canto.

Vendar el dedo gordo en algunas federaciones está prohibido, en evitación de tener más soporte para metérselo al rival por el ojo (con los guantes homologados es difícil).

Lo cierto es que hay especialistas en meter el codo en protección al hígado a la vez que buscan machacar el dedo.
Alí aguantó 15 rounds con la mandíbula fracturada, con una mano en esas condiciones no habría pasado de cuatro. Se necesita para parar, pegar, agarrar.

El vendaje pude dar una ventaja al boxeador que juega sucio y tiene delante a otro cuyo preparador tenga el perfil de "me pareció ver un lindo gatito".
Jess Willard acusó a Dempsey de haber espolvoreado con "Emplaste de París" y luego haber echado agua para endurecer el vendaje. Yo no estuve allí, pero que un individuo como Willard, (que resquebrajaba las baldosas de la acera cuando caminaba por la calle), se vaya a la lona 7 veces en el primer round no me cuadra mucho. En Méjico existe la sanisima costumbre de, una vez acabado el combate, cortar en vendaje por la palma de la mano y entregarlo al comisionado.

La firma del vendaje previo a la pelea por parte del comisionado es otra medida preventiva.

Los guantes

Los romanos utilizaban el "caestus", cintas de cuero con partes metálicas, y por las estatuas aparecidas en Roma, la cara de los púgiles quedaba monstruosamente deformada.

Los primeros guantes se emplearon como medio de entrenamiento y para dar clases. Luego el sacrosanto Marqués de Quensberry en 1867 los adoptó como reglamentarios. En realidad eran unas guantillas de piel, la idea se la dió un periodista y él se apropió de ella (!Dios lo castigó, pues su hijo fue seducido por Oscar Wilde y fue la comidilla de todo Londres!).

El incremento de las onzas ha ido parejo a las desgracias boxísticas como la de Benny Kid Parett (que pagó tan caro mofarse de la presunta homosexualidad de Griffith) hasta la de Kid Akim en 1991, donde se pasó a la actual, 10 onzas a partir de superwelter.
Actualmente hay una catalogación y homologación sobre pautas (seis colores), protección del dedo pero curiosamente muy poco sobre absorción y materiales.

Los famosos guantes de piel de cabra y rellenos de crin de caballo (usados tres veces, el sudor apelmaza la crin y es como dar con una plancha), durante cierto tiempo se catalogaron como el no va más de la tecnología. Si el boxeo fuera un deporte con el status del tenis o el golf otro gallo cantaría.
Hay púgiles que prefieren Cleto Reyes por la comodidad, la forma y el acolchamiento que permite que el golpe entre mejor (tiene más acolchamiento en la muñeca, lo que implica que hay menos porcentaje de peso en los nudillos) y siempre se ha atribuido su uso a púgiles pegadores, otros prefieren guantes con mas colchón en los nudillos (protegen más en defensa) del tipo Everlast.

Desde la pelea de Foreman y Frazier se permitió llevar distintas marcas a cada púgil. Tyson usa Everlast por tradición (como no llevar calcetines a lo Joe Louis, o tener un diente de oro como Jack Johnson), y por ser los preferidos de Cus D´Amato. 
El empleo de más peso en los guantes de entreno es polémico. Cuanto más peso, mayor masa tiene el móvil, y por tanto mayor es el movimiento del cerebro al chocar contra el interior de la caja craneal. Mayor transmisión a los ligamentos del codo (epicondilitis,) . Pero, en cambio, mayor escudo defensivo, (aunque cara a al pelea se deba volver al guante de 10 o de 8 onzas, para no dejar huecos) y menores lesiones en las manos, amén de una sobrecarga de trabajo buena para la velocidad.

Mi opinión es que hay que trabajar más en la absorción (protección al púgil) que en peso o forma. La absorción del impacto por parte del que lo recibe, no sólo por parte del que lo da. Sino, entonces, nos encontraríamos con pocas lesiones de mano y tremendas en el rostro, y lo que es peor, en el cerebro.

Actualmente se emplea cierres de velcro que facilita la acción de colocarlos. El cordaje no sólo tiene la función de ajustar el guante. En 1925 en Nueva York, Tiger Flowers fue nockeado por el púgil irlandés Jack Delaney en dos asaltos. La polémica surgió porque el púgil de color acusó a su rival de haber empleado lo que la prensa llamo eufemísticamente "Confetti Irlandés", es decir, de haber introducido en el minuto de descanso algún objeto en la palma de la mano, pues según el perdedor, a partir de ahí el irlandés pegaba como un pesado.
Algo debió de suceder, pues la Comisión de boxeo aceptó un nuevo combate, y esta vez, el manager de Flowers, Walk Miller, estuvo presente en la colocación del guante, sellando con esparadrapo. Lo cierto es que otra vez ganó Delaney, por Ko, en el cuarto.

Dicho correaje fue empleado por Alí para rozar e inflamar las cejas de Frazier, cortándolas después con su jab. Otro subterfugio que se daba es el de hacer una cruz, por el interior del guante, en la zona de los nudillos, con un minúsculo cúter, justo cuando se está en el rincón antes de la pelea, con el guante nuevo. El propio púgil ni se da cuenta. Se suele cortar solo el izquierdo, pues aparte de ser el más utilizado (en jabs), no tiene el poder de una derecha, que pudiera fracturar el nudillo. El colocar linimento en los guantes (Ali-Liston, Battling Siki) como medio de cegar al púgil es otro subterfugio que se ha dado en la historia del boxeo. En la pelea Ketchel-Lewinsky (no confundir con Monica) a parte de propinarse una brutal paliza, tanto uno como otro se dedicaron a pasarse el correaje por la cara y a intentar estrangularse mutuamente (la brutalidad del disparo de Ketchel era proverbial, como cuando golpeó a Jack O´Brian no sólo en el suelo, sino cuando éste tenia la cabeza contra la caja de resina).

Hoy en día, es deber de la mesa de jueces supervisar vendaje (firmándolo) y colocación del guante (del mismo modo).

El casco

Otro componente del equipo del boxeador que ha cambiado mucho a lo largo del tiempo. Los primeros cascos eran tremendamente anchos, lo que dificultaba la visión, amplificaba el impacto cerebral y cervical. El uso del casco es polémico.

Desventajas:

A) Aumenta la superficie de golpeo (en boxeo milímetros es lo que separa un golpe neto de una rozadura), aumentando también el peso del blanco (la cabeza) y amplificando el efecto cerebral del golpe. Las cervicales también se resienten al tener que soportar un mayor volumen.

B) Restringe el ángulo de visión (el golpe que no ves es el que te tira) al púgil, sobre todo cuando se mueve.

C) Da sensación de seguridad en la media-corta, cosa que luego es peligrosa cuando se pelea sin él. Para muchos púgiles a la larga solo produce carencias en defensa.

Ventajas:

A) Permite un combate más físico en media y corta (evita el efecto del cordaje propio, del guante del rival, de las aristas óseas, etc), y evita las magulladuras y cortes que hacen peligrar una pelea pactada en una fecha (es obligatorio en profesionales cierto tiempo antes, bajo multa).

B) Protege a su vez de dar y recibir cabezazos, evita las deformaciones en los cartílagos (orejas de coliflor), las bursitis de las cejas, aminora el efecto de los codazos (el púgil alto mete los codos al bajo, el bajo cabezea al alto).

Jamás se debe pensar que por llevar casco se puede pegar más duro en las sesiones de guante (es al contrario).
Ahora existen muchos tipos de casco, de materiales de alta densidad (se rompen pronto), de protección al triángulo ojo-nariz-boca, sentidos muy sensibles (mediante una burbuja de material plástico transparente), pero tienen la desventaja de que transmiten el impacto a las cervicales y se empañan.

Como medida de protección se recomienda trabajar a la frente (el casco está bien acolchado ahí, no tocas los sentidos del ojo-nariz-boca, se aminora el choque cerebral) y con intensidad baja.

La única posibilidad de no recibir daño sería un casco que no estuviera en contacto con la cara (no pasaría la vibración) y se apoyara en los hombros (absorción por todo el cuerpo), como se emplea en el Kendo (copiado de las estructuras de quitina de los insectos).

La coquilla

La coquilla también ha experimentado un cambio en su formato. De ser del tipo de concha (en Tailandia se empleaban precisamente conchas) se ha pasado a una coquilla integral, que transmite el impacto a toda la cintura, evitando el problema de las anteriores, que literalmente se clavaban.

Los golpes bajos están a la orden del día, sean o no accidentales. En USA está permitido golpear en la cinturilla, en cambio en Inglaterra siempre debe de golpearse por encima.

Salvo que a uno no le importe llevar una vida sexual de homosexual pasivo (¡me van a crucificar por decir esto!) antes de comprarse uno un pantalón de fantasía o cualquier chorrada superflua, una buena coquilla es esencial, para evitar ser de cintura para abajo un souvenir.

Las zapatillas

De media caña (para evitar esguinces), suela acoplada a los giros, blandas para permitir trabajar sobre las punteras y que los pisotones no vayan a más. Para evitar caídas, es conveniente aplicar resina en las suelas. Las hay "superdivinasideales" pero un poco de sobriedad en algo tan serio como el boxeo (mi vena purista es indomable) nunca está de más.

El bocado

Esa es una pieza muy importante, que casi todo el mundo obvia, y suele gastarse lo menos posible, en un afán de hacer aún más ricos a los dentistas.
Ventajas tiene muchísimas. La capacidad de morderlo aumenta la absorción al comprimir los maseteros (evitamos así que se traslade la onda de choque al cerebro), permite una mejor respiración de combate (diafragmática), evita que la compresión vestibular se produzca (un golpe lateral comprime el aire del oído, si no tuviéramos el bocado, que permite descoyuntar los músculos del oído interno y dejar paso libre al aire comprimido) al modo de los artilleros que mordían tablas cuando disparaban los cañones o cuando movemos las mandíbulas para destaponar los oídos en un aterrizaje.

Evita el choque de los labios contra los dientes (pareceríamos a los Platters cuando cantan el "Only you").

Los mejores son los anatómicos (sean con silicona o adaptables) y la opción de simples o dobles va a título personal. Chávez, un cazador de baja intensidad prefiere el doble para absover los impactos de la media y corta. Boxeadores de más intensidad van al simple, de mejor ventilación pulmonar.

Creo que hay en el mercado algunos australianos (el fútbol australiano es durísimo) con cámara de aire, pero disparatados de precio.
El buen bocado es blando, y por tanto dura poco. Ver como Leonard (un maniático de la exactitud y el detalle) escoge su bocado antes de la pelea puede darnos idea de lo importante que es.

El arrojar el bocado repetidas veces es causa de descalificación. Cantidad de veces oirás en la esquina "¡Ahora, ya se le ve el bocado!" como señal de cansancio y de oportunidad de golpear arriba, con la mandíbula frágil (produciendo esa luxación de ligamento tan molesta, a nivel de mandíbula). La falta de concentración en esos gestos tiene consecuencias muy graves, y es paso previo para una mayor atención del árbitro. No es extraño ver a algún segundo hacer que introduce el bocado y y esconderlo en la mano, cuando el púgil está muy cansado, con tremendo riesgo.

Otros equipamientos-accesorios

Vaselina no mentolada: Derivada del refino del petróleo, este polímero tiene la función de hacer resbalar el golpe, aumenta la temperatura local al crear una capa aislante, evita las rozaduras y que muerda la rotación del puño, así como evita que si el guante está erosionado o coge suciedad del suelo (de ahí que el árbitro limpie el guante ante una caída), cree postilla e infecciones en la cara (función esterilizadora). La costumbre de meter mucha en cierta zona dañada suele ser captada por el árbitro, y lo que es peor, por el rival que sabe donde mandar los siguientes golpes. Un buen segundo debe de limpiar en el descanso los guantes, para quitar la vaselina adherida y ganar en contundencia.

Solución de adrenalina (1/1000): Empleada como hemostático (para la hemorragia) por el cutman es un complemento polémico, pues prolonga el sufrimiento del púgil y agrava a largo plazo las consecuencias de los cortes. Junto con el sello helado para la hinchazón, los bastoncillos (hay segundos que te los meten hasta el cerebro) y el hielo aplicado a la nuca (constriñe las venas y para las hemorragias nasales) son los complementos para una buena esquina. De las sales mejor no hablar, que son de mal agüero (sólo decir que está prohibido su uso si la pelea no ha terminado. En 1925 en la pelea Mickey Walker-Bert Colima, el mánager de Colima, Ducht Meyers, le aplicó sales en una caída junto a su rincón y el árbitro descalificó de inmediato a Colima).

Agua: El agua tarda 20 minutos en ser absorbida y metabolizada. Es decir, al final del combate. Si te cazan al cuerpo, a parte de pesar más, el daño es mayor. Los boxeadores engañan al hipotálamo bebiendo y escupiendo (como las anoréxicas con la comida).
Entrenando sin guantear se puede beber lo que se quiera, pero sabiendo que cuanto más se bebe, más se suda y más sales se van (apareciendo los típicos calambres). Las bebidas isotónicas son una opción interesante. Más de un 5 % de peso perdido por sudoración de líquidos ya es una deshidratación peligrosa.

Francisco Menéndez Campa
fjmcampa@telecable.es



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